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Facebook no cumple

Manifestantes contra Facebook por su falta de acción ante noticias falsas

Solo promete que se va a encargar de los problemas

SAN FRANCISCO (AP).— La pregunta surge a cada rato: con tanto material extremista, expresiones de intolerancia, interferencia en elecciones e invasiones de privacidad, ¿qué impide a Facebook limpiar su contenido?

El asunto es complicado y las razones incluyen el tamaño de la empresa, su modelo de negocio y las limitaciones técnicas, además del hecho de que la firma creció durante años sin rendirle cuentas a nadie.

Y tampoco hay que olvidar el factor humano.

La polémica más reciente viene de la revelación de que Facebook difundió inadvertidamente vídeos de contenido extremista y páginas favorables a organizaciones radicales como el Estado Islámico y Al-Qaeda. La compañía dice que está tomando cartas en el asunto y los problemas se están resolviendo. Eso es cierto, pero sus detractores afirman que no se ha hecho lo suficiente, como lo comprueba la transmisión en vivo de atentados y la difusión de rumores que generan actos de violencia.

“Son exasperantemente lentos al lidiar con todo esto, desde el abuso sexual de menores al terrorismo, la supremacía blanca, el bullying, la pornografía no consentida” y publicidad dirigida a categorías como “gente que detesta a los judíos”, simplemente porque algunos usuarios consideran el término “interesante”, dice Hany Farid, de la Universidad de California de Berkeley.

A medida que se acumulan los problemas, Facebook se limita a ofrecer disculpas y hacer algunos ajustes. A veces se justifica diciendo que no pensó hasta qué punto ciertas personas harían mal uso de la plataforma. La empresa ha destacado sus avances en este campo, tanto en el uso de inteligencia artificial para la detección de problemas como la asignación de dinero y personal para hacerles frente.

“Después de hacer fuertes inversiones estamos detectando y eliminando contenido terrorista con mucha más efectividad que hace dos años”, declaró Facebook esta semana. “No decimos que detectamos todo, y seguimos atentos y vigilantes en nuestros esfuerzos para combatir las agrupaciones terroristas de todo el mundo”.

Ha habido algunos progresos. A fines de 2016, el director ejecutivo Mark Zuckerberg causó revuelo al asegurar que era “bastante loco” pensar que la difusión de noticias falsas en Facebook influyó en las elecciones de Estados Unidos. Posteriormente se retractó y desde entonces se ha reducido la cantidad de ese material que circula en la red social.

Sin embargo, cuando la plataforma resuelve un problema surgen otros. Esto puede deberse a su propio ADN: su modelo de negocios promueve el uso de Facebook por tanta gente como sea posible, personas que dejan información privada que puede ser explotada por otros.

“Casi todo lo que diseñó Facebook lo hizo por el bien de la gente. De gente amable, que celebra cumpleaños, tiene perritos y generalmente trata bien a los demás”, dice Siva Vaidhyanathan, director del Centro de Medios de Prensa y Ciudadanía de la Universidad de Virginia. “Básicamente, Facebook está pensado para una especie mejor que la nuestra”.

Pero si el 1% de los 2,400 millones de usuarios decide hacer cosas malas, eso equivale a 24 millones de personas. “Cada dos semanas escuchamos que Facebook está eliminando páginas problemáticas, prometiendo que va a contratar más gente, de que va a explotar la inteligencia artificial y todo eso”, señala Vaidhyanathan.

“Pero con el tamaño que tiene Facebook nada importa. Estamos condenados a ver toda esta basura”.

Vaidhyanathan cree que una mayor regulación del gobierno puede ser la respuesta. Leyes que “limiten la capacidad de las compañías de acumular toda nuestra información y usarla para difundir publicidad a la medida del usuario”.

Llamado Datos

Chris Hughes, cofundador de Facebook, pidió que la red social se dividiera en partes.

Avaricia de clics

En un artículo anteayer en “The New York Times”, Hughes advirtió que Mark Zuckerberg ha permitido “que se sacrifique la seguridad y la civilidad a cambio de tener clics”.

Monopolio

Agregó que Facebook es un monopolio y se le debería obligar a deshacerse de WhatsApp e Instagram, que le pertenecen.

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