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La cortesía cierra negocios

Gisela Méndez Rodríguez

La puntualidad es una herramienta que no debe fallar

Se puede saber mucho de negocios, se puede ser hábil en cuestiones de mercado, un experto en asuntos fiscales, ingenioso, innovador, alguien capaz de venderle hielo a los esquimales, pero cuidado: un buen arreglo se puede perder en una mala comida de negocios.

Si bien no existe una estadística que revele a ciencia cierta el porcentaje de negocios que se pierden durante una comida por un mal comentario, una desatención, un chiste inapropiado y hasta por no saber usar adecuadamente la servilleta o los cubiertos, lo cierto es que saber estar a la altura durante una comida de negocios es un punto a favor en las pretensiones de quien desea cerrar el mejor trato.

Gisela Méndez Rodríguez, directora de la firma Imagen Integral, es una consultora de imagen con amplia trayectoria y que sabe muy bien que casi todo negocio se cierra o se pierde entre el plato fuerte y el postre, o dicho de otro modo, “del plato a la boca se cae la sopa”, como dice el refrán.

A la altura

“Mérida es una ciudad que está creciendo rápidamente y donde son cada vez más las empresas nacionales e internacionales que van llegando a instalarse, todas ellas son potenciales socios de firmas o empresarios locales que necesitan ampliar sus horizontes de crecimiento y que si bien cuentan con una sólida estructura de negocios, están en riesgo de quedarse muy cerca de concretar importantes acuerdos si sus ejecutivos o representantes no pueden estar a la altura de una comida de negocios y tienen problemas de etiqueta”, comentó con el Diario en una entrevista

Consejos

Y es que un buen trato de negocios, señala la directora de Imagen Integral, puede cerrarse ya sea en el restaurante más caro y lujoso de la ciudad o en una taquería si la persona sabe comportarse correctamente y logra hacerse más afín con respecto a sus interlocutores en torno a la mesa o al trompo de carne al pastor.

Regla de oro

“La primera regla de oro, no importa el lugar que elijan para comer, la puntualidad es primordial. La puntualidad es signo de respeto, es una deferencia, una señal de cortesía; con la puntualidad decimos a la otra persona ‘me interesa pasar este momento contigo’. Si por alguna circunstancia vas a llegar media hora después de la cita ¡olvídalo!, llama esa persona, discúlpate y dile la verdad esperando con esto reprogramar otra cita, es preferible a dejarlo esperando inútilmente”, comentó.

“Las cosas que deben tomarse en cuenta antes de una comida de negocios son las preferencias de la otra persona, ¿qué tipo de comida le gusta?, ¿qué puede o qué no puede comer? Si sabes cómo es la persona y sus intereses, lleva algo preparado, ilústrate al respecto”.

Ya en la mesa, “es básico el uso adecuado de la servilleta o los cubiertos; también es importante saber que hay de lo que no se debe hablar: nunca hables del negocio (esto es para la sobremesa, ya en el postre o en el café sí) de religión, política, accidentes, tus cirugías, operaciones y enfermedades; por el contrario comenten situaciones agradables, la ropa de la otra persona, un accesorio que porte, si es extranjero, pide que te hable de su país o de la cultura, de la comida, hazlo sentir importante”.

Este sábado la experta Gisela Méndez impartirá un curso de etiqueta y protocolo para comida de negocios.

La etiqueta y el protocolo son una experiencia que van mucho más allá de cómo portar la servilleta o el uso adecuado de los cubiertos. En este curso los participantes conocerán técnicas y modos de comportarse, de adentrarse en los gustos de sus potenciales socios, sus temas de interés, saber de qué hablar y no durante la comida, entre otros aspectos.— Emanuel Rincón Becerra

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