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Falta futuro claro en investigación

La bióloga Mercedes Echaide

Pesa en jóvenes la idea de salir de su país para ejercer

MADRID (EFE).— La investigación científica, siempre necesaria y más en tiempos de coronavirus, se valora de palabra en Iberoamérica, “pero no con los hechos”, lamenta la bióloga argentina Mercedes Echaide, quien desde hace años desarrolla su carrera en España y estudia al aparato pulmonar.

Y ésa es la diferencia “fundamental” con el mundo anglosajón, en el que, asegura, sí se ponen los medios suficientes para investigar y los centros se dotan de personal y material adecuados.

Como otros científicos latinoamericanos, investiga y enseña en España. Graduada en la Universidad de Buenos Aires, se doctoró en la Universidad Politécnica de Madrid en la década de 1990, regresó a Argentina y después a España en 2002.

Echaide, ya nacionalizada española, trabaja desde 2007 en el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid.

Después de bastante tiempo de inestabilidad laboral y paciencia, consiguió hace dos años una plaza de profesora en la Complutense, donde investiga y da clase.

“He tenido la suerte, a pesar de todo, de estar en un laboratorio y un grupo de investigación en el que se me ha valorado, enlazando siempre contratos y no me he quedado períodos sin trabajar, pero no siempre ocurre lo mismo, y es difícil cuando tienes que plantearte el futuro” con un panorama laboral “bastante incierto”.

Y remata: “Me ha costado mucho llegar aquí como para volver otra vez a empezar”, en alusión a la posibilidad de regresar algún día a trabajar en Argentina, algo que ni se plantea en estos momentos.

Preguntada si ser mujer le ha supuesto dificultades añadidas en su carrera en España, considera que no. “Sí que es verdad que, por el hecho de ser mujer, las cosas fueron más complicadas (...) No he sentido impedimentos para optar a cosas, pero sí más dificultades porque tenía que hacerme cargo de muchas cosas”, como ocuparse de sus hijos mellizos.

“Siempre ha sido como tener que llegar a todos lados, y eso sí que se nota”.

Sobre la falta de vocaciones científicas, aparte de los medios insuficientes para la investigación, cree que está relacionada con que los estudiantes no ven un futuro muy claro.

“Saben que, en principio, si se plantean seguir una carrera investigadora van a tener que irse fuera (de sus países), muchos no van a volver y eso es algo que pesa también a la hora de tomar decisiones”, explica.

En el caso de las mujeres, piensa que se camina hacia una sociedad más igualitaria, pero siguen teniendo una “carga adicional y mayor que los hombres en muchos casos” pues deben cuidar hijos pequeños o sus padres.

En su equipo, precisa, se estudia el surfactante, sustancia que recubre los pulmones por dentro y evita que colapsen cuando se respira. La sustancia se inactiva y los pulmones dejan de funcionar en patologías inflamatorias, como el Covid-19.

Una de las cosas que más llaman la atención de la investigadora argentina es todo lo que ataca el nuevo coronavirus, porque no es algo tan específico. “Afecta muchísimo al aparato respiratorio, pero también tiene sintomatologías completamente diferentes, lo que, desde mi punto de vista, es bastante impactante”.

“Espero que podamos controlarlo, pero creo que ha venido para quedarse, los virus tienen una capacidad de mutación muy alta, entonces irá cambiando”.

 

De un vistazo

Cambio de tema

La bióloga Mercedes Echaide realizó su tesis doctoral sobre plantas, pero las circunstancias le hicieron cambiar de línea de investigación.

Flexibilidad

Cuando pudo retomar el trabajo científico era en un proyecto diferente. “Creo que se trata un poco de ser flexible, de saberse adaptar, de aprovechar las circunstancias, esto era lo que me ofrecían y cuando te gusta investigar en realidad da un poco igual en qué, es el gusanillo de saber qué hay más allá lo que te mueve”, afirma.

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