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La pandemia reinventa el tango

Bajo estas líneas

Clases virtuales y espectáculos en línea, por la crisis

BUENOS AIRES (Xinhua).— El tango, la emblemática danza del Río del Plata, se ha reinventado en Argentina con clases virtuales y espectáculos en línea, mientras espera que reabran las tradicionales “milongas”, recintos de baile que debieron cerrar en marzo por la pandemia de la enfermedad del nuevo coronavirus.

“Hoy elegimos la virtualidad porque ella nos eligió a nosotros, no es algo determinado por el tango. Cuando el aislamiento sea normalidad, nuestro género va a tener una opción más en lo virtual”, dijo a Xinhua el vicepresidente de la Asociación de Maestros y Bailarines de Tango Argentino, Juan Güerri.

El profesional, quien baila tango desde comienzos de la década del noventa y es docente en la Universidad del Tango de Buenos Aires, remarcó que el género es la primera danza de abrazo en la historia de las danzas sociales.

“Evitar el abrazo es evitar al tango propiamente dicho. Como alternativa, aparecen las clases y los festivales por Internet, o el streaming (transmisión en directo), que son parte de lo que puede proponer una pareja que baila el tango, siempre y cuando esa pareja de baile conviva bajo un mismo techo”.

La cuarentena que rige en Argentina desde marzo para evitar la propagación de la Covid-19 supuso el cierre por tiempo indeterminado de las “milongas”, tradicionales espacios donde se dan cita los aficionados a bailar tango. Muchos de ellos ahora ofrecen clases por redes sociales, algunos para tener un ingreso económico, otros, para mantener encendida la pasión por la danza que identifica a Buenos Aires.

“Buscamos alternativas y las estamos accionando. Por eso hay festivales en el mundo que se plantean en línea. Aparece así la posibilidad de contar algo desde una pantalla, de manera individual o grupal“, resaltó el integrante de la generación intermedia de la Academia Nacional del Tango.

Natalia Fossati, directora de Tango & Tango, una productora de eventos y espectáculos del género, dijo a Xinhua que la nueva normalidad supone un desafío, porque la esencia cultural del tango es el abrazo y el contacto cara a cara.

“El tango surge como un modo de expresión de una comunidad determinada y siempre estuvo vinculado con lo social. Las ‘milongas’ son el espacio privilegiado donde circula la cultura del tango, un espacio donde nos juntamos, nos cruzamos y nos abrazamos con todos”, explicó la docente, pareja de Güerri, con quien baila tango desde comienzos de la década del noventa.

La mujer, integrante también de la generación intermedia de la Academia Nacional del Tango, enfatizó que la danza emblemática de Argentina y de Uruguay “siempre se resistió a esta virtualidad y a la posmodernidad. Lo atractivo del tango es que siempre propone un encuentro real, donde no te podés escapar por Whatsapp”.

Fossati valoró que la pandemia obligó a los cultores del tango a descubrir nuevos caminos y formatos, con videos y grabaciones, aunque siempre es necesaria la presencia del otro: “Uno puede dar una clase por Zoom y el tango, la cultura, nos unen igual, aunque el otro esté del otro lado de la pantalla”.

Al comentar cómo será volver a una “milonga” cuando la pandemia quede atrás, Güerri imaginó “gente bailando con barbijos (tapabocas) en plena Buenos Aires y viendo quién tiene el barbijo más elegante”. En vez de tener un pañuelo de seda al cuello, el hombre va a tener un barbijo de seda. Lo que no puede pasar es que se cambie el baile. Eso no va a pasar, no tiene que pasar.

“Las ‘milongas’ cerraron el 11 de marzo y por eso todo el mundo está pensando cómo volver y qué hacer hasta que volvamos, entonces la mayoría de los bailarines están organizándose, buscando generar un colectivo particular, con su problemática, porque saben que va a tardar mucho en volver el tango. Ya en Europa están bailando, están haciendo exhibiciones, se están haciendo ‘milongas’ que son con barbijo y con poca gente”, resumió el bailarín.

Fossati, por su parte, auguró que al principio habrá “una situación de desconfianza. Al volver a una clase tratarás de mantener la misma pareja, pero ir a una ‘milonga’ es ir a compartir con otros y otras. No sabemos cómo será volver”.

De un vistazo

Cerradas

Las “milongas” cerraron el 11 de marzo en Argentina y Uruguay y mientras tanto los bailarines están organizándose, porque saben que va a tardar mucho en volver el tango. Ya en Europa están bailando, están haciendo exhibiciones, se están haciendo “milongas” con tapabocas y con poca gente.

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