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Hay que escuchar antes de conversar

 

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz (*)

La semana pasada te comenté que el arte de la buena conversación está directamente relacionado con el desarrollo de cinco acciones o competencias conversacionales, que son escuchar, investigar, sintonizar, construir y convencer.

Desde el concepto tradicional, mejorar tu capacidad de comunicación significaría aprender a hablar cada vez con mayor claridad y vehemencia.

Lo anterior puede llevarte a dejar en segundo plano la habilidad de escuchar, ya que generalmente cuando piensas en mejorar tus habilidades comunicativas, piensas más en tu habilidad para “hablar bien” y no en qué hacer para aprender a “escuchar mejor”. Por esto muchos de los cursos de comunicación se enfocan más en el “bien decir” que en el “saber escuchar”.

Aprende primero a escuchar a los demás.

Habitualmente se piensa que “hablar” es el lado activo, mientras que “escuchar” es el lado pasivo de la comunicación, pero recuerda que en una buena conversación las palabras más significativas para tu interlocutor, serán las que puedas decirle después de haberlo escuchado activamente.

La escucha activa supone asignar un significado a todo lo que ves y a todo lo que oyes de tu interlocutor. Te concentras en la persona que te habla y le proporcionas respuestas —verbales y no verbales— significativas e inmediatas.

En conclusión, la escucha activa te introduce al arte de la buena conversación, pues con ella —de entrada— demuestras que has entendido los pensamientos y palabras, las emociones y sentimientos de la persona con la que estás conversando.

Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en Envejecimiento y manejo de Emociones, MATIA Instituto Gerontológico.Antonio Alonzoaalonzo@crehas.org

 

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