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Monseñor Fermín Sosa Rodríguez: Un corazón abierto a Dios

Monseñor Fermín Emilio Sosa Rodríguez durante la entrevista con Diario de Yucatán en la que habló acerca de su ordenación episcopal

Monseñor Fermín Emilio Sosa Rodríguez será ordenado arzobispo y se desempeñará como nuncio apostólico en Papúa Nueva Guinea, asumiendo la misión de representar al papa Francisco, como parte del servicio diplomático de la Santa Sede.

El eclesiástico nació el 12 de abril de 1968 en Izamal, lugar donde se celebrará su ordenación episcopal el próximo sábado 19 a las 9 horas en el convento franciscano de San Antonio de Padua, a los pies de Nuestra Señora de Izamal. La Santa Sede anunció su nombramiento el 31 de marzo pasado.

¿Qué significa para usted ser nombrado nuncio y que su ordenación episcopal sea en Izamal?

La verdad para mí es una gran responsabilidad, en primer lugar. No es en automático el nombramiento de nuncio, pero cuando llega ese nombramiento te cae como una sorpresa. Es una gran alegría porque sabes que haz hecho un buen papel y están contentos con tu trabajo y el servicio que haz realizado en 18 años; entonces hay satisfacción porque he hecho un buen papel. Pero también queda ese estupor de decir ‘Señor, tú me has llamado para algo más grande, como el representar al Papa’.

La ordenación episcopal en Izamal tiene mucho sentido para mí. Desde que me llamaron para informarme del nombramiento del Santo Padre, a cargo cardenal Pietro Parolin, quien es secretario de Estado Vaticano y responsable de nosotros, sentí una alegría.

Izamal tiene una carga emocional muy grande, primero porque nací y viví ahí parte de mi infancia, pero siempre he estado arraigado. En segundo lugar, ahí está el corazón mariano de la Arquidiócesis.

¿Cuál será su misión en Papúa Nueva Guinea, tierra en la que estuvo desde 2003?

La misión que nosotros tenemos como nuncios apostólicos es representar el Papa en esos países, entablar esa comunión con los obispos del país; ese signo de unidad entre la Iglesia universal, que representa el Papa, y la Iglesia local, que representan los obispos. En ese sentido, parte de mi trabajo es representar, ayudar, visitarlos, motivarlos y ayudarlos si tienen problemas en la diócesis. Y también representar al Papa a nivel diplomático.

Durante su formación sacerdotal, ¿en algún momento pensó ser ordenado arzobispo y representar al Papa?

Creo que nadie sabe a dónde va a llegar cuando sea grande. Cuando estamos en el Seminario, estudiamos que existe esta posibilidad, que es parte de Derecho Canónico, pero nunca imaginé que sería invitado para este servicio de la Iglesia.

Yo quería ser sacerdote, esa era mi vocación. Nunca expresé que quería entrar al Seminario, sin embargo cuando me invitaron a esto, yo lo tomé como una llamada de Dios y mi oración a Dios fue: “Señor si tú me has elegido a esto, ¿quién soy yo para decirte que no? Aquí estoy para hacer tu voluntad. Si esto es un deseo tuyo, me vas a dar las fuerzas para continuar”. Jamás me imaginé ser obispo.

¿Cuán importante es el servicio diplomático en la Iglesia y qué objetivo tiene?

Es muy importante, tal vez cuando uno está afuera no ve la importancia del servicio, pero trabajando directamente uno ve la importancia de enfatizar y concretizar esta unidad de los obispos con el Papa. Es el signo de unidad porque representas al Papa.

El nuncio apostólico debe evaluar y ver qué sucede en la Iglesia local y lo que está pasando en el país para observar e interpretar lo que está sucediendo y poder comunicarlo al Santo Padre para que conozca la realidad de la Iglesia y del país donde estamos nosotros.

También es importante ayudar a elegir obispos buscando sacerdotes idóneos y dignos para que el Papa pueda nombrarlos.

Nosotros representamos al Papa ante los gobiernos a nivel diplomático.

¿Qué les diría a los jóvenes para que piensen en el sacerdocio y se animen a ingresar al Seminario?

Monseñor Fermín Sosa Rodríguez nació en Izamal, Yucatán, el 12 de abril de 1968
Monseñor Fermín Emilio Sosa Rodríguez nació el 12 de abril de 1968 en Izamal, donde el sábado 19 de junio será ordenado arzobispo (Foto de Ramón Celis Perera)

Cuando tenía 10 años era acólito de la parroquia María Inmaculada y el párroco monseñor Álvaro García Aguilar me invitó a una boda que celebraría el arzobispo Manuel Castro Ruiz; recuerdo muy bien que después de la misa me acerqué a saludar al prelado y yo le comenté: “señor, a mí me gustaría ser sacerdote cuando sea grande”. Después de ese momento se me olvidó, seguí mi vida en grupos apostólicos de mi parroquia y me fui a estudiar un año de inglés en Estados Unidos y me fui a vivir con una familia que aprecio mucho de mormones.

Después, en Rocamar nació de nuevo esa inquietud. Me ordenaron sacerdote el 12 de julio de 1998 en la Basílica de Guadalupe, en el marco del segundo encuentro internacional de sacerdotes en preparación al jubileo del año 2000. Ese día coincidió con la peregrinación de los yucatecos a la Basílica de Guadalupe.

¿Qué voy a decirle a los jóvenes? En primer lugar, cuando sientan esta inquietud, esta vocación, que vivan plenamente esta inquietud, que no se queden con esa duda porque, en primer lugar, para mí ha valido la pena, me ha dado tantas gracias, tantas satisfacciones, no es fácil el camino, como la vida misma, pero estamos consagrados a Dios, él nos dará las herramientas. ¿Qué necesitas? Un corazón abierto a la voluntad de Dios. No se cierren para que cuando sean grandes digan que quisieron ser sacerdotes y se quedaron con la inquietud.

Leer: La casa del prelado Fermín Sosa Rodríguez en Izamal (Artículo del Dr. Miguel Vera Lima, cronista de Izamal)

Escrito por Claudia Sierra Medina

Claudia Ivonne Sierra Medina, reportera de la Agencia Informativa Megamedia (AIM), ejerce el periodismo en Grupo Megamedia desde noviembre de 1997.  Se especializa en las áreas de religión, salud, educación ambiental, clima, y cultura.

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