in

La memoria que olvidamos

Myriam Moscona y Gioconda Belli antes de su participación en el Olimpo para hablar de poesía en tres lenguas

La poesía es una manera de no perder la belleza

Gioconda Belli y Myriam Moscona se conocieron en Uxmal apenas el pasado lunes y de inmediato hubo empatía. Las dos llegaron a Mérida, a invitación de la doctora Sara Poot, para hablar de poesía en tres lenguas con su colega portugués Nuno Júdice.

Aún con el verdor en la mirada, según dijo Myriam, las escritoras se toman un tiempo para hablar de poesía y de por qué leen y por qué escriben.

Gioconda, de Nicaragua, y Myriam, mexicana de origen búlgaro sefardí, coinciden en que la poesía es la expresión más profunda de la sustancia del ser humano.

Nacida en Managua en 1948, Gioconda comenzó a escribir en los años setenta poesía erótica y revolucionaria y desde entonces la encasillaron. “Que me sigan diciendo que soy una poeta erótica me da risa, y me pone de mal humor porque yo he escrito un montón de cosas, y eso es una manera de menospreciar a las escritoras a quienes se les dice que escriben para mujeres o que son escritoras light… hoy todavía hay una tendencia de invisibilizar a la mujer escritora y verla con lupa”.

Añade que la poesía, y la literatura en general no es femenina ni masculina. “Es la poesía que escribimos las personas”, dice la autora, quien en su obra ha abordado diferentes temas.

“La poesía en este momento es muy importante porque estamos viviendo una época muy negra en muchos sentidos, hay mucho descontento, migraciones tremendas, gente muriendo en guerras que no tienen solución”.

Gioconda, ganadora de múltiples premios entre ellos el Sor Juana Inés de la Cruz, asegura que la poesía tiene el heroísmo en la palabra pues conserva la fe y la belleza con la cual los seres humanos no pudieran subsistir. “La poesía es una manera de salvarme, de no perder mi humanidad porque lo terrible de las situaciones dolorosas es que uno puede convertirse en el enemigo”.

Myriam agrega que desgraciadamente existe una paradoja en la poesía, pues aunque hoy se escribe tanto o más que antes no tiene la resonancia que tuvo en otros momentos. “Y no me refiero al papel que tuvo en la antigüedad cuando era relatora del sentido de todo un pueblo, hablo de una historia más reciente cuando en la antigua Rusia y después Unión Soviética estadios enteros se llenaban con un público que iba a escuchar poesía como hoy un concierto de rock”.

“¿Dónde están los libros de poesía? Si vas a una librería, generalmente están en un rincón, las editoriales tienen menos interés”.

Y es aquí cuando Gioconda difiere un poco con Myriam, pues asegura que actualmente hay un renacer y que, al menos, en Nicaragua, la gente ama a los poetas. “En Nicaragua, por Rubén Darío, ser poeta es un status privilegiado”. Aunque luego reconoce que la poesía no es como la novela. No se vende.

La falta de interés, señala Gioconda, se debe en parte a que hubo mucha poesía hermética por mucho tiempo. “Los poetas empezaron a escribir para los poetas”. Por otro lado, dice, los medios audiovisuales, los teléfonos, el Facebook están tomando el tiempo que la gente tiene para leer.

Myriam por su parte señala que la poesía no admite aficionados. “Es muy raro que de pronto alguien a los 50 años empiece a escribir poesía y realmente haga una obra, esto desde el lado de la escritura; desde el lado de la lectura, yo creo que se ha perdido la musculatura que se educa desde la niñez y juventud, y si no lo has ejercido hay algo en la poesía que no te deja entrar”.

Y es que, si bien empezaron a escribir antes de los treinta años, ya habían consumido mucha literatura, el primer poema leído por Gioconda fue “Margarita está linda la mar”, y de Myriam aquellos publicados en los libros de texto de primaria.

Ambas señalan que la educación es fundamental para que la gente adquiera gusto por la poesía.

Pero ¿por qué escribir poesía y además en una lengua (ladino) que muchos mexicanos no terminan de entender y además consideran arcaico o bárbaro? se le pregunta a Myriam.

“Hay muchas sorpresas con el ladino. En las zonas rurales de México se dice todavía ‘mesmo’, ‘nadien’, ‘ansina’, ‘haiga’, y eso que parece una incorrección de lenguaje que habla la gente más desfavorecida y que uno lo ve como ignorante, en realidad es el español del siglo XV, es el castellano que trajeron los primeros pobladores a América y que de alguna manera quedó congelado en el campo; claro, si a mí un universitario me dice ‘haiga’ o ‘nadien’ se me alacian los rizos, pero yo siento enorme respeto. Tendré menos lectores, pero a mí no me importa, uno no escribe para calcular cuánta gente te va a leer, uno escribe porque tiene necesidad de decir algo”.

Precisa que el ladino, más que la lengua de su infancia, es la infancia de su lengua. “Es una lengua fascinante porque es el español en su estado naciente que ha perdido sonidos que antes tenía. La lengua mantiene una memoria que nosotros olvidamos”.— Iván Canul Ek

Lectura

Las escritoras se presentaron anteayer en el Olimpo.

Impenetrable

Las autoras coinciden en que para leer poesía hace falta tener educación, pues no es algo que se pueda hacer a la primera, pues hay algo impenetrable en la poesía para aquellos que no han sido asiduos a la lectura desde la niñez o la juventud.

Síguenos en Google Noticias

Amplio abanico laboral

Cartón de Tony: Espectacular