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La vida espiritual, un apoyo para los adultos mayores

Tener fe y vida espiritual ayuda a los adultos mayores a ver los hechos de manera más positiva

Los ayuda a ser positivos

 

“La vida espiritual, la relación con Dios y la fe ayudan a ver las cosas de una manera más positiva y optimista”, aseguró el presbítero Alfredo Cirerol Ojeda, coordinador diocesano de la Pastoral del Adulto Mayor Yucatán.

“A través de ellas podemos alcanzar la felicidad, que es la meta que anhelamos”, agregó sacerdote, que también es párroco del Sagrado Corazón de Jesús, en la colonia Miguel Alemán, durante la conferencia “Espiritualidad y fe, recursos que sanan y brindan esperanza”.

La charla fue transmitida en Facebook como parte de la Primera Jornada de la Pastoral del Adulto realizada en el Mes del Adulto Mayor.

“La felicidad no siempre es total ni plena, pero nos permite vivir y ser constructores de una nueva humanidad, una persona más sana y más productiva”.

Según indicó, la ancianidad es la etapa de la vida donde la muerte adquiere un sentido más personal y, por ese motivo, la religión toma especial importancia como soporte de la salud.

El padre Cirerol consideró que la fe permite aceptar de una manera más positiva y llevadera el envejecimiento, la enfermedad, el sufrimiento y “también le proporciona cierta esperanza y el sentido de la trascendencia entre la vida y la muerte”.

De esta manera fortalece y ayuda a mantener la autoestima más alta en comparación con quienes no se pueden aferrar a ninguna religión.

Cuando la salud se ve quebrantada muchas personas se acercan a la religión. “En la enfermedad y la incertidumbre se pierde cualquier seguridad y se precisa de esquemas culturales capaces de restaurar el orden interno, uno de los más importantes es el que se refiere a la fe, la espiritualidad, la religión cualquiera que sea”.

Agregó que en “el cristianismo, que es lo que nosotros conocemos con más profundidad, podemos decir que se enfatiza el aspecto ético del proceso doloroso y la asistencia a los enfermos se exalta”.

Por esa razón, continuó el sacerdote, los profesionales de la salud deben respetar la espiritualidad del paciente aunque no la compartan, ya que las creencias religiosas de los enfermos pueden convertirse en una excelente estrategia para hacer frente a su padecimiento.

La persona humana no es una parte física y una parte espiritual, sino que ambas están entrelazadas, de manera que todo actúa al mismo tiempo “porque somos una unidad”, explicó.

La actividad formó parte de la celebración del Día del Adulto Mayor, que incluyó una misa presidida por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega.— Claudia Sierra Medina

 

 

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