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La escuela se equivocó: Tonucci

Una de las viñetas del libro del psicopedagogo italiano Francesco Tonucci

Impide entender el mundo, dice el autor de un libro

“La pandemia es como una lupa que ha puesto en evidencia los límites de la escuela”, señaló el psicopedagogo italiano Francesco Tonucci, autor del libro “¿Puede un virus cambiar la escuela?”, que se presentará en la Filey este viernes 30 a la 1 de la tarde.

En entrevista con el Diario, Tonucci admitió que él no cree que un virus pueda cambiar la escuela. “El virus no es suficientemente poderoso, nadie puede cambiar la escuela sino los docentes”.

El libro, aclaró, lo escribió a sugerencia de la editorial Losada de contar cómo vivió su aislamiento de diez meses en un pueblito italiano por la pandemia de coronavirus.

Recordó que cuando llegó el Covid-19 a Italia, en marzo del año pasado, se cerró todo, pero después se permitió a la gente salir a comprar alimentos, luego se abrieron los kioscos de periódicos, luego se permitió pasear a las mascotas y más adelante comprar tabaco.

“El análisis de las necesidades irrenunciables no llegaron a los niños. Los gobernantes no se preguntaron si los niños tenían una necesidad tan válida como comer, comprar medicinas, pasear al perro o comprar tabaco”. Añadió que el único derecho que se salvó fue la escuela, pero de ella solo lo que a los niños les gusta menos: las clases.

“Es como si la escuela de repente se liberara de todo lo que era un peso: el recreo, la entrada, la salida, los disturbios, las bromas… que es todo lo que les gustaba a los alumnos, y solo se salvaron las clases y tareas en una forma muy rara: cada alumno frente a su profesor a través de una pantalla. Y fracasó, y digo fracasó no porque doy una evaluación personal, sino porque así nos lo contaron niños y niñas de todos los países”.

El experto subrayó que la escuela se equivocó, aunque ya estaba equivocada desde antes. “Pero en este caso resultó un tema más clamoroso por la pandemia”.

Tonucci compartió que en la primera parte del libro propone pedir ayuda a los padres y convertir la casa en una especie de laboratorio, ahora que los niños están viviendo su día a día allí.

Dijo para él eso es la cosa más fácil, pues si bien no en todas las familias hay suficientes o adecuados aparatos para las clases virtuales, en todas las casas se siguió cocinando, limpiando, viviendo…

“La propuesta era simple: que la escuela se dedicara a esto como su nuevo programa, que éstas fueran las nuevas tareas, tareas de cocina, de limpieza, del cuidado de plantas, del cuidado de los animales, observar el cielo en la noche, buscar nuevas maneras para pasar el tiempo, tener un diario para no perder los sentimientos que se estaban viviendo…”.

Lamentó que mientras los niños eran bombardeados diariamente por las noticias cotidianas y horrorosas, la escuela seguía con los dinosaurios o Napoleón o lo que siguiera en el programa de estudios.

Francesco dedicó el libro a Elisa, una niña peruana de 9 años, quien le compartió que antes no podían entender esas cosas porque estaban en la escuela. “La escuela como lugar que te impide entender el mundo. Yo creo que es la denuncia más fuerte que encontré en este tiempo”.

Una oportunidad

Tras resaltar que en situaciones de emergencia los cambios son más tolerados, el profesional reconoció que la pandemia es una oportunidad. Propuso a las escuelas que en lugar de usar las plataformas como un pupitre, las utilice como una plaza, un lugar donde los chicos y las chicas se encuentran, trabajan entre ellos y el docente puede interactuar para ayudarlos a comprender.

Francesco Tonucci señaló que hoy en día la escuela se está preguntando cuánto han perdido los alumnos en el tiempo de aislamiento y cómo se puede recuperar. “Es una pregunta que la escuela debe hacer todos los años, no solo porque hay una pandemia, porque hay un porcentaje alto de niños que no aprenden todos los años y de los cuales nadie se preocupa mucho, a veces se suspenden, a veces no, pero siguen la carrera escolar sin aprender”.

Añadió que la escuela debe preguntar cuánto aprendieron los niños en estos tiempos de pandemia, pues sin duda aprendieron cosas más importantes de lo que la escuela puede proponer como vivir el miedo, el dolor.

“Muchos aprendieron cosas que nunca habían hecho en su vida como cocinar, y lo aprendieron niñas y niños, superando barreras de género que muchas veces se ponen; así como atar un botón o cuidar una planta… seguro haciendo esas cosas, si la escuela es capaz de recuperarlo, puede profundizar conocimientos”.

El libro también incluye experiencias durante la pandemia en Italia, Argentina y España, así como 30 viñetas realizadas por Tonucci en las que muestra de manera irónica la experiencia de los niños en la pandemia.

La presentación será en la sala virtual “Ermilo Abreu Gómez” de Filey.org y acompañarán al autor Rosa Wolpert, oficial de Educación de UNESCO México; Teresita Garduño, fundadora de la Escuela Activa Paidos, México y Lorena Morachimo, coordinadora de la red la ciudad de los niños, Nueva Zelanda. La moderación estará a cargo de Martha Castro.— Iván Canul Ek

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