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Hilaria Maas Collí: Defensora de la lengua maya

Hilaria Maas Collí
La maestra Hilaria Maas Collí pronuncia el discurso de aceptación de la Medalla “Silvio Zavala Vallado”

Conferenciante, profesora, investigadora, autora del “Diccionario breve maya-español”, jueza en concursos de altares de Hanal Pixán, catequista, conversadora amena... La maestra Hilaria Maas Collí será recordada no solo por su conocimiento experto de la lengua y la cultura mayas, sino también por su trato cordial y agradable a las personas de su entorno académico y ciudadano.

Así lo atestiguaron los reporteros del Diario que recurrieron a la profesora, fallecida anteayer en Mérida, en busca de sus conocimientos sobre tradiciones, habla y organización indígenas.

En agosto de 2010, el reportero Jorge Iván Canul Ek la describió como “sencilla, auténtica y orgullosa de ser maya” luego de una entrevista que la maestra le concedió en vísperas del homenaje que el Ayuntamiento le rindió en el marco de la Feria Municipal del Libro.

Le confesó al periodista que no entendía “por qué hacen estas cosas...” (el reconocimiento) e, incluso, “tuve el deseo de decir que no”, pero terminó por aceptar.

Para entonces, la maestra Hilaria Maas Collí ya había recibido una distinción del Centro Cultural Carlos Acereto (en 2005) y otra del Indemaya (en 2009) en Huhí, donde Hilaria Maas nació el 21 de octubre de 1941.

“Salí de Huhí a los 18 años con solo el cuarto año de primaria”, recordaba la maestra, que, instalada ya en Mérida, combinó el trabajo con los estudios. Años después ingresó a la Facultad de Antropología y, gracias a su conocimiento de la lengua maya, la invitaron a ser ayudante de la antropóloga Margarita Rosales González.

En la lengua maya el camino a la superación

“La maya me ha facilitado muchas cosas, por eso no entiendo cómo hay gente que se avergüenza... allí está la superación”, afirmaba.

Luego las autoridades de la facultad le propusieron dar clases de maya. “¡Me daba más pena!, porque a los que les daba clases eran mis compañeros de carrera”.

En Chankom, donde trabajaba después de graduarse, recibió la invitación de incorporarse al Centro de Investigaciones Regionales, pero en principio rechazó la propuesta porque “me gustaba estar en el pueblo y no encerrada en una oficina”.

A la quincena siguiente recibió nueva llamada: “‘Tienes que venir porque ya salió tu cheque’; entonces fui”.

A pesar del prestigio que había ganado como investigadora, cuando viajaba a Huhí, donde era catequista y formadora de acólitos, mantenía un bajo perfil. Eso cambió al publicarse una entrevista en el Diario, pues sus vecinos se enteraron que era antropóloga. “Pero yo sigo siendo como soy, eso fue lo que me enseñó mi abuela”.

Supersticiones

En enero de 2015 declaró a este periódico que le parecía inadecuado calificar de ignorancia la creencia en supersticiones y que, en su lugar, debían verse como un elemento más que moldea la cultura de un pueblo y le otorgan identidad.

“Es una riqueza cultural que además contribuye a diferenciar a un pueblo de otro, y por ello resultan atractivas para los visitantes provenientes de otras regiones”.

En octubre de 2018, ante la proximidad de una charla sobre el Día de Muertos, la maestra Hilaria Maas Collí afirmó al Diario que “un familiar muere en verdad cuando se le olvida por completo, por eso es importante esta tradición de recordar a los muertos, es vital que se transmita de generación en generación, pues somos parte de ellos”.

Antes “no salíamos con la cara pintada (en alusión a la tendencia de caracterizarse como ánima), pero sí esperábamos la llegada de las almas de nuestros parientes, y por eso desde el día 30 las noches en los pueblos eran especiales porque se prendían velas sobre las albarradas; para la fecha en que se espera la llegada de los niños, las velas sobre las albarradas son de colores y se veía bonito; ahora eso ya no hay, ya se perdió”,

Ese mismo año, en diciembre, la Uady le ofreció un reconocimiento al cumplir 40 años de enseñar maya. En ese marco se develizó la placa que nombraba como la investigadora al salón donde se imparten las clases de la lengua en el Centro de Investigaciones Regionales.

En marzo de 2019 recibió una distinción más, en esa ocasión en el marco de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey).

El 7 de febrero de 2020, antes de que el Covid-19 obligara a confinar ciudades, la maestra Hilaria Maas Collí recibió su último reconocimiento público: la Medalla “Silvio Zavala Vallado” del Ayuntamiento de Mérida.

Al final de la velada, declaró que “si yo estoy acá, por esta medalla, no es por ser una gran antropóloga, sino por haber hecho todo lo que hice por la lengua maya”.

La lengua se aprende en la familia, y si los papás no lo hablan al niño, no le va a interesar”.

Descanse en paz quien hasta el final siguió siendo como era.

Perfil

La Uady destacó ayer la huella de la maestra Hilaria Maas Collí a la enseñanza de la maya.

Gramática

Su método facilitaba el aprendizaje de la lengua basada en una propuesta gramatical, señala la institución académica.

Organizadora

Además de sus destacadas aportaciones y comprometida labor docente, fue una entusiasta organizadora de eventos para impulsar, conservar y difundir tanto la lengua como la cultura maya, incluyendo la gastronomía.

Escrito por Grupo Megamedia

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