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Francia y sus vinos

Foto: Megamedia

José Carlos Palacios Sommelier

Muchas veces se habla de los vinos franceses con algo de cautela; algunos dicen que son algo caros, que son malos, que no valen la pena o que son una fuente de inspiración para el resto de los países del mundo vinícola. Lo cierto es que este país está consolidado como uno de los mejores debido a la diversidad de climas y de uvas que dan origen a la calidad, la técnica y el prestigio.

Si al pensar en Francia lo asocias con vino, no es una casualidad; yo sostengo una teoría: “primero nace el vino y luego el país” y durante miles de años, esa nación estuvo siempre a la vanguardia en la innovación y en constante crecimiento.

Una de las razones de la importancia de Francia en los vinos reside en la extraordinaria gama que produce. Sus diferentes tipos de suelos hacen posible el desarrollo de una gama amplia de vinos, tanto blancos ligeros, espumosos —como el champagne— o tintos potentes y de mucha calidad aromática.

Las regiones vinícolas son: Alsacia, con uvas de calidad como gewurztraminer (arece nombre alemán, sin embargo es uva de Francia), una uva blanca que da un vino especiado y generoso; Pinot Blanc, que da unos vinos muy secos y frescos; la uva Pinot Noir nos regala unos vinos tintos de poco color, muy fáciles de tomar.

La variedad de uva Riesling produce unos blancos secos grandiosos, para guardar mucho tiempo, y a su vez da unos vinos dulzones; otra variedad de uva es la llamada Sylvaner, que ofrece unos vinos blancos afrutados, frescos y fáciles de beber.

Burdeos es la zona que más se consume en nuestro territorio, las denominaciones de origen son alrededor de 53, las más conocidas son: Bordeaux, Medoc, Margaux, Pauillac, Saint Julien, Pomerol, entre otras, todas con una calidad única. Allí se encuentran los grandes Crus, que son denominaciones especiales que se les da a ciertos vinos de la más alta categoría.

Borgoña, cuna de los vinos más famosos del mundo, produce vinos elegantes y muy ricos; las zonas más conocidas son: chablis, con unos chardonnay extraordinarios, cote chalonaise y cote maconnais. Tiene muchísimas denominaciones o apelaciones de origen y eso complica más el entorno para conocer de vinos.

Los tipos de uva también son variados, hay mucho blanco, pero también hay buenos tintos de calidad.

Otra región muy familiar para los oídos mexicanos es la Champagne; pero de esa región hablaré en otro artículo más adelante.

Las zonas que también forman parte de Francia son: Languedoc-Rosellón, la región que más produce en todo el país. Las zonas poco conocidas, pero con un gran impacto de ventas son Provence y Córcega.

Nos quedan varias regiones por recorrer y la orografía es enorme; nos quedamos con un buen sabor de boca y con ganas de un buen tinto francés acompañado con algo condimentado y a su vez fresco, como un pescado a la tikinxic o a la veracruzana. Hasta la próxima semana y viva el vino.

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