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Grandes retos para Slow Food

La gastronomía como un factorde cambio social

MADRID.— “Slow Food nació como un movimiento gastronómico en defensa de la buena comida y fue orientándose hacia el desastre medioambiental, la pérdida de la biodiversidad, la injusticia social para los campesinos…”, indica su impulsor, el italiano Carlos Petrini, en una entrevista con EFE.

Sobre si habría que legislar debido a que muchos agricultores dejan los cultivos sin recoger por lo poco que les pagan, dice que “hay algo que puede ser mejor: la obligación de demostrar la trazabilidad del producto, su proveniencia y la manera en que se ha trabajado”.

“Yo compro pero no sé si es de España ni de qué región, si es orgánico o natural, si en la creación de un queso o de un vino se ponen aditivos. Esta ignorancia es la que da valor a los productos malos y baratos”, advierte.

Con la trazabilidad, insiste, se da un valor añadido al trabajo de la gente honesta. Y el consumidor pagará un precio justo porque lo que ahorre en alimentación lo gastará en medicinas y en reparar el medio ambiente. “Es nuestra gran lucha en Slow Food y por ello nos tachan de grupo elitista dispuesto a pagar más por los alimentos. Pero no los pagamos más caros, sino precio justo. No es difícil ser gastrónomo y no es caro”.

“Muchos cocineros están comprometidos con Slow Food, pero ¿podrían hacer algo más?”, se le pregunta.

“La intensa exposición mediática de la gastronomía se concentra sobre los cocineros y no sobre los productores. La alianza de los cocineros con el campo es fundamental”, apunta.

En relación a cuán preocupante es la situación del Amazonas, afirma que “hay una impasividad vergonzosa de la comunidad internacional, que piensa que es un problema de Brasil, pero no es una cuestión de fronteras. La destrucción del Amazonas va a repercutir en el cambio climático, va a crear dolor y sufrimiento en la Humanidad. Es destruir a los últimos indígenas, es una forma de violencia increíble, un genocidio”.

El movimiento El mundo del vino

Carlos Petrini comenzó su carrera vinculado al vino, al que ve pasar hoy día por un momento interesante.

Vinos perfectos

“Mi formación cultural empezó con el vino en Italia y luego conocí todas las regiones vinícolas del mundo. Entonces la tendencia principal era producir vinos sin defectos, perfectos, y fue una batalla tan fuerte que es muy difícil encontrar un vino con defectos”.

Vinos puros

La nueva tendencia no exige solo la perfección en boca, sino que el vino sea puro, limpio, sin productos añadidos ni en el viñedo ni durante la vinificación. “Los llamados vinos naturales, eso me encanta porque se buscan alimentos de calidad. También se va contra la homologación, es destructiva, tiene que haber vinos distintos que expresen sus territorios”.

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