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Hanna Höch y su obra crítica

“Cut with the Kitchen Knife through the Beer-Belly of the Weimar Republic” (1919)

La vanguardia en Alemania tiene una artista audaz

Una de las fotografías más emblemáticas de la artista plástica Hanna Höch (1889-1978) es el retrato de su perfil: cabello corto, una mirada penetrante y cejas delgadas que flanquean una nariz de precisión alemana.

Evocarla trae a la memoria algunas de sus obras más representativas que integran la producción artística de vanguardia en Alemania. Creaciones como “Cut with the Kitchen Knife through the Beer-Belly of the Weimar Republic” (1919), “Study for Man and Machine” (1921) y “Watched” (1925) proponen una pintura figurativa al estilo dadaísta donde se percibe la crítica social y la utilización del fotomontaje.

Sus obras fueron impulsadas por denunciar una sociedad machista y misógina, así como también el rechazo a las frivolidades de la burguesía. “Cut with the Kitchen Knife…” es una de las piezas que apelan a la crítica social a partir del collage. Rostros de hombres y mujeres, engranajes, ruedas y militares cubren la mayor parte de la superficie con amarillos y negros que connotan tiempo e historia.

La composición también resalta muestras de azul donde se sitúan caballos, la palabra dada y el cuerpo de una mujer sin rostro. Cada uno de estos elementos conforma una pieza que sugiere una estrecha relación con la Primera Guerra Mundial, hecho que conoció de primera mano al enlistarse en la Cruz Roja. La obra, en particular, tiene lo sombrío de la movilización bélica, sin embargo también cuenta con la intervención del dada, con elementos incisivos que atraviesan la obra como una provocación.

Si bien la obra anterior encuentra relación con la historia, “Study for Man and Machine” muestra, como su nombre indica, la relación entre el hombre y la máquina. La pieza resulta completamente diferente a la primera, ya que la artista plástica utiliza colores contrastantes que intentan producir una separación, no obstante evidencian la similitud entre la persona y el objeto.

Con colores azules y amarillos, Hanna Höch representa al hombre como mecanismo, sobrio, sin ápice de singularidad ni emoción. Esto se reafirma cuando se percibe el engrane que lo une a la máquina, aquel aparato que atraviesa el centro de la pintura verticalmente. La obra sugiere la decadencia, la pérdida de la identidad y evidencia la prioridad de lo útil sobre la humanidad.

Otra de las piezas que forman parte del legado de la artista y fotógrafa es “Watched” (1925), obra que retoma elementos de la costura, colores rosas, la figura humana y los tonos claroscuros. Esta composición sugiere la superficialidad del hombre al representarlo pequeño, con traje negro y bastón, sin rostro, al mismo tamaño que las faldas rosas que emulan una flor.— Gabriela Trinidad Baños para “El Macay en la cultura”

 

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