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Influidos por Yucatán

 

Sin pretenderlo o de manera muy planeada, Yucatán se ha convertido en el hogar de cientos de profesionales nacidos más allá de las fronteras de México y que en la entidad han encontrado nuevas fuentes de inspiración para su trabajo.

Escritores, artistas plásticos, diseñadores y chefs son algunos de los yucatecos por adopción que han abierto su labor creativa al impacto de los colores, las texturas, los sabores y las tradiciones de esta tierra.

En el marco de las fiestas patrias, cuatro de ellos reflexionan sobre la influencia de la cultura yucateca, y mexicana en general, en sus oficios y las circunstancias por las que eligieron su actual lugar de residencia.

De Alemania, Cuba y Francia, los entrevistados tienen historias personales muy diferentes, pero coinciden en su opinión sobre la riqueza de estímulos que les brinda la región y en sus afectos por éste, su hogar.— Valentina Boeta Madera

 

Ariane Dutzi / Diseñadora

Foto: Megamedia

México fue hace 12 años el punto de partida de la carrera como diseñadora de bolsos de Ariane Dutzi, en quien el paisaje y los colores del país y la tradición del trabajo a mano de las comunidades indígenas inspiran la labor creativa.

“Valoro mucho el hecho a mano”, indica. “Cuando llegué a México vi que la gente todavía lo trabajaba. Eso me fascinó”.

En la elaboración de las piezas que ofrece en su boutique de Valladolid la diseñadora alemana no solo reúne saberes mayas, sino que también respeta un valor social que pervive en el país: la convivencia con la familia.

“En Europa y Estados Unidos no se toma el tiempo para estar con los familiares y amigos, se piensa solamente en dinero y trabajo. Me fascinó de los mexicanos que buscan un balance entre el trabajo, el dinero y el tiempo para ellos mismos y su familia”, señala.

“Por respeto a este valor” sus creaciones no se confeccionan en una fábrica. “Las mujeres que elaboran los bolsos trabajan en sus casas. Les doy todos los materiales, ellas los llevan a sus casas y así pueden estar con sus hijos y esposos. Ellas se organizan para entregármelos a tiempo”.

Conocimientos

En sus diseños Ariane conjuga los conocimientos de la población indígena con la experiencia de sus viajes por el mundo y como corresponsal de modas para publicaciones de Francia y Estados Unidos, la profesión que ejercía antes de establecerse en México.

En 2003, con la intención de tomarse un tiempo para planear su futuro, viajó a Tulum para ayudar a unos amigos en la atención de un hotel.

Sin proponérselo, esa época sentó las bases de Dutzi Design, su firma. El interés de los turistas en llevarse a casa recuerdos de su viaje y los retos para insertar las artesanías locales en el mercado internacional le dieron la idea de un producto que conjugara diseño moderno, conciencia ambiental y trabajo de la población indígena.

Concretar el proyecto le tomó cinco años, en los que pasó temporadas entre Estados Unidos y México. En 2007, el traslado de su residencia a Valladolid coincidió con el lanzamiento de la primera colección Dutzi.

Eligió el yute para hacer sus piezas “porque quería hacer una colección eco-chic, antes de que la palabra existiera; siempre pensé que era importante cuidar el medio ambiente y trabajar con materiales naturales”.

“Todavía trabajamos con yutes reciclados, pero cada vez más con el mecapal”.

Yohann Chauvineau / Chef

Foto: Megamedia

Para saber de qué manera la vida en Yucatán ha dejado huella en Yohann Chauvineau hay que sentarse a la mesa. Porque en el menú de Bistro Cultural, de su propiedad, se reflejan dos identidades: la de su país de origen, Francia, y la de su lugar de acogida.

En los platillos el chef hace “una fusión entre las dos culturas: las recetas francesas y los productos yucatecos”, entre éstos chaya, taúch y otros que adquiere a productores del Estado.

“Al principio iba al mercado todos los días para ver qué encontraba. Con mis compras armaba los guisos. Todos los días había algo diferente, era un reto, lo que para un cocinero es divertido”, recuerda. “Con el tiempo encontré a varios productores que son de Yucatán y traen producto fresco”.

A Mérida llegó a radicar hace ocho años sin conocer antes la región ni el idioma. Pero a México ya había viajado en varias ocasiones de vacaciones y en la metrópoli había descubierto el pozole, “uno de mis guisos preferidos”.

Establecerse en este país le reveló los sabores originales de alimentos nativos de esta zona geográfica y que ahora se consumen en todo el mundo. “Hay tantas variedades de elotes, cada uno tiene un sabor y una textura un poco diferente. Antes de llegar aquí solo conocía tres”, recuerda.

Mezcla de culturas

“El taúch tiene el sabor de algo que conozco en Francia, pero que no tiene nada que ver con la fruta. A mí me encanta. Lo trabajo como en Francia pero con el producto local, así se hace la mezcla de las dos culturas”, explica.

La fusión se da también en la tourte de cochinita pibil, en la que el tradicional guiso yucateco se coloca en masa de hojaldre y se cocina con salsa bechamel, vino tinto y champiñones. “Nadie me ha dicho que no esté bueno”, afirma con una sonrisa.

Frutas como piña, melón y sandía son ingredientes de las aguas frescas que ofrece Bistro Cultural, donde Chauvineau, formado como chef en Burdeos, difunde también el trabajo de creadores de arte de la localidad.

“Yo tengo más amigos mexicanos, yucatecos, que extranjeros”, cuenta. “Vivo aquí porque me gusta la gente, la cultura, el chiste a la mexicana… El mexicano puede encontrarse en la peor situación, pero siempre tiene una sonrisa, un lado agradable”.

En Mérida, “algo que me tocó fuerte cuando llegué fue el lado gentil de la gente; hay muy pocos lugares en el mundo donde la gente es tan gentil”.

México es “un país increíble que tiene todo, hay muy pocos lugares en el mundo que tienen tanta suerte; entre toda la gente que he visto llegar para vacacionar, vivir un rato, estudiar no he encontrado a alguien que no ame a este país”, asegura.

“Yucatán en particular tiene una suerte increíble. Por eso me quedé”.

Stefanie Schikora / Artista plástica

Foto: Megamedia

A Stefanie Schikora siempre le han gustado los colores fuertes. Sin embargo, la pintora alemana admite que esa inclinación se ha avivado al ser residente en México, adonde llegó hace 25 años para establecerse en Mérida.

“En América Latina hay mucho colorido por el Sol, la luz; la gente utiliza colores fuertes y alegres”, recuerda la artista, que reconoce la influencia de ese entorno en su producción plástica.

Aunque sus estudios de pintura los hizo en Alemania, es en Yucatán donde ha realizado la mayor parte de su obra. “Había hecho cosas (en Europa), pero realmente aquí fue que empecé a trabajar mucho más fuerte. Me recibió muy bien Mérida, me sentí apoyada en las cosas que estaba haciendo”, circunstancia que la impulsó a seguir adelante con sus propuestas.

Stefanie Schikora, quien confiesa su admiración por Rufino Tamayo —“uno de los grandes”— y Francisco Toledo —“nos dio mucha tristeza que muriera, era un gran hombre”—, revela que la libertad que sentía en México la hizo quedarse en el país, donde también vive su hermana Katrin y en el que en principio pensaba permanecer solo un año. “Sentí la vida menos rígida, con menos reglas, me sentí muy libre para trabajar como yo quería”.

Carlos Gómez Camuzzo / Escritor

Foto: Megamedia

Desde que vivía en su natal Cuba, Carlos Gómez Camuzzo escribe relatos sobre los problemas sociales de su entorno, la forma de pensar y vivir de la gente. Cuando se estableció en México en 2009 ese interés temático se mantuvo, aunque ahora el autor abreva de lo que sucede en su comunidad de adopción.

Por ejemplo, en un cuento reciente trata en clave de humor negro el elevado índice de suicidios por ahorcamiento en el Estado —su lugar de residencia desde 2013—, sobre todo de adolescentes.

“El sentido del humor hace que la gente penetre más en los problemas. Se debe sacar una sonrisa en la gente, con ese estado de ánimo es más receptiva para asimilar la problemática social”, afirma.

“La literatura que se hace en el Norte y el Centro está vinculada al narco, al secuestro. Yucatán es un paraíso y eso se refleja en la literatura. Aquí el peso está en el problema humano, las relaciones sexuales, en algún tipo de violencia sin llegar a cosas tan graves”.

“En Cuba yo no pensaba en la muerte tanto como cuando llegué a México, a partir de la Catrina, de Posadas… Llevo 10 años aquí y todavía estoy tratando de averiguar cómo el mexicano configura el concepto de la muerte”.

En sus cuentos cortos, Gómez Camuzzo, de profesión historiador del Arte, “casi siempre abordo la muerte, sobre todo el interés del ser humano en tener una digna”.

Lenguaje

El escritor, que en Yucatán ha publicado trabajos con los talleres literarios Hipogeo y Atorrantes, explica que solamente usa expresiones propias de México cuando da voz a personajes identificados con el país o la entidad. “Uno escribe para todo el mundo, no para un sector”, indica.

Veterano de la guerra de Angola, asegura que “yo no escogí a México (para vivir), México me escogió a mí”.

“Tengo mucho que agradecer a la sociedad mexicana. Le corresponde a la persona que migra ganarse el afecto y la aceptación de la sociedad. ¿Cómo se logra? Con honestidad, sobre todo con mucho trabajo y amor al prójimo”.

“Amo a México por convicción, porque es un gran país, con gente maravillosa. En sentido general, es un país que tiene gente muy hospitalaria. Es normal que al principio sientan algún tipo de duda (hacia el extranjero), pero inmediatamente se embona con la gente”.

“He sido aceptado; rechazado, muy pocas veces”.

“Te sientas a hablar con un yucateco y a los 10 minutos ya tú sabes su vida y milagros y viceversa, porque eso te inspira a hablar de ti”.

“Quiero (cuando muera) mis cenizas en Chelem, Progreso… porque de aquí no pienso moverme”.

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