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Están obligados a durar

El teléfono inteligente Huawei Mate X2 en exhibición en el Congreso Mundial de Móviles en Shangai

La obsolescencia programada sufre un duro revés

BERLÍN (AP).— Las empresas que venden refrigeradores, lavadoras, secadoras de pelo y televisores en la Unión Europea deberán asegurarse de que sus electrodomésticos pueden repararse durante 10 años, a fin de contribuir a reducir la cantidad de residuos electrónicos que se amontonan cada año.

El “derecho a reparar”, como se llama en ocasiones, entró en vigor el primer día de este mes en el bloque de 27 naciones. Forma parte de un esfuerzo más amplio por reducir la huella ecológica de los objetos manufacturados al hacerlos más duraderos y dotados de un consumo energético más eficiente.

“Esto es un paso enorme en una buena dirección”, dice Daniel Affelt, del grupo ambientalista BUND-Berlín, que gestiona varias “cafeterías de reparación” donde la gente puede llevar sus dispositivos electrónicos y obtener ayuda para ponerlos de nuevo en marcha.

Con frecuencia los electrodomésticos modernos tienen las carcasas pegadas o remachadas. “Si necesitas herramientas especializadas o tienes que romper el dispositivo para abrirlo entonces no puedes arreglarlo”, explica.

La falta de piezas de recambio es otro problema, según los activistas. En ocasiones, un diente roto en un diminuto engranaje de plástico puede sentenciar a muerte todo un aparato.

“La gente quiere reparar sus electrodomésticos”, señala Affelt. “Cuando les dices que no hay refacciones para un dispositivo que solo tiene unos años de uso obviamente eso les frustra mucho”.

Según la nueva normativa de la Unión Europea, los fabricantes tienen que asegurarse de que sigue habiendo piezas disponibles durante una década, aunque algunas de ellas se proporcionarán únicamente a empresas profesionales de reparaciones para asegurar que se instalan correctamente.

Manual

Además, los nuevos dispositivos deberán también incluir manuales de reparación y poder desmontarse con herramientas convencionales cuando de verdad ya no puedan componerse, a fin de facilitar su reciclaje.

Los europeos producen cada año más de 16 kilos de residuos eléctricos por persona. Alrededor de la mitad de esa basura corresponde a electrodomésticos y la Unión Europea recicla apenas 40%, lo que deja sin “reabsorber” enorme cantidad de residuos con materiales potencialmente peligrosos.

La ministra alemana de Medio Ambiente, Svenja Schulze, dice que el siguiente paso sería exigir que los fabricantes determinen cuánto tiempo se espera que funcione un producto y repararlo si se descompone antes. Eso, considera, animaría a las empresas a producir artículos más duraderos.

“En las cafeterías de reparaciones vemos muchos dispositivos que se descompusieron poco después de que expirase la garantía”, indica Affelt, un fenómeno que ha llevado a algunos ecologistas a acusar a los fabricantes de diseñar sus dispositivos con obsolescencia programada.

Saber que un dispositivo de verdad durará una década llevaría a los consumidores a elegir productos más perdurables o que se puedan reparar con facilidad.

“Para la inmensa mayoría de los dispositivos, la reparación es la elección adecuada”, asegura Affelt, quien agrega que la excepción podrían ser los refrigeradores viejos e ineficientes que contienen gases de efecto invernadero, que a su vez fomenta el cambio climático.

En su siguiente paso, ambientalistas y grupos de consumidores quieren que el “derecho a reparar” se amplíe a teléfonos inteligentes, computadoras portátiles y otros dispositivos electrónicos pequeños.

En respuesta a una creciente demanda, Apple anunció el año pasado que empezaría a ofrecer capacitación y piezas de recambio a tiendas independientes de reparación certificadas para atender computadoras Mac y no solo iPhones.

Varias legislaturas estatales de Estados Unidos han aprobado leyes sobre el derecho a reparar con apoyo de los partidos Demócrata y Republicano, aunque por el momento no hay una norma nacional al respecto.

Suecia, por su parte, ha ido más allá que la mayor parte de la Unión Europa al reducir el Impuesto sobre el Valor Agregado de las piezas de refacción.

Etiquetas

La directiva de diseño ecológico de la Unión Europea revisará las etiquetas que describen cuánta energía consumen dispositivos domésticos como las lavadoras.

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