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Sebastián del Amo presenta “El complot mongol”

Historia de “rabiosa actualidad”

Década de 1960, Ciudad de México. En plena Guerra Fría, el policía judicial Filiberto García asume la responsabilidad de impedir el asesinato del presidente de Estados Unidos durante un viaje a México.

La trama, desde luego, es más complicada de lo que piensa al principio. Y eso, también desde luego, significa renovadas amenazas para Filiberto.

El complot mongol”, la nueva película de Sebastián del Amo (“El fantástico mundo de Juan Orol”, “Cantinflas”), toma su idea del libro homónimo de Rafael Bernal, que en palabras del cineasta, “a pesar de que es una novela muy de su época, al final del día termina siendo de rabiosa actualidad”.

“Ves el escenario geopolítico mundial que había en 1969 (el año de aparición de la obra) y el que hay ahora mismo y así que digas ¡qué diferencia!, pues no”, señala el director por teléfono al Diario sobre el filme, que mañana jueves llega a las salas de cine de Mérida.

En la charla, Del Amo saca a relucir la relación personal que mantiene con la historia desde que era adolescente, la razón de que su nombre sea conocido por el público con tan solo tres títulos en su filmografía y los efectos en la industria nacional de los éxitos de directores mexicanos en Hollywood.

“Siempre fui muy fan de la novela” de Bernal, señala. “Mi madre me la dio a leer cuando tenía 13 años; sin exagerar, me descubrió el placer de la lectura. Me la leí de una sentada y con los años la reeleí constantemente”.

De veinteañero incluso realizó un cómic de la historia “por el simple placer de hacer algo con el texto” y años más tarde le sirvió de antecedente para el story board de la película.

“El cine negro no vende”

El guión ya lo tenía desde que en 2012 presentó “El fantástico mundo de Juan Orol” en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, en el marco del cual buscó los primeros financiamientos.

Pero tendría que dirigir una película más antes de concretar el proyecto sobre la novela que inauguró el género policíaco en México. “El éxito de ‘Cantinflas’ permitió que si iba con distribuidoras o productoras y tocaba la puerta por lo menos me abrían y escuchaban. Pero que gracias a eso se me facilitaron las cosas, tampoco…”, admite.

“Cuando la distribuidora de ‘Cantinflas’ me dijo que habíamos garantizado el estreno en toda América Latina, España y Estados Unidos puse mi mejor sonrisa, saqué el guión de ‘El complot mongol’ que tenía desde hacía tiempo y les dije: ‘¿Quieren invertir en mi próxima película?’. Me dijeron: ‘¿Sabes qué? No nos interesa, el cine negro no vende, tu película es muy para adultos y ahora mismo el mercado está más enfocado al cine de adolescentes. Haz una comedia romántica y te la financiamos mañana mismo; pero no nos hagas perder el tiempo con cosas que no venden’”.

“Entonces yo, decepcionado y triste, fui a otra distribuidora y ahí tuve la enorme suerte de que la persona con la que hablé era fan de la novela. A partir de ahí la discusión fue en otros términos”, recuerda.

“Lo que sí se valoró mucho fue que intenté mantener el balance entre lo estrictamente autoral y lo comercial e invité a actores que resultaban atractivos para las posibilidades comerciales de la película. Mi distribuidora actual le apostó muy fuerte a ‘El complot…’ y ojalá que nos vaya a todo dar”.

Cuando habla de los actores se refiere a un cartel de nombres bien conocidos: Damián Alcázar, Bárbara Mori, Eugenio Derbez, Hugo Stiglitz, Chabelo, Roberto Sosa y Salvador Sánchez, entre otros. “Una de las primeras intenciones de tener este elenco multiestelar es llevar a gente que normalmente no iría a ver una película como ‘El complot mongol’ a las salas”, afirma.

Reto actoral

A los actores “les ofrecí papeles que son radicalmente diferentes a lo que normalmente les ofrecen; ellos tienen muy diferentes orígenes, unos son más de televisión, otros más de cine, otros más de teatro, para todos representaba un reto muy atractivo actoralmente”.

“Fue un ejercicio muy interesante sacarlos de su zona de confort. Eso hizo que se involucraran en el proyecto a un nivel personal. Estoy infinitamente agradecido con cada uno de ellos por haber volcado su talento de manera tan generosa en este proyecto”, apunta.

Que la historia se desarrolle 50 años atrás no fue para el director una dificultad adicional en el rodaje. “Todas las películas que he hecho son de época. Esa complicación añadida que se supone tienen las películas de época yo, con toda humildad, no sé cuál es. El día que haga una de época actual y le tenga que decir al actor ‘ponte otros jeans’ me voy a morir de aburrimiento (ríe)”.

“La responsabilidad que tenemos como cineastas en este país es, por un lado, popularizar el cine de autor, el cine de festival que, tristemente, a pesar de que gane premios en Europa y Timbuktú a la hora de enfrentarse a la taquilla no tiene distribución o es muy marginal o no tiene impacto en el público”, señala.

“Siempre he intentado juntar un gran elenco, tener particular cuidado con la fotografía, el vestuario y la ambientación, que sea una película inteligente, tenga propuesta en lo temático y en lo estético, pero que también sea de fácil consumo para el gran público”, explica.

El cine mexicano debe ser diseñado primeramente para ser consumido en México. Si vas por el mundo y ganas premios está muy bien, porque claro que a todo el mundo le gusta que le aplaudan, que le levanten el ego, pero si (la película) no tiene un impacto real ¿de qué te sirve?, ¡te sirve solo para el Face!”, apunta.

Siendo un cineasta que trabaja en México, Sebastián del Amo considera que “sin duda que sí” ha beneficiado el éxito de connacionales en Hollywood porque ha creado “un ruido” alrededor de la industria del país.

“Soy fan absoluto de (Alfonso) Cuarón, (Alejandro González) Iñárritu y Guillermo del Toro”, subraya Del Amo, quien enseguida reconoce que “‘Roma’ (dirigida por Cuarón) es una película extraordinaria comparada con cualquier otra hecha en México, es más bien una película de Netflix disfrazada de película mexicana”.

“Me encantó que una película mexicana finalmente haya ganado un Óscar a la mejor película extranjera, era una deuda histórica que Hollywood tenía con el cine mexicano”, enfatiza.

“Lo que me preocupa es que de aquí al futuro cercano no veo que eso vuelva a suceder con una película mexicana, a no ser que a Cuarón se le ocurra regresar para hacer, no sé, ‘Chapalita’ o que González Iñárritu haga ‘Santa Fe’ (ríe)”.

“No veo en qué momento yo, Manolo Caro, Amat Escalante o Alonso Ruizpalacios vamos a tener la oportunidad de que una empresa apueste 60 millones (de dólares) para que ganemos un premio”, asegura.

“Lo vamos a luchar y ojalá ahí estemos”, añade. “Cuarón, Iñárritu y Del Toro seguramente van a ganar más Óscares; pero otra cosa es que el cine mexicano vuelva a tener esa oportunidad con otros directores”.— Valentina Boeta Madera

Proyecto

En 2020 Sebastián del Amo presentará la serie “Sitiados: México”, sobre la toma en 1683 de Veracruz por Lorencillo.

En el Sureste

Analiza algunas propuestas que podrían traerlo a la Península de Yucatán. “Me habían ofrecido un proyecto muy loco, uno inconcluso de Fellini, un viaje que hizo a Tulum. Pero la verdad dije que una cosa es el maestro Fellini, que tiene una espalda tan ancha para hacer este tipo de cosas, y una cosa es que sea yo que soy un pobre diablo, la verdad sí me dio un poco de frío (ríe)”. Sin embargo, “me encantaría” trabajar en la región, porque “es un lugar increíble Yucatán”.

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