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Extrañan la convivencia diaria

Foto: Megamedia

A los estudiantes les hace falta la dinámica del aula

Ante la pandemia del Covid-19 los estudiantes se ven forzados a utilizar recursos digitales para continuar con su formación académica, dado que buen número de instituciones educativas optaron por este método a fin de concluir los programas del ciclo escolar 2019-2020.

Tomar clases virtuales no ha sido fácil para algunos alumnos, mientras que otros, acostumbrados ya a hacerlo, dicen que se sienten cómodos con esa modalidad.

Para la mayoría representa un reto adaptarse a este método de aprendizaje, en el que tienen que enfrentarse a varios inconvenientes, como problemas de conexión a internet, distracciones y una comunicación menos efectiva que en el aula.

Los estudiantes extrañan estar en los salones y la dinámica que se da en esos espacios, así como la convivencia con sus compañeros, amigos y maestros.

En el marco del Día del Estudiante, que se conmemora hoy sábado, cinco alumnos de nivel universitario comparten sus opiniones sobre lo que están viviendo en el plano académico y los esfuerzos que deben realizar para no perder el curso.— Iris Ceballos Alvarado

Aurora Gómez Vidal

Aurora Gómez Vidal .- Foto: Megamedia

Estudiante de la Licenciatura en Negocios de Comunicación y Entretenimiento en la Escuela Bancaria y Comercial:

“Tomar clases en línea ha sido una experiencia diferente, nunca antes lo había hecho, y tiene cosas buenas y malas. La mala es que se presta menos atención, pues es más fácil distraerte o quedarte dormido, y no hay un buen entendimiento entre las personas. Por ejemplo, cuando tienes que hacer tareas en equipo y no sabes si tu compañero te escucha, si se quedó dormido o por qué no te contesta...”.

“Además, los maestros dan instrucciones y no puedes preguntar a cada rato, la información es como de teléfono descompuesto. Lo más complicado ha sido entenderse unos con otros”.

“Una de las cosas positivas es que hemos tenido conferencias con expertos en las materias que llevamos, sobre todo del área editorial, que normalmente están muy ocupados y viven en otras partes del país e incluso el extranjero, y que ahora nos han compartido sus experiencias y dado sugerencias. Hemos tenido más reuniones de gente de la industria que las que hubiéramos tenido en clases presenciales”.

“Son pocas las materias que curso actualmente, pero estoy muy ocupada, pues además de las tareas tenemos, como parte de la formación, la empresa de eventos Serendipia y frecuentemente hay que subir contenido a la página. También tenemos una que trata temas feministas. Los dos proyectos son por equipo, pero siempre hay mucho que hacer”.

“Extraño las clases presenciales, se aprende mejor de esa manera, hay mejor interacción entre maestro y compañeros, creo que una combinación de clases digitales y presenciales sería buena”.

Fernando Kinlong Bernacho Baz

Fernando Kinlong Bernacho Baz .- Foto: Megamedia

Estudiante de la Licenciatura en Turismo en la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Uady:

“Tomar clases vía digital ha sido un poco pesado y tedioso, ya que muchas veces las cosas no quedan muy claras y considero que es más práctico mandar las cosas a través del correo nada más. Lo más difícil ha sido la resolución de dudas al no tener un trato tan directo y rápido; cuando tengo duda de algún trabajo tardan hasta dos días en resolverla”.

“La ventaja es el ahorro de dinero y tiempo al no tener que desplazarme a la escuela. Dedico alrededor de cuatro horas al estudio, a veces un poco más. Sigo extrañando las clases en el aula porque, aparte de que el entendimiento es mejor, lo que más se disfruta es la interacción con las demás personas, que lo hace menos tedioso”.

Dianela Nataly Ceballos Farfán

Dianela Nataly Ceballos Farfán.- Foto: Megamedia

Estudiante de Ciencias de la Comunicación y Periodismo en el Centro Universitario República de México:

“Cursar este semestre en línea ha sido muy complicado debido a que nunca antes lo había hecho y muchas veces las aplicaciones que se usan no son conocidas por los maestros, por lo que no están familiarizados con esas plataformas, entonces hay que comenzar por aprender a usar todo”.

“Considero que es más complicado aprender de esta forma debido a las distracciones que tenemos. Al no estar presente en clase muchas veces los maestros no pueden resolver las dudas que llegamos a tener”.

“Son pocas las ventajas que veo a este sistema de clases, quizá la única sería que tenemos más tiempo para realizar las tareas y trabajos que nos marcan”.

“Se extrañan las clases presenciales, ver a mis amigos de la escuela y la forma en la que trabajamos estando en el salón. Invierto varias horas y a veces la mayor parte del día en mis tareas, y es que últimamente mandan cada vez más tarea y proyectos que me absorben casi todo el día”.

Manuel Alejandro Suárez López

Manuel Alejandro Suárez López

Estudiante de la Licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad Mesoamericana de San Agustín (UMSA):

“Es un poco confuso tomar clases con medios digitales, es una modalidad que no había manejado anteriormente y muchos maestros están tomando cursos porque tampoco saben manejar bien este tipo de plataformas. Siento que se complica la forma de enseñar los nuevos temas, porque no es lo mismo que estar en una clase presencial. Aparte, me he dado cuenta que cada vez nos dan menos tiempo de clase, porque los maestros respetan sus horarios, pero el problema es que a la hora de conectarse muchos o varios tienen problemas de conexión, falla la plataforma o tienen problemas con su equipo de cómputo (y eso causa retrasos). La única ventaja que le veo a este sistema es que te levantas y en cinco o diez minutos ya estás en clase, no tienes que salir de casa”.

“En estos días suelo invertir de seis a ocho horas diarias en mis estudios, y un poco más si tengo que hacer algún proyecto. Con las clases presenciales era más fácil ver los temas y aprender, y se extraña a los compañeros y amigos de la universidad”.

Marisol López Palomo

Marisol López Palomo.- Foto: Megamedia

Estudiante de la Licenciatura en Química Aplicada en la Uady:

“Ha sido muy cómodo cursar clases en línea, ya que para ir a la escuela me toma más de tres horas ir en transporte público y a veces más tiempo. El único inconveniente es todo el ruido de la casa, con mi familia y primito interrumpiendo mis tareas”.

“A veces nos citaban a juntas en la facultad y teníamos que invertir dinero del transporte y tiempo cuando la información nos la podían haber mandado por correo o dado en una videollamada”.

“Como es mi último semestre ya no tengo tantas materias, pero me tardaba un día completo haciéndolas o una hora estudiando para mis exámenes”.

“Extraño muchísimo las clases presenciales, a mis compañeros y maestros, a los que podía acudir en cualquier momento para resolver dudas. Pero he aprovechado al máximo mi tiempo libre y llevé al cabo un proyecto que desde hace mucho quería hacer. Con mi compañero de la carrera Pablo Ávalos creé Existencia Sustentable, que informa de los problemas ambientales en Mérida y el mundo. Haciendo uso de las redes sociales y de plataformas como YouTube damos educación ambiental y buscamos concienciar sobre los problemas”.

Ángel Manuel Tec Verde

Ángel Manuel Tec Verde.- Foto: Megamedia

Estudiante de Ingeniería Química Industrial en la Facultad de Ingeniería Química de la Uady:

“No ha causado grandes inconvenientes estudiar vía remota, ya contábamos con recursos digitales que los profesores utilizaban para darnos documentos o marcar tareas. Uno de los inconvenientes es que en ocasiones puedo conectarme pero con mala señal que no permite escuchar o ver bien todo. Es más difícil que las dudas se resuelvan, por el uso de diagramas y dibujos en algunas asignaturas”.

“Tener clases digitales es una ventaja cuando se trata de asignaturas en las que lo más importante es leer y entender las explicaciones de los maestros, las dudas son mínimas y el profesor puede ejemplificar de manera sencilla; en otras circunstancias los alumnos tendríamos que ir a la facultad solo por una clase de dos horas. No tengo muchas clases actualmente, así que suelo tomarme entre tres y cinco horas de uno o dos días para hacer las tareas y, en caso de tener un examen o proyecto importante, un día más”.

“Extraño las clases presenciales, la convivencia generaba un ambiente más fluido, menos tiempos en silencio que me permitían mantenerme más atento”.

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