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Hacen estudio de la empatía entre humanos y perros

Foto: Megamedia

Llevan intensa relación

“En una habitación un perro puede oír un comején que raspa una pared”, asegura Jeffrey Rudolph, presidente del Centro Científico de California (del que informamos en la portada de esta sección), y amante de los perros y responsable de un estudio que duró cinco años para profundizar la relación entre el hombre y el can.

Esas aptitudes permiten que los perros sean capaces de detectar personas enterradas bajo escombros y encontrar bombas enterradas.

Esos, no obstante, son perros muy entrenados, como los que aparecen en el Teatro Imax, donde se exhibe la cinta “Superpower Dogs”.

Los visitantes ven perros que ayudan a salvar personas que se estaban ahogando en Italia, rescatan gente atrapada en un edificio derrumbado y rastrean a cazadores kenianos que buscan elefantes y rinocerontes.

En el museo propiamente dicho, la gente puede observar a Garmin, un labrador de dos años a punto de completar el curso para guiar a personas ciegas, mientras sortea obstáculos.

Cuando una persona dudó un instante, Garmin tiró suave de la correa, diciendo “ven, sé lo que hago”.

Dependiendo del día, habrá perros con aptitudes terapéuticas, que detectan cosas por su olor o que tienen otras habilidades.

Hay asimismo una pequeña sala con cuadros originales de perros del legendario Norman Rockwell. Fueron prestados por el cineasta George Lucas, autor de “Star Wars”.

La muestra recorrerá el país, pero en Los Ángeles es el único sitio donde se podrán ver los cuadros de Rockwell hasta que Lucas abra su propio museo de Arte Narrativo cerca de allí en 2021.

¿Realmente nos quieren tanto estos perros que Rockwell inmortalizó jugando con niños, consolando a sus dueños o parando el tráfico en un concurrido callejón de Los Ángeles en 1949?

¿O lo único que les interesa es recibir su premio cuando abren esos ojazos negros y nos regalan esa mirada que ya sabemos?

“Si tu miras a un perro a los ojos, te va a mirar a ti y va a producir oxitocina”, dijo Diane Perlov, vicepresidenta del centro, aludiendo a lo que se conoce como la hormona del amor debido a los sentimientos que inspira en los humanos.

Un chimpancé, en cambio, mira hacia otro lado si tú lo observas.

Los científicos no saben a ciencia cierta cómo comenzó esta relación tan especial entre humanos y perros.

Saben que los perros vienen de los lobos y que lobos y seres humanos entablaron contacto hace más de 10,000 años, de acuerdo con Perlov, quien es antropólogo.

Los lobos y los seres humanos se dieron pronto cuenta de que el otro era buen cazador y buscador de comida. ¿Será que los lobos se acercaron y ofrecieron ayuda? ¿O los humanos iniciaron el contacto?

Sea quien sea, se generó un vínculo fuerte y duradero.

“Es ese vínculo social y nuestra capacidad de comunicarnos con ellos, junto con nuestra capacidad de comprendernos mutuamente, lo que forma la base de nuestra relación”, concluyó.—

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