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Homilía dominical

Foto: Megamedia

PRESBÍTERO MANUEL CEBALLOS GARCÍA

“¿Por qué tratan de sorprenderme?” Domingo Mundial de las Misiones

Además de los impuestos que se pagaban por usar los caminos, en las aduanas, etc., los judíos debían pagar un tributo para el emperador, como comprobante de sometimiento a él. Por eso, el impuesto al César recordaba a los judíos que eran un pueblo dominado por Roma, por los paganos. Y esto era una afrenta al pueblo de Dios.

Frente a la cuestión del impuesto se adoptaron en Israel diversas actitudes: los saduceos no tenían inconveniente en pagar y someterse a cualquier poder; los fariseos lo hacían de mala gana y los zelotes se negaban en absoluto.

“¿Es lícito pagar el tributo al César?”. Esa fue una pregunta comprometedora en extremo y estaba formulada con la peor intención, porque ponía a Jesús entre la espada y la pared, entre los saduceos y los zelotes, entre el César y el pueblo, entre la autoridad de Dios y la autoridad de los romanos. Y, como a nadie le gustaba pagar, los rabinos discutían si se podía esquivar ese impuesto.

Y, aunque algunos se arriesgaban, otros se oponían pagarlo radicalmente por motivos religiosos puesto que era considerado como pecado de idolatría, ya que con ello se reconocía al emperador como si fuera un dios. Ese fue el punto de vista de Judas el Galileo cuando se llevó a cabo el censo de Quirino, a comienzos del siglo I de nuestra era.

Por lo tanto, se advierte que la pregunta que le hicieron a Jesús podía comprometerlo gravemente ante las autoridades romanas (si decía que no), o ante los sectores más progresistas y politizados de Palestina (si decía que sí).

Además, la pregunta era muy insidiosa, porque no se mueve a nivel de hechos, sino de principios, de licitud o ilicitud. Con su respuesta Jesús aceptó que el ámbito de dominio de un rey es aquel en el que vale su moneda. Si en Judá se utiliza el denario, que contiene la imagen del César, significa que quien manda allí es el César, y hay que darle lo que es suyo.

Con esta frase: “Den a Dios lo que es de Dios”, Jesús afirma que a Dios lo que le interesa es que se escuche a Jesús, que la humanidad acepte su mensaje, que las personas adopten una actitud constante de conversión, que se acoja a los necesitados y pobres, etcétera. Pero eso, no le interesaba a los fariseos y al grupo de los herodianos, pero esa es la intención principal de la frase de Jesús.

Hoy, además, es la Jornada Mundial de Oración por las Misiones. El Beato Pablo VI decía: “Siempre será indispensable la predicación. La persona escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio”.

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