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En busca de las raíces

Gabriela Couturier platica detalles de su nueva novela “Siempre un destierro”

Historias de amor y destierro en la obra de Couturier

Una carta encontrada de forma fortuita la lleva por un viaje de siete años de investigación y escritura, uno que la cambió de muchas maneras y no solo en su preparación literaria, y que da como resultado una historia que nos muestra la vida de personas que son arrancadas de raíz y esperan poder seguir viviendo.

Las raíces nacen en Francia: lo atestiguan los apellidos, cartas y frases… Pero quien hurga en el pasado encuentra más historias de las que planeó enfrentar.

Así, la investigación sobre cierta carta, viaje y matrimonio trae un alud incontrolable del pasado: de Ciudad de México a la colonia francesa en Veracruz, a los pueblos saboyardos en medio de los Alpes, a la campaña militar en Argelia y Túnez.

“Siempre un destierro” (Océano, 2019) es una novela familiar sobre identidad, exilio, desarraigo, amor, ilusiones perdidas y persistencia de la memoria de la autoría de Gabriela Couturier, quien platica de ella en detalle en entrevista con el Diario.

“La idea de escribir esta obra surge de manera fortuita, mientras visitaba en los Alpes franceses a un primo y quien me platica de una carta encontrada en el granero de su propiedad. En su contenido se lee la petición de matrimonio a los padres de su futura esposa, pero que ni siquiera conocía”, dice.

“Me di cuenta que la historia era deliciosa y con raíces, porque cuenta algo que fue real pero no podías creer aunque lo leyeras, encerraba no solo una relación amorosa sino tragedia, guerras (por el tiempo en que sucedió) y todo era real”, explica Gabriela entusiasmada.

El inicio de la historia para desarrollar su novela fue esa carta, pero realizó una intensa investigación de acontecimientos ocurridos en Francia y México en el siglo XIX. “Me hizo conocer de cerca cómo la familia tuvo que abandonar sus raíces, idioma y costumbres para refugiarse en los Alpes debido a la guerra, en una zona geográfica de pobreza y carencias que la obligó a migrar a otros países en busca de una mejor vida”.

Para enriquecer su historia, la entrevistada contó con más cartas que enviaron los migrantes franceses que vivían en México, así como libros y archivos.

“Todo eso me llevó en un viaje por el tiempo y a descubrir cómo se vivía de acuerdo con la época del año, el tipo de vestimenta y otras costumbres que describo en la historia”, confiesa. “Es una historia real en la que los personajes son recreados por lo que se dice de ellos en las cartas y por historias orales de la familia”.

Y es que conocer los lazos familiares, quiénes fueron nuestros antepasados y cómo vivieron, sobre todo cuando atraviesan océanos y continentes, es algo que a uno puede intrigar, ¿no es así?, se le pregunta durante la entrevista vía telefónica. “Creo que sí y más ahora. A mi generación se le acentúa la curiosidad de saber quienes somos y cómo llegamos hasta este país, México”.

“Soy mexicana pero encontrar y conocer más de mi pasado y mi familia me hace entender muchas cosas en las que no había pensado antes, como las costumbres de mi familia, la magia de la migración, tanto de los que se van como los que se quedan con un hueco en el corazón sin saber si sus seres queridos regresarán”, cuenta.

“Solo queda esa sensación de pertenecer a todos lados y a ninguno”, detalla.

Otro factor que enriqueció la historia de “Siempre un destierro” fueron las fotos, tanto en la investigación como para mencionarlas en la obra: imágenes de una época que muestran poses y vestimentas, por ejemplo.

“Encontrarme con decenas de fotos despierta mi curiosidad como escritora, pues la imagen es objetiva e inmediata, y no te quedas con lo que ves a simple vista. Me hace conocer mejor a mis antepasados y enriquece el viaje que ha significado en lo personal hacer esta novela”, afirma emocionada.

Finalmente, Gabriela destaca que cualquier lector se puede identificar con la necesidad de conectar con el pasado, hacer lo necesario para mejorar nuestra vida y cambiar lo que no soportamos. “Es un viaje de mis personajes, uno de mejora personal para salir de la pobreza y entender cómo nos cambia a nosotros el viaje físicamente y a los demás, en esencia, nuestra identidad original y cómo se modifica el espacio en el que actuamos”. “Todos podemos entender que buscamos algo mejor y cómo nos marcan las tradiciones o pérdidas de personas cercanas. Es una historia del viaje humano que es la vida”, concluye.— Renata Marrufo Montañez

La autora

Nació en Ciudad de México, es licenciada en Relaciones Internacionales por El Colegio de México y maestra en Administración por la Universidad de Harvard. Ha publicado ensayos y cuentos en “Nexos” y el suplemento “Laberinto” de Milenio. Su primera novela es “Ésa otra orfandad” (Cal y Arena, 2016).

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