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Empeora si no hay fármacos

Falta adherencia al tratamiento de la esquizofrenia

MÉXICO (EFE).— La esquizofrenia es un padecimiento mental que forzosamente requiere de medicamentos para su tratamiento. Sin embargo, hasta 89% de los pacientes no cumple correctamente con tomar los fármacos y eso lleva a recaídas.

“Muchos pacientes cuando se sienten bien dejan los medicamentos, lo que lleva a que los síntomas regresen, en muchas ocasiones, agravados”, señala Raúl Iván Escamilla, integrante del Sistema Nacional de Investigadores de México y la Sociedad Internacional de Investigación en Esquizofrenia.

El especialista recuerda que la persona con el trastorno “se desconecta de la realidad y percibe cosas que no existen”.

Aproximadamente el 1% de la población mundial tiene esquizofrenia, pero por lo general lo ignora, por ello hay un retraso en la atención de hasta dos años. “Muchos llegan cuando ya tienen síntomas graves y se tienen que internar, por ello es necesario el diagnóstico oportuno”, afirma.

Síntomas

El especialista precisa que entre los principales síntomas están la desorganización del pensamiento y las dificultades para comunicarse, al igual que el aislamiento de la familia.

También se suelen presentar pérdida de interés para desarrollar actividades, descuido en la imagen y disminución del funcionamiento social. “Es una de las causas más discapacitantes por enfermedad mental”, advierte Escamilla.

Aunque la esquizofrenia no tiene cura, sí se puede controlar con medicación. El tratamiento principalmente se basa en fármacos orales, los antipsicóticos. Muchas veces los pacientes no tienen una buena adherencia a la terapia porque olvidan tomar sus pastillas o las dejan cuando se sienten mejor.

“Ésa es la principal causa por la que el paciente recae”, afirma el médico, que añade que el 89% de los pacientes no cumple exactamente con lo que se les prescribe.

La esquizofrenia no tiene una causa conocida, aunque se sabe que en su base hay un componente biológico.

No obstante, la exposición a situaciones estresantes, ya sean sociales, familiares o laborales; traumas y sustancias nocivas puede acelerar la presencia del trastorno.

“Aunque no es precisamente hereditario, se sabe que si una persona en la familia la padece, puede haber otro familiar que la desarrolle y entre más cercana sea la línea es más factible que aparezca”, apunta.

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