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En defensa del planeta

 

Han pasado 12 años desde que Felix Finkbeiner hizo la presentación escolar que daría origen al movimiento Plant for the Planet.

Entonces era un niño de primaria en Alemania que quería motivar a sus compañeros a sembrar árboles para combatir el calentamiento global y, así, salvar de la extinción a los osos polares. Ahora es un joven de 21 años, graduado de Relaciones Internacionales y estudiante en Suiza del Doctorado en Ciencias Ambientales.

En este tiempo el movimiento se ha vuelto global y sumado a gobiernos (Alberto de Mónaco es uno de sus benefactores), empresas, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos tras el objetivo de reforestar la Tierra para que los árboles, mediante el proceso natural de la fotosíntesis, absorban el exceso de emisiones de dióxido de carbono que resultan de la actividad humana.

Los árboles “no van a resolver la crisis climática, pero nos van a ‘comprar’ un poco más de tiempo para que podamos reducir las emisiones de carbono mundiales”, dice Felix, quien esta semana estuvo de visita en Mérida para avanzar en los objetivos del movimiento en la Península.

Esas metas incluyen sembrar en la región 100 millones de árboles, tres millones de los cuales ya crecen en Campeche. “Estamos analizando áreas deforestadas y decidiendo en cuáles enfocarnos en nuestras próximas restituciones. Así que hay una buena oportunidad de que como parte de esta iniciativa plantemos árboles en el estado de Yucatán”.

En la entidad el movimiento tiene 25 integrantes. “Por ahora es un grupo muy pequeño, estamos en una etapa muy temprana, pero acabamos de contratar a más personal en la Península, así que en los próximos años el número aumentará”, anticipa al Diario.

En la región ya se trabaja en 22,000 hectáreas, pero “para alcanzar el objetivo de 100 millones de árboles necesitamos otras 80,000”.

“Aún estamos en etapas tempranas de exploración (del terreno). Es muy pronto para decir cuándo va a ocurrir”, admite.

En Campeche se siembra a un ritmo de un árbol cada 15 segundos. Se cuenta con 130 colaboradores, de los cuales unos 30 se dedican a cultivar las especies en un vivero; 40, a plantarlas, y el resto, a cuidar su crecimiento.

“Sembrarlos es la parte fácil, cuidarlos es lo más difícil, por eso el promedio de supervivencia de los proyectos de siembra de árboles en el mundo es del 30%”, agrega. “Pero en Campeche hemos logrado una supervivencia de 94%. Y una de las razones es que invertimos mucha energía en cuidar los árboles después de plantarlos”.

“Tenemos una gran meta global: convencer al mundo de sembrar un trillón de árboles, el número máximo para el que tenemos espacio en el mundo sin competir con la agricultura y las zonas habitacionales. Actualmente tenemos tres trillones de árboles (en la Tierra), así que queremos aumentar un 30% la cobertura forestal. Si logramos sembrarlos van a captar un cuarto de todas las emisiones de carbono producidas por el ser humano”.

“Lo que los gobiernos mundiales están haciendo está muy lejos de ser suficiente para garantizar que el aumento de la temperatura mundial no supere los dos grados Celsius”, tal como se comprometieron a hacer en diciembre de 2015 los 190 países firmantes del Acuerdo de París en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

“No podemos dejar nada más a los gobiernos afrontar la crisis climática. Una de las cosas más efectivas que podemos hacer es sembrar árboles”, subraya.

Tendemos a ser más amables con los niños que con los adultos. ¿Es diferente la manera en que la gente respondía cuando eras niño y ahora?

Ciertamente hay un cambio. Especialmente al principio del proyecto, el hecho de que fuéramos muy pequeños, de 9, 10, 11 años, fue muy útil porque tuvimos mucha atención de los medios. La razón por la que fuimos capaces de crecer increíblemente rápido no fue porque tuviéramos habilidades especiales, sino porque recibimos mucha atención de los medios y muchas personas quisieron unírsenos. Eso fue muy efectivo. Vemos que no es exactamente igual ahora. Pero tenemos el beneficio de una trayectoria de 12 años de trabajo, podemos mostrar lo que hemos conseguido y eso nos da mucha legitimidad. No somos unos cuantos niños con grandes metas y pocos logros, sino que tenemos 12 años de trabajo detrás de nosotros. Eso nos permite involucrarnos legítimamente en las negociaciones sobre el clima mundial. Es diferente ahora, pero no peor.

Debe ser más fácil involucrar a los niños que a los adultos. ¿Cómo convences a los adultos de sumarse?

Mucha gente comprende lo importante que es la crisis climática. Entiende que realmente no es sobre futuras generaciones, sino sobre nuestra generación, porque nosotros vamos a ser los que suframos por la crisis. Muchos de los jóvenes embajadores que se están uniendo a Plant for the Planet nacieron en 2010 y con probabilidad van a vivir hasta 2100. Y vamos a experimentar todas las consecuencias de la crisis ambiental. Los papás lo entienden y también se preocupan.

Renunciar al carbón y petróleo va a afectar a toda una industria, y no solo a propietarios, sino a los trabajadores. ¿Cómo tratas de evitar los “efectos secundarios” de tu movimiento?

Obviamente, para afrontar la crisis ambiental necesitamos transformaciones masivas en todo el mundo. Muchas industrias establecidas van a sufrir alguna consecuencia. Los combustibles fósiles son una parte importante del presupuesto del gobierno mexicano y será seriamente amenazado. De donde yo vengo, el asunto más grave es la extracción de carbón, la forma más sucia de energía, que ni siquiera es una parte importante del presupuesto del gobierno pero hay muchas personas que trabajan en este ramo, así que el gobierno los está “reteniendo por los pies” simplemente para protegerlos, lo que es una preocupación muy válida. Pero es importante que esas pérdidas sean vistas en contexto. La transformación a economías verdes tiene también gran potencial: trabajos en energías renovables. Si no la atacamos ahora, la crisis ambiental nos va a conducir a muchas mayores pérdidas económicas: climas menos estables significan grandes pérdidas en agricultura, escasez de agua, desastres naturales más severos. Al plantar árboles haces más exitosa a la agricultura porque protege a la tierra y produce más lluvias.— Valentina Boeta Madera

Suman a niños y jóvenes de todo el mundo

La formación es factor clave para alcanzar la meta

Foto: Megamedia

El movimiento Plant for the Planet tiene a la siembra de árboles como sello de identidad, pero no es la única manera en que hace frente a la crisis ambiental.

Para sus promotores igual de relevante es “educar y movilizar a la niñez y juventud para que aprenda qué es el cambio climático, por qué es importante sembrar árboles, y permitirle involucrarse mediante presentaciones, organización de eventos, etcétera”, explica Felix Finkbeiner.

Una forma de hacerlo es con academias o cursos de formación de embajadores por la Justicia Climática (de 8 a 14 años de edad) y por el Futuro (de 15 a 21).

“Globalmente, nuestra meta es educar y empoderar a un millón de niños y jóvenes en este tema. Hasta ahora llevamos 70,000, así que todavía hay un largo camino por recorrer”, señala Felix.

El programa de las academias, que por lo general se ofrecen en un día, suele incluir una plantación de árboles como preparación para involucrarse en la campaña internacional de siembra de un trillón de ejemplares. “Lo más importante es sembrar especies locales y muy variadas, porque los bosques son más productivos cuando las diferentes especies se complementan una a otra. Trabajamos con expertos locales para decidir qué especies son ideales para sembrar en una región determinada”, apunta.

“No competimos con la agricultura en los lugares donde plantamos árboles”, aclara. “Tenemos un equipo de 15 investigadores en Suiza que proveen información científica para nuestro trabajo. Han desarrollado un mapa global de áreas potenciales de reforestación que toma en cuenta el crecimiento de la población y las necesidades de agricultura y calcula el impacto de recuperarlas”.

Es también válido sembrar en casa, como indica Felix. “En nuestro sitio web tenemos un contador de árboles; todas las personas pueden crear un perfil y registrar los árboles que siembran. Así que si plantas un árbol en tu jardín puedes reportar dónde está, de qué tipo es y contribuir a la meta global”.

Además, “puedes usar la misma aplicación para donar árboles a organizaciones de siembra en todo el mundo”.— V.B.M.

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