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Ginebra con hormigas verdes cosecha premios

Una botella de la ginebra Green Ant

ADELAIDA, Australia (EFE).— El conocimiento tradicional de los aborígenes de Australia, la cultura viva más antigua del planeta, se luce comercialmente en una ginebra que tiene sabor cítrico por llevar hormigas verdes y que ya ha ganado premios internacionales en la industria de las bebidas espirituosas.

Las hormigas verdes (Rhytidoponera metallica), ricas en proteínas y con propiedades medicinales, son recolectadas por la familia del exjugador de rugby Daniel Motlop en tierras del pueblo Larrakia, en el Territorio Norte, para fabricar la ginebra Green Ant, que luce en el interior de sus botellas a estos insectos.

“Fuimos la primera empresa que comenzó a comercializar las hormigas verdes”, dijo Motlop a la Asociación de la Prensa Extranjera en Australia.

Las hormigas verdes, de las que se vende el kilo a unos 650 dólares australianos (alrededor de 10 mil pesos mexicanos), le dan sabor de lima y cilantro a la ginebra Green Ant, que fue galardonada con la medalla de oro en la Competencia de Bebidas Espirituosas celebrada en San Francisco en 2018.

La fama de esos insectos endémicos de Australia ya llegó a la alta cocina de la mano del chef danés Rene Redzepi, propietario del restaurante Noma, quien las usó para adornar sándwiches de helado de mango y darle sabor cítrico picante.

La demanda de las hormigas verdes se cubre cumpliendo las medidas de protección a prácticas tradicionales y el medio ambiente.

Los hormigueros que se recogen de los bosques del norte australiano se colocan en unas neveras para adormecer a los insectos y después obligar a las obreras a salir con un golpe de calor.

“Pero no atrapamos las larvas ni a la reina”, explica Motlop en su puesto en el Mercado Central de Adelaida, al insistir en que su empresa no solo genera trabajo sino que también respeta la naturaleza, que provee de alimentos y medicinas desde hace 60,000 años a los indígenas de ese país.

Sostenibilidad, clave

La sostenibilidad es un elemento clave para los Larrakia, uno de los pueblos de las Primeras Naciones que son dueños tradicionales de una zona del norte de Australia, que abarca a la ciudad de Darwin.

Los Larrakia se rigen por siete estaciones que marcan sus actividades de recolección de alimentos, muchas exclusivamente realizadas por hombres o por mujeres, que son regidos por un complejo sistema que le da a su mundo balance y armonía.

Este sistema dual llamado “yirritja-dhuwa” es similar al concepto del “yin yang” asiático y abarca “básicamente todo, desde las estrellas, el sol, la gente, los grupos lingüísticos, los animales, las frutas; ellos son yirritja-dhuwa y nos dice lo que podemos recolectar”, explica Motlop.

“Por ejemplo, los cocodrilos son animales ‘yirritja’. Yo soy un hombre ‘yittirja’ y eso nos impide comerlos para protegerlos”, agrega el empresario aborigen al explicar el sistema de parentesco y de sostenibilidad que se traduce en esa zona en ocho clanes “yirritja” y ocho “chuwa”.

La armonía de las Primeras Naciones de Australia se ha perdido en la vida moderna de comunidades indígenas donde el gobierno ha prohibido la venta e ingesta de bebidas alcohólicas y donde la ginebra Green Ant es inaccesible.

Las autoridades justifican esta “ley seca” en algunos territorios aborígenes para evitar la violencia doméstica y el alcoholismo, aunque algunos activistas califican la medida de paternalista y de alimentar estereotipos negativos.

“Es un asunto espinoso (el alcoholismo entre los aborígenes) pero intentamos superarlo en Australia, es un estereotipo”, asegura el exjugador.

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