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“Guardianes de los manglares”

Corre y apoya con la causa verde al Centro Chimay

“Nadie va a poder cuidar algo que no conoce”

La frase de la doctora en ciencias Ana María Castillo López resume la labor del Centro Comunitario de Educación Ambiental Chimay, donde se enseña a los niños a conocer y querer su entorno, a fin de que se vuelvan “promotores y guardianes de los petenes y manglares”.

En el Centro Chimay o solo Chimay, como lo conocen en Sisal, se imparten talleres de educación ambiental y de ciencias y se realizan actividades y juegos con el objetivo de que los niños “reencuentren la identidad con su entorno natural”.

Los niños son “monitores de la calidad del agua” de mar y de la ciénaga de Sisal, con mediciones semanales en cuatro sitios del puerto: en el muelle, el puerto de abrigo y la ciénaga en ambos costados de la carretera de acceso a esa comisaría de Hunucmá.

Asesorados por la doctora Ana María y voluntarios, los niños toman muestras del agua para hacer mediciones de pH, oxígeno, turbidez, nutrientes y bacterias coliformes, entre otros.

Muchos niños participantes viven cerca de la ciénaga, de ahí la importancia de la labor que se realiza. “Si no hay base sobre educación no vamos a llegar lejos”, puntualiza la doctora Ana María. “Según el conocimiento que tengan de su entorno van a querer cuidarlo”.

El objetivo es “que los niños sean el motor para conservar el manglar, un ecosistema frágil, perturbado por diversos factores”.

La medición del agua permitirá determinar los sitios para iniciar un programa de reforestación de manglar en las zonas más perturbadas.

En la Carrera Megamedia, presentada por Abarrotes Dunosusa, Chimay es la causa Verde, de preservación del medio ambiente.

“Es importante que permanezca el proyecto para que los niños se acerquen al conocimiento y la ciencia y busquen la manera de solucionar el problema de la contaminación del agua, que sepan que pueden hacer algo”, dice Sofía Mariana Yax González Gómez, tallerista voluntaria de Chimay.

“Es grato oír a los niños hablar de pH, coliformes, salinidad, son cosas que no les enseñan en la escuela”, comenta Juan de Dios Domínguez Ramírez.

Camilo Ruiz Torres, otro voluntario, señala que le gusta colaborar porque considera que “los niños son el futuro” y con lo que aprenden enseñan a sus papás a valorar su entorno, que es, quizá, la parte más difícil de su labor.

Los tres talleristas voluntarios son alumnos de la doctora Ana María Castillo en la materia de Manejo Sustentable de Zonas Costeras en la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la UNAM.— Jorge Pinzón Franco

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