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Estos son los animales que conocieron primero el espacio

El proyecto Apolo tiene una deuda con los animales

El próximo domingo se conmemoran los 50 años de la llegada del ser humano a la Luna, una hazaña a la que contribuyeron varias especies del reino animal, en algunos casos con su vida.

La inclusión de animales —desde renacuajos y arañas hasta perros y chimpancés— en misiones espaciales ha pretendido comprobar la seguridad de instrumentos, trayectos y ambientes para las personas, y la viabilidad de replicar fuera de la Tierra la conducta natural de sus pobladores.

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Para llegar a la proeza del Apolo 11, los científicos debían conocer primero las consecuencias de la exposición prolongada a la gravedad cero. Así que estadounidenses y soviéticos, que hace medio siglo lideraban la carrera espacial, recurrieron a animales para determinar qué tan probable era enviar un organismo vivo al espacio y traerlo de regreso sin daños.

De acuerdo con información de la NASA, el primer animal en viajar al espacio fue Albert I, un mono rhesus que partió el 11 de junio de 1948 en el cohete Blossom V-2. No se tienen más detalles de la misión, debido a la falta de documentación.

En 1950 voló el primer ratón. Lo hizo también en un Blossom V-2 y no sobrevivió al impacto del reingreso.

Al año siguiente la NASA se anotó un gran logro con el viaje del primer mono que sobrevivió a un vuelo espacial: Yorick, que cubrió el trayecto junto con 11 ratones en un misil Aerobee.

En 1952 los macacos filipinos Patricia y Mike abordaron el Aerobee que los llevó a la mayor altura nunca antes alcanzada por un primate: 58 kilómetros. Patricia iba en posición sentada y Mike acostado boca abajo, a fin de evaluarse en cada caso los efectos de la rápida aceleración. Con ellos volaron los ratones Míldred y Albert. Los cuatro animales fueron recuperados sin daños.

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Del lado soviético, 1951 fue un año muy activo de pruebas con animales, que volaron en parejas. En agosto, Dezik y Tsygan se convirtieron en los primeros astronautas caninos suborbitales, es decir, que llegaron a los 100 kilómetros de altura pero no dieron la vuelta a la Tierra. De cinco lanzamientos siguientes, dos terminaron con la muerte de sus pasajeros caninos.

Laika murió

El más famoso de los animales astronautas es Laika, que los soviéticos lanzaron a la órbita terrestre el 3 de noviembre de 1957 en el Sputnik 2. La perrita, una mestiza que se tomó de la calle, fue rápidamente entrenada para la misión. Como no se dispuso de una estrategia de reingreso, Laika murió luego de unas horas de vuelo.

Gracias al mono ardilla Gordo, que los estadounidenses lanzaron el 13 de diciembre de 1958 en un cohete Júpiter, se comprobó que los humanos podían resistir un viaje a mil kilómetros de altura. El animal murió cuando la nave cayó al mar, debido a la falla del mecanismo de flotación.

en preparación al vuelo de 1957
el más conocido de los animales en el espacio
Una de las arañas en el espacio
La perra mestiza Laika

El mono rhesus Sam es uno de los más conocidos del programa espacial de la NASA. En diciembre de 1959 despegó en una nave Mercury y permitió probar con éxito el sistema de escape por lanzamiento. El animal fue recuperado sin afectaciones luego de que la nave cayera en el Océano Atlántico.

Ham abrió camino

En enero de 1961, Ham, el primer chimpancé en el espacio, abordó el cohete Mercury Redstone para cumplir un plan de vuelo suborbital muy similar al que se proponía hacer el primer estadounidense en el espacio, Alan B. Shepard. El desempeño del primate allanó el camino para que Shepard hiciera realidad su misión el 5 de mayo de ese año.

En noviembre de 1961 Enos hizo historia como el primer chimpancé en orbitar la Tierra y con él terminaron las pruebas del primer vuelo orbital humano, que John Glenn concretó en febrero de 1962. Los franceses participaron en la carrera espacial con el lanzamiento de Félicette, el primer gato en el espacio, en octubre de 1963. El minino fue recuperado sin problemas luego de descender en paracaídas.

Perros con 21 días en el espacio

Tres años después, los soviéticos enviaron a los perros Veterok y Ugoyok en una nave Kosmos para evaluar los efectos prolongados de la radiación de los Cinturones de Van Allen. Los animales permanecieron 21 días en el espacio, hasta ahora un récord canino, solo superado por los humanos en 1974.

Menos de un mes antes del vuelo del Apolo 11, la NASA lanzó al macaco cola de cerdo sureño Bonnie en una misión de 30 días en que se analizarían los efectos del viaje en el cerebro, el corazón, la conducta y el metabolismo, entre otros. Pero después de nueve días la misión fue terminada debido al deterioro de la salud del animal, que falleció a las ocho horas de ser recuperado, a causa de un ataque cardíaco asociado a la deshidratación.

Anita y Arabella, unas arañas

Las misiones que siguieron al alunizaje llevaron animales solo en calidad de “cargamento biológico”. La variedad de especies se amplió a conejos, tortugas, peces, medusas, amebas y algas. En 1973, en uno de los últimos vuelos del proyecto Apolo viajaron Anita y Arabella, arañas con las que se comprobó la capacidad de hilar telarañas en el espacio.

En la actualidad, siempre de acuerdo con la NASA, se realizan experimentos con animales en la Estación Espacial Internacional “cuando es absolutamente necesario”. Los científicos intentan encontrar primero respuestas en modelos informáticos o directamente en los astronautas, pero hay algunos experimentos, como los que exigen llevar una dieta controlada, que, según la agencia, solo pueden llevarse al cabo con animales.— Valentina Boeta Madera

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