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“Hay una epidemia mundial: la muerte espiritual”

El diácono Miguel Manjarrez Torres y el obispo Julio César Martín Trejo

Solo venceremos a los demonios al acercarnos a Dios

“Desde hace siglos hay una epidemia mundial: la muerte espiritual”, advirtió el obispo Julio César Martín Trejo, de la diócesis del Sureste de la Iglesia Anglicana Católica de México, que tiene su sede en Jalapa, Veracruz.

“La misión de la Iglesia Anglicana es la misma que la de la Iglesia Ortodoxa y de la Romana: predicar el evangelio de Jesucristo”, explicó el obispo cozumeleño.

“El Evangelio quiere decir buenas nuevas, buena noticias de salvación en Cristo Jesús. Ahora está de moda hablar de pandemias, debemos decir que hay una epidemia mundial desde hace siglos: la muerte espiritual”, declaró en una charla con Diario de Yucatán.

“Nuestros corazones se contagian de los demonios del miedo, del temor, del rencor, del remordimiento, del resentimiento, de la envidia, del egoísmo, de la violencia, de la amargura, de la tristeza, de la soledad... Y eso es muerte espiritual, es como estar muerto en vida: estos demonios se posesionan de nuestros corazones, de nuestras vidas, de nuestros matrimonios, de nuestras comunidades, de nuestras amistades, de nuestras familias. Esto es real”.

“Los antiguos quizá eran más inteligentes que nosotros, ellos reconocían que éstos son demonios y los trataban como tales, pues te matan espiritualmente”.

Al comparar la muerte espiritual con el Covid-19, del cual el mundo se pregunta su origen, “aquí la pregunta es de dónde surgen estos demonios; ellos surgen de lo que hacemos nosotros mismos: cada vez que humillamos, acusamos, engañamos, nos aprovechamos de alguien o nos burlamos”.

“Esto empieza en la escuela con el bullying, cada vez que maltratamos a alguien estamos sembrando esos demonios en el prójimo, estamos abriendo nuestros corazones a que se siembren esos demonios”.

Dios es amor

“Al mismo tiempo estamos pecando”, alertó el obispo anglicano. “Pecar quiere decir desobedecer; pero si uno tiene amor en su corazón es que tiene a Dios viviendo dentro de su corazón, porque Dios es amor”.

“La Iglesia ha dado siempre testimonio de que Dios es amor y que si uno piensa y actúa del prójimo dentro de los confines del amor es que uno uno vive dentro de Dios”.

“Por eso la Iglesia enseña que, aunque alguien de esta generación nunca haya visto a Dios a la cara, si nos amamos unos a otros Dios se hace realidad en medio de nosotros, porque Dios es amor. Si nunca has amado a alguien, no conoces a Dios porque Dios es amor”.

El entrevistado aclaró que este amor no es “un sentimiento sensiblero”, sino es un amor de padre y madre hacia el hijo, un “amor sacrificial”. “Alguien que es padre o madre sabe que el amor es sacrificial y está dispuesto a dar la vida por su hijo y eso fue lo que precisamente hizo Dios en Cristo”, manifestó.

Recordó que la misión de la Iglesia es predicar que hace dos mil años el Dios amor bajó a la Tierra, se encarnó en una mujer, “la bendita Virgen María; tomó carne, sangre, hueso, naturaleza humana”, apuntó. “Hace dos mil años estuvo caminando aquí y vino a anunciarnos las buenas nuevas de salvación precisamente para salvarnos de esa muerte espiritual que provocamos nosotros con nuestro pecado”.

“Cristo vino y dijo: si ustedes ponen en práctica mi mensaje, hoy pasan de estar muertos a estar vivos. ¿Y cómo se llama de pasar de muerto a vivo? Resucitar”.

“Jesús prácticamente ha estado diciendo: hoy pueden resucitar, no tiene que esperar después de su funeral”.

“¿Cómo se resucita y se sale de esa muerte espiritual que puede durar para siempre, incluso después de la muerte física?”.

“Cristo ofrece reconciliación si nosotros practicamos la gracia del Espíritu Santo a través de la vida sacramental, de la santa Comunión, del santo Bautismo, de la Confesión, la Confirmación”.

La cura

El obispo Julio César Martín añadió que “el Evangelio de Dios en Jesucristo, el perdón, la reconciliación y el poder del Espíritu Santo son la vacuna contra de la epidemia de la muerte espiritual”.

“La clave es que nosotros seamos capaces de perdonar y reconciliarnos unos con otros, la clave es hacer lo que Cristo hizo”.

“Cristo por voluntad se entregó por amor a nosotros, eso venció todo mal. Ahora nosotros podemos hacer lo mismo, vencer esta epidemia espiritual”, subrayó.

La diócesis

La diócesis del Sureste de la Iglesia Anglicana Católica de México que encabeza el obispo Julio César Martín Trejo abarca Veracruz, Tabasco, Chiapas, Oaxaca, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

El trabajo se concentra en el Istmo, mayormente en comunidades indígenas. Cuenta con más de dos decenas de congregaciones y algunas estaciones de predicación.

“Hay lugares donde la mitad del poblado se identifica con nosotros y en otros lugares no pasa eso, hay mucha variación”, indicó.

En Yucatán tiene la parroquia de San Lucas, en Mérida, y la iglesia El Buen Pastor, en Dzununcán; pronto se abrirá una misión en Chablekal. El obispo Martín Trejo lamentó que la crisis sanitaria mundial afectara el programa de expansión que ya tenían.

Para desarrollar sus labores apostólicas se comunican en inglés, español y lenguas indígenas.

La diócesis del Sureste está integrada por 30 sacerdotes y diáconos, tanto hombres como mujeres. A las entidades asisten varios cientos de personas.

Al hablar de su relación con la Iglesia Católica, admitió que ésta es variable y depende de la personalidad de los titulares de cada diócesis, ya que hay unos más abiertos que otros.

Resaltó que el principal reto de la Iglesia Anglicana en México, y en particular en su diócesis, es “asegurarnos de la salvación de las almas anunciando y proclamando las buenas nuevas de salvación en Cristo”.

En la entrevista estuvo también presente el diácono Miguel Manjarrez Torres.— Claudia Sierra Medina

 

De un vistazo

El perdón y la reconciliación

Solo venceremos a los demonios “si practicamos el perdón y la reconciliación apoyados en Dios, con la fuerza de Él y del Espíritu Santo que está en nosotros desde el Bautismo, seremos capaces de ir por la vida perdonando y pidiendo perdón; así resucitaremos nuestras relaciones de pareja, de matrimonio, de familia, de amigos”, dijo el obispo Julio César Martín Trejo, de la diócesis del Sureste de la Iglesia Anglicana Católica de México, en una entrevista con el Diario.

Visita pastoral

No es la primera vez que el obispo visita Mérida: lo hizo el año pasado para la ordenación diaconal de dos hombres y una mujer, y una sacerdotal. En la Iglesia Anglicana la mujer puede acceder a las tres órdenes sagradas: diaconado, presbiterado y obispado. “Doy testimonio que traen consigo otra serie de dones, de sensibilidad, de otras perspectivas”.

Matrimonio

Otra característica de la Iglesia Anglicana es que sus presbíteros pueden estar casados.

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