in

Ellos proponen el repertorio

Christopher Collins

Los directores y un músico eligen las piezas a tocar

La química está presente entre Robert Carter Austin, director huésped, y los violinistas Christopher Collins y Timothy Myall, solistas del cuarto programa de la 31a. temporada de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY). Los primeros dos son estadounidenses y el tercero es británico. Además del idioma inglés, el amor que profesan por la música es un factor común entre ellos.

El público yucateco ya los conoce, pues Robert Carter dirigirá a la OSY por tercera ocasión; mientras que Christopher es parte de la Orquesta desde su fundación hace 15 años, y Timothy ya tiene 13 en la agrupación.

Carter Austin parece sentirse como en casa, se toma fotografías en la casa El Minaret, donde se efectuó la entrevista con el Diario, a lo largo de la cual bromea.

Al hablar del cuarto programa que se presentará mañana a las 21 horas y el domingo a las 12 horas en el Teatro Peón Contreras, indica que es colectivo, pues la Obertura trágica de Johannes Brahms fue elegida por el director titular de la Sinfónica, Juan Carlos Lomónaco; el Concierto para dos violines de Malcolm Arnold fue una propuesta de Collins; y la Sinfonía No. 4 de Robert Schumann la eligió él.

Apunta que la obra de Brahms con la que abrirán es una pieza que habla sobre un héroe con un final trágico, pues aunque el compositor no dio muchos datos sobre la obra, es muy descriptiva, “dice todo”. Es una obertura de casi 14 minutos, de las más largas.

De la Sinfonía No. 4 de Schumann, aclara que no fue la última que escribió el compositor, pero se publicó después y por ello se clasificó como la cuarta. Acerca de las Sinfonías No. 1 y 4 de Schumann, dice que son muy extrovertidas, y especialmente la que interpretará la OSY “tiene las melodías más increíbles, llena de temas maravillosos”.

El director huésped recuerda que la primera vez que dirigió a la OSY eligió una pieza de Wolfgang Amadeus Mozart, en la segunda escogió una de Ludwig van Beethoven y esta vez seleccionó una de Schumann, pues cada vez que regresa ve mejor a la Orquesta y por ello elige una obra de mayor dificultad, pues considera que Schumann es un reto, al cual la Orquesta ha respondido muy bien.

Experto en la dirección musical de óperas, Robert Carter se mostró sorprendido de saber que la OSY presenta anualmente una temporada de ópera, y expresó que en este género todo puede pasar, y no es el director de la orquesta el principal, sino el tenor, la soprano y el director de escena.

Christopher Collins y Timothy Myall comparten sus impresiones respecto al Concierto para dos violines que tocarán, el cual dicen es de una técnicamente difícil, pero la compenetración musical entre ellos al ser compañeros durante muchos años y tocar juntos en el Cuarteto Yucatán ha facilitado el proceso.

Collins ya tocó esta obra en Pensilvania, por lo que será la segunda ocasión en que la interprete ante el público, y Myall es la primera vez que le tocará a invitación de su colega. Coinciden en recomendar buscar la pieza en YouTube y escucharla previo al concierto, para poder disfrutarla mejor.

La obra fue compuesta en 1962 y es de un estilo moderno pero no contemporáneo, accesible al público.

La interpretación de este concierto de Malcom Arnold es solo con cuerdas, es decir, los demás instrumentos de la Orquesta no participarán, de manera que las cuerdas con la versatilidad que les caracteriza, suplen a todos los demás instrumentos, lo que le da una textura diferente a la obra.

Aseguran entenderse muy bien al tocar, de manera que saben lo que el otro hará, lo cual es importante en este Concierto, en el que se da una conversación o un diálogo entre los dos violines, en una pieza que consideran enérgica, de manera que también debe ser recepcionada por el escucha con oídos llenos de energía.— Iris Margarita Ceballos Alvarado

 

Al día 46 casos de conjuntivitis en Yucatán

Cartón de Tony: Flechados