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Honra a su padre fallecido

Foto: Megamedia

“Lote 6” es una huella del sismo que segó sueños

Acuérdate de Acapulco. De sus alegrías y tristezas en los días calurosos, oportunos para visitar el mar y remojarse un momento en la playa de Caleta. Recuerda las noches con su cielo repleto de estrellas, amenizadas por el “cantar” de los grillos que se conjuga con el estruendo de las olas que revientan a la orilla de Pie de la Cuesta. Déjate arrullar en el regazo de mamá, imagina que aún estás en el Lote 6 mientras, con el ocaso, retoma vida una ciudad que no para de soñar y trabajar.

Armando Guerrero es originario de aquel puerto que Agustín Lara inmortalizara en la conocida canción “María bonita”; la vida y sus circunstancias impulsaron al joven artista a emigrar a Mérida, en búsqueda de un futuro próspero; actualmente está por concluir la Licenciatura en Artes Visuales en la Escuela Superior de Artes de Yucatán, a la cual ingresó con el anhelo de crear los cimientos de una nueva vida.

“Lote 6. Una reconstrucción artística a partir de las metas no cumplidas” es la escultura-instalación que actualmente exhibe en la Sala ESAY-Macay del Museo Fernando García Ponce; creada a partir de la necesidad de cerrar un ciclo inconcluso e iniciar la exploración hacia nuevos niveles en su producción.

Madera, clavos, tornillos y varillas son algunos de los elementos que Armando Guerrero seleccionó para erigir un “cimiento”, que supera los dos metros de altura. La magnitud puede ser una metáfora de las historias compartidas con su padre y a quien le dedica su trabajo, pero, aun así, no se compara con el valor de las anécdotas y consejos que algún día recibió de su progenitor, quien falleció de manera intempestiva, escapándose de sus manos la posibilidad de cumplir sus metas anheladas; entre ellas construir un hogar en el Lote 6.

Como el ser humano, una casa requiere de cimientos sólidos para soportar cualquier inclemencia. En Acapulco así suelen ser la mayoría, pues a veces, sin avisar, a lo lejos se oye el crujido de la tierra que se estremece para sacudir la realidad y deformarla. Es el sismo que reconfigura el terreno donde se pisa, es un grito de las profundidades que emerge para llevarse consigo algo a cambio para detenerse. Cuando lo obtiene, la sensación de mareo es latente junto a la noción de haber perdido algo. Así le sucedió a Armando, de la nada perdió a su padre, una casa soñada empezó a difuminarse y la familia quedó desprotegida. Había que reconstruir con los restos del temblor, revertir la situación.

Cuando el padre muere, ¿quién no se ha tragado amargamente palabras y lágrimas de gratitud por todo el esfuerzo, dedicación y amor brindados para construir nuestras vidas? Con la creación de la escultura “Lote 6. Una reconstrucción artística a partir de las metas no cumplidas”, Armando rinde un homenaje a la memoria de su padre, pone en práctica lo que pudo aprenderle y decide concluir un capítulo que dará paso a la creación de lo que hay arriba de los cimientos.

Mientras tanto, en el Lote 6 de la colonia Ciudad Renacimiento del puerto de Acapulco ya hay un hogar. Un punto de reunión que protege a la familia de Armando, ya sea de la misma fragilidad del ser vivo o de la fuerza natural. Ellos lo esperan para recuperar el tiempo que se ha ido, para seguir construyendo lo que alguna vez fue una ilusión y hoy es una nueva realidad.

En el trabajo artístico de Armando Guerrero el uso de materiales para la construcción como maderas, alambres y varillas son una constante, que se conecta al tema que ha abordado en los últimos años: los sueños inconclusos de su padre. Dentro de las exposiciones que ha participado se encuentran dos ediciones de la colectiva “Construyendo Mérida” (2015 y 2016), “Rostros yucatecos” (2017) en la Japey, y “Oblectus. Muestra colectiva del taller de escultura”, en la Galería ESAY (2018). Además de contar con la dirección de los maestros Gerda Gruber y Eugenio Encarnación, su producción se ha visto influenciada por los conceptos de los artistas mexicanos Teresa Margolles y Abraham Cruzvillegas.

“Lote 6. Una reconstrucción artística a partir de las metas no cumplidas” se continuará exhibiendo hasta las primeras semanas de febrero en la Sala ESAY-Macay del Museo Fernando García Ponce, de miércoles a lunes de 10 de la mañana a 6 de la tarde. Entrada libre.— Gibrán Román Canto para “El Macay en la cultura”

 

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