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Javier Camarena, el mágico momento de un bis

El tenor Javier Camarena

Aletargado y hambriento. Ese era el Javier Camarena que teníamos enfrente y que añoraba más una sopa de lima que una entrevista luego de varias horas de vuelo. Sin embargo, accesible, platicó, entre otras cosas, de esos nervios que “nunca se van antes de salir al escenario”, a pesar de sus apoteóticos bises en el Teatro Real de Madrid y en el Covent Garden de Londres, que para él no son más que “momentos especiales en su carrera” que lo hacen sentir afortunado, y de los recuerdos que guarda de “Yuzuru”, la ópera en japonés que lo trajo a Mérida en 2005.

Es difícil imaginar a Javier Camarena nervioso. Pero el tenor veracruzano, muy solicitado en los teatros más importantes del mundo, recientemente nombrado por International Opera Awards Cantante Masculino del Año, como cualquier ser humano, tiene una que otra crisis antes de salir a escena.

“Luego de estar relajado en casa, por la pandemia, volver al escenario me ha costado trabajo. Hasta hace poco tenía periodos muy fuertes de ansiedad antes de salir a cantar. A fines de junio estuve en Barcelona haciendo Lucía de Lammermoor y las tres primeras funciones tuve que controlar la respiración, sentarme y meditar. En la cuarta función tenía sueño, y salió muy bien esa función, pero la adrenalina es emocionante”, confiesa.

Es una típica noche de verano en Mérida, Yucatán, y el tenor radicado en Suiza se nota acalorado detrás del cubrebocas, que no oculta sus pequeños ojos chispeantes que se alegran cuando recuerda sus bises en Londres y Madrid, principalmente con “La hija del regimiento”.

“Son momentos especiales en la ópera, vives la conexión del personaje, no mía, con el público; uno solo presta la voz, la actuación, lograr que el público capte en su totalidad el mensaje, lo que uno quiere proyectar en sentimientos y emoción, hace mágico el momento de hacer un bis”.

“La mayoría de esos bises han sido con ‘La hija del regimiento’ (Donizetti), que es alegre y brillante; pero ‘Una furtiva lágrima’ o el aria de don Pascuale me sorprendió en el Metropolitan; son momentos especiales, no siento que marquen de forma particular mi carrera”.

Lo mejor de sus giras

Sobre el repertorio de la gira que lo trae a Mérida después de 16 años, el tenor dice que la presentación aquí será especial porque coincide con El Grito de Independencia.

“Es la primera gira que hacemos (el pianista) Ángel Rodríguez y yo en México, hemos tomado lo mejor de nuestras presentaciones alrededor del mundo”.

El recital incluye ópera francesa, italiana, zarzuela y canciones mexicanas que, dice, fascinan en Europa. En el camino hará un guiño a Yucatán con “Nunca”, de Guty Cárdenas.

“Abriré con el aria de ‘Romeo y Julieta de Gounod’, el aria de ‘El rey de Ys’, de Laló, luego viene ópera italiana con ‘Una furtiva lágrima’, ‘La donna e mobile’, el aria más popular del mundo; zarzuela con ‘Mujer de los negros ojos’ y una canción que Plácido Domingo hiciera famosa, ‘No puede ser’, y al final la parte mexicana”.

Sorpresa anunciada

Y adelanta una sorpresa, la participación de la joven pianista Maria Hanneman con el Gran Vals Brillante de Chopin y Gavota de Manuel M. Ponce, además de que lo acompañará en un aria de Verdi, “Lo Spazzacamino”.

Hoy, con ese programa, Camarena regresa a Mérida después de 16 años. (Se presentará en el teatro Peón Contreras a las 8 de la noche). Aún recuerda con cariño la ópera que lo trajo en 2005, “Yuzuru”, cuando Yucatán fue el Estado invitado de honor del Festival Internacional Cervantino.

“El elenco japonés cantó aquí y yo canté con el elenco mexicano en el Teatro Juárez (Guanajuato) y en Bellas Artes (Ciudad de México). Fue de las primeras óperas que cantaba, fue un rollo aprendérmela de memoria en japonés, como de periquito; me interesa siempre hacer énfasis en lo que estoy diciendo, me interesan mucho las palabras, coordinar gestos, era una ópera muy coreografiada, todo estaba perfectamente medido, fue una gran experiencia”.

Próximos roles

Al final de su actual gira por México, Camarena será la estrella del homenaje a Enrico Caruso por los 100 años de su fallecimiento, en Roma, Italia, con la Orquesta de la Academia de Santa Cecilia, bajo la dirección de Riccardo Frizza.

“Es un gran reto hacer un homenaje al cantante italiano por excelencia y más en Italia, será emocionante”.

A fines de año, hará el rol de Nemorino de “El elixir de amor” de Donizetti, en Bérgamo, Italia, y de Tamino en “La Flauta mágica” bajo la batuta de Gustavo Dudamel, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.

“Nemorino fue el primer personaje que me aprendí completo como estudiante y Tamino será mi debut en el Liceo de Barcelona con Dudamel, ya de ahí se antoja un proyecto interesante”.

“Son personajes muy diferentes, Nemorino es un campesino, modesto, sencillo, tímido, y Tamino es un príncipe dispuesto a atravesar las pruebas que haya en el camino para merecer a Pamina. Son bellos roles en su contenido musical, interesantes actoralmente, estoy emocionado”.

“Nemorino es el personaje tenoril universal, lo puede cantar un tenor ligero o uno dramático, las melodías para este personaje son maravillosas, participa en toda la ópera en dúos, ensambles... el reto es cantarlo completo, es lo que haremos en Italia, será una versión integral, sin cortes, otras tienen cortes”.

Ricardo Frizza dirigirá esa ópera con la orquesta I originale, que toca con instrumentos antiguos semejantes a la época de Donizetti.

“Será mi debut operístico en Italia”.

Sin lucimiento

Sobre Tamino , dice que se sale mucho de lo que hace normalmente, que es bel canto, donde la voz es el principal instrumento, “el lucimiento vocal es lo más importante, por eso tenemos melodías muy virtuosas, es un rol más central, no discreto pero más recatado, como el personaje en sí; la voz no tiene lucimiento en agudos, no es un personaje que esté todo el tiempo en escena, el reto es dar la justa interpretación; tiene un recitativo muy largo en alemán, ese es otro reto: hablo alemán pero será interesante trabajarlo; veremos qué sorpresas tendrá esa producción que no se acaba de definir de quién será”.

Sobre Dudamel, dijo que recientemente, en junio de este año, participó en un concierto que ofreció en Burgos. “Lo conozco desde hace varios años, teníamos muchas ganas de trabajar juntos y ahora se da con este proyecto del Liceu”.

No se contamina

Cuando Camarena está aprendiendo una ópera nueva no oye versiones de otros cantantes, “porque primero me gusta ir a la raíz, a lo que escribió el compositor y entender la partitura, hasta después escucho referencias de cómo quiero cantar una frase que no siempre son ideas realistas, entonces voy viendo qué hicieron Pavarotti y Kraus, mis grandes referentes; si luego escucho una voz similar a la mía, pues oigo esas versiones, pero si oigo una voz como la de Giuseppe Di Stefano tiendo a hacer lo que él hacía, que es otra forma de cantar, muy diferente a la mía, hay una tendencia por la imitación y la evito”.

Para aceptar un contrato, en una ópera, por ejemplo, Camarena tiene en cuenta quién va a dirigir, quiénes serán sus colegas y exigencias de tiempo, de niveles de compromiso, para definir sus temporadas.

Como Aceves Mejía

Confiesa entre carcajadas que el personaje más difícil, que al final decidió no interpretar, fue el Ferrando de “Marino Faliero” de Donizetti, que se compuso para un cantante muy famoso, Rubini, para quien escribió sobreagudos “con falsetes tipo Aceves Mejía, “adaptarlo a la técnica vocal actual es imposible”, “no es solo un aria, tiene arias muy complicadas, valdría la pena tener una revisión con la técnica vocal de ese entonces, pero no existe, es complicado imaginarse cómo podría sonar la voz”.

Antes de despedirse y salir disparado por una sopa de lima (también le fascinan la cochinita, los huevos motuleños, en el desayuno, y los papadzules), Camarena anuncia que el 24 de este mes saldrá bajo el sello discográfico Prima Classic, la nueva grabación que hizo de la ópera “Il pirata”, de Vincenzo Bellini.

“Es otro rol complicado escrito para el mismo cantante, además de exigencias dramáticas, es interesante, tiene diferentes etapas, con frases muy bonitas”.— Patricia Garma Montes de Oca (patricia.garma@megamedia.com.mx)

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