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Entre excesos y carencias

Yucatán cuenta con altos índices de desnutrición

Cuando se habla de problemas de nutrición en México, Yucatán se distingue por llevar éstos a sus niveles más graves, entre los excesos y las carencias, ya que la entidad se encuentra en la lista de sitios con incidencia más alta de sobrepeso y obesidad, pero también de desnutrición.

“El Día Mundial de la Alimentación, que se celebra hoy, es una fecha promovida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para reflexionar en torno a la importancia de una nutrición balanceada y suficiente para los 8 mil millones de habitantes del planeta”, señala Carlos Rubí Morales, coordinador de posgrado de la Escuela de Nutrición de la Universidad Anáhuac Mayab, quien aborda con el Diario la trascendencia de esta efeméride y el sentido del lema adoptado este año: “Nuestras acciones son nuestro futuro”.

Rubí Morales precisa que en el planeta hay 820 millones de personas que pasan hambre y 3,000 millones que no pueden acceder a una dieta saludable.

La nutrición tiene varios componentes, no consiste solamente en qué se debe comer, enfatiza. Ese concepto se refiere también a los procesos productivos para la obtención de los alimentos, el desarrollo de los mismos, su manejo, distribución y comercialización; políticas alimentarias, aspectos de salud y muchos otros factores.

“En Yucatán, por un lado hay una alta tasa de personas con obesidad y sobrepeso, y por el otro, un alto índice de desnutrición. Varios aspectos explican lo anterior, entre ellos la falta de educación, los problemas económicos y los cambios en los estilos de vida”, apunta.

“Todos sabemos que la gastronomía yucateca tiene características particulares que la hacen destacar por su sabor. En su elaboración se usan numerosos ingredientes naturales y tradicionales que aportan valor nutricional, el problema son las cantidades y la frecuencia con que se ingieren”, detalla.

Asimismo, recuerda que la desnutrición se define no solo por la falta de alimentos, sino también por la falta de nutrientes, ya que hay comidas que pueden saciar el hambre pero no aportan beneficios al organismo, y esto ocurre en muchas familias debido a que no cuentan con los recursos económicos suficientes para comprar los alimentos adecuados.

“La desnutrición y el sobrepeso son problemas de salud de una sociedad que modifica sus hábitos alimenticios al cambiar su estilo de vida. Las sociedades cambian y la alimentación junto con ella, anteponer un desorden alimenticio a la dieta balanceada nos conduce a situaciones difíciles de resolver”, advierte.

“El deterioro de la salud por lo que comemos no solo es consecuencia del tipo de alimento, sino que también cuentan la cantidad y la frecuencia del consumo, y la falta de actividad física”, agrega Rubí Morales.

“A veces preferimos comer algo distinto a lo habitual, como una hamburguesa en lugar de un plato casero; no está mal, pero, insistimos, lo malo son la cantidad y la frecuencia de consumo”, puntualiza.

“Asimismo”, continúa, “nos falta educación para discernir en torno a lo que comemos. De poco o nada sirve etiquetados frontales que nos informen de las características de los productos industrializados si terminamos consumiéndolos de todas formas”.

“Las advertencias de exceso de calorías, azúcares, sodio y grasas saturadas por sí mismas no impiden que el consumidor termine adquiriendo el producto. Si la persona no está consciente de lo que implica el consumo excesivo y recurrente de tal o cual producto, el etiquetado no sirve de nada”, indica.

“Los hábitos alimenticios cambian porque la sociedad impone nuevos estilos de vida, por eso las personas consumen alimentos industrializados de bajo precios, ricos y rápidos, pero que no tienen nutrientes y que consumirlos en exceso pueden propiciar daños en el organismo”, añade.

“Sí, es verdad, muchas veces no tenemos muchas alternativas para comer en horas de trabajo y terminamos con lo más económico, rápido y rico; pero hacerlo todos los días causa un daño a la salud. En todo caso habría que buscar alternativas de comida más saludable, que la hay en las tiendas de conveniencia, o, mejor aún, que las empresas asuman su parte en la lucha contra los problemas nutricionales de sus colaboradores mediante la creación de comedores en los que se ofrezcan platillos nutritivos”, aconseja.

“De esa manera se haría un frente común contra los problemas alimentarios del personal y esto implícitamente es bueno para la productividad”, asegura.

“Hay que hacer ejercicio, la actividad física es buena para complementar la alimentación sana”.

“Vamos para los 10 mil millones de habitantes en la Tierra para el año 2050. ¿Qué vamos a comer? Es algo que debe preocuparnos a todos”, alerta.

En relación con el lema “Nuestras acciones son nuestro futuro”, Rubí Morales considera que la afirmación es muy cierta, porque “si no aceptamos la importancia de la nutrición, si no nos preocupamos por educar y generar conciencia sobre lo que comemos y en qué cantidad, los problemas de salud serán graves y constantes”.

“Hay que sumar esfuerzos”, finaliza.— Emanuel Rincón Becerra

 

Alimentación mundial

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura presenta los siguientes datos:

3,000

millones de personas en todo el mundo no pueden permitirse una dieta saludable.

2,000

millones de personas presentan sobrepeso u obesidad debido a una alimentación deficiente.

35%

de los adolescentes en México presentan obesidad o sobrepeso, de acuerdo con la Ensanut.

40.9%

de los hogares mexicanos lograron mantener su seguridad alimentaria en 2020.

55.6%

de los mexicanos tiene una dieta insuficiente, lo que complica la prevención de enfermedades.

14,000

nuevos casos al año de cáncer colorrectal en México se deben a la mala alimentación.

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