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Batería reciclable brilla en el Salón de los Inventos

GINEBRA (EFE).— El Salón Internacional de los Inventos de Ginebra cerró ayer su edición número 47 con una apuesta por nuevas formas de baterías eléctricas para automóviles, uno de los sectores con mayor futuro.

Desde el miércoles pasado hasta ayer, unos 800 inventores de 42 países —especialmente de Asia oriental, de donde proviene tres cuartas partes de los expositores— mostraron en la ciudad suiza sus hallazgos y patentes en busca de industrias y empresas que los comercialicen a gran escala.

La búsqueda de nuevas formas de transporte en un momento en el que se habla con frecuencia de la transición del automóvil de gasolina al eléctrico destacó en el Salón, como prueba el hecho de que el gran premio de la edición se lo llevara una batería desarrollada por la firma hongkonesa GRST.

La principal innovación del proyecto es el uso de agua en lugar de ácidos en la producción, lo cual beneficia tanto al proceso de fabricación, notablemente menos contaminante, como al reciclaje de estos aparatos, también menos peligroso para el medio ambiente y más sencillo.

“Hoy día incluso los países más sensibles al medio ambiente solo reciclan un cinco por ciento de las baterías de litio, pero con este sistema se podría alcanzar más del 99 por ciento”, declaró Tony Wong, director ejecutivo de la compañía y líder del equipo que desarrolló la batería.

Otro sector muy presente en el salón de invenciones fue el de ayuda a víctimas de desastres naturales. En este campo, la surcoreana Universidad de Jeonju presentó un sistema para restablecer las telecomunicaciones en zonas afectadas por terremotos u otras catástrofes.

“Tras un desastre natural los sistemas de comunicaciones suelen caerse, pero con este aparato portátil, que puede llevarse con un automóvil, se lanza al aire un dron que crea un nuevo radio de comunicaciones”, explicó una responsable del equipo que inventó el artilugio, liderado por el profesor Kim Dong Hyun.

Además de empresas y universidades hay inventores en solitario que desarrollaron desde sistemas de potabilización de agua, también en caso de desastre natural (como el mostrado por el filipino Rodrigo Duque), hasta objetos aparentemente sencillos pero nunca probados, como la botella de cuatro compartimentos que trajo al salón el francés Bernard Ghnassia.

“Espero que alguna empresa española esté interesada en comercializar este compartimentador”, en el que ha invertido un año y 10,000 euros de sus propios ahorros.

También hay “inventores” de nuevos alimentos, como los tailandeses Nichakan Jiranithikool y Chosita Rachatasomboon, quienes proponen el uso del sacha inchi (un fruto procedente de Sudamérica) en la confección de mantequilla y leche que, según ellos, ayudarían a eliminar el colesterol nocivo del organismo.

Paraguas que se abren al revés para que el agua no quede dentro al estar cerrado, muchos sistemas de limpieza revolucionarios para alfombras, zapatos, ventanas y retretes, y muchas otras ideas buscan alguien que las comercialice en este salón que, según sus organizadores, lleva un lustro dominado por Asia oriental.

Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, seis de las diez firmas líderes en nuevas patentes el pasado año procedieron de Asia, continente que además consiguió por primera vez acumular más de la mitad de las solicitudes globales (50.5%), frente al 24.5% de Europa y un 23.1% de Norteamérica.

Otros inventores premiados en esta edición fueron el francés Nicolas Carlesi, por un robot eléctrico diseñado para limpiar superficies acuáticas de basura flotante, y el alemán Michael Konker, creador de un asiento plegable en el que pueden sentarse varias personas.

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