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Lamentan cierre de Gandhi

La librería era frecuentada por famosos autores

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— La emblemática e icónica librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo 134, en Chimalistac, que fundara en 1971 Mauricio Achar, cerrará sus puertas y con ello concluirá la historia de la primera librería que dejó a sus clientes entrar, tocar y leer, e incluso acompañar su lectura con un café. Ese espacio que marcó la vida intelectual de miles de lectores y escritores vive sus últimos días y ha puesto su acervo a remate.

Reabrió sus puertas luego de tres meses de cierre por la pandemia del Covid-19, pero ya sin la cafetería y con su destino sellado.

Dos fuentes al interior de la empresa aseguraron que cierra por varias razones, pero principalmente por cuestiones económicas. El local se convertirá en oficinas del corporativo, que dejará de rentar el edificio que tenía en avenida Patriotismo.

Al lugar acudían Ernesto de la Peña, Germán Dehesa, Jaime Sabines, Gabriel García Márquez y muchos otros escritores.

Al enterarse, Juan Villoro dijo: “Es una noticia muy triste. La ‘vieja’ Gandhi fue un espacio esencial para mi generación. Estaba en la preparatoria cuando se inauguró. Los libreros eran estupendos lectores que te recomendaban novelas o ensayos según lo que habías comprado antes y fueron esenciales en nuestra formación. En el café reinventamos el país y el universo y asistimos a numerosas presentaciones de libros. Fue un espacio decisivo de la cultura de la letra. Espero que cuando el virus deje de ser una amenaza, la gente recobre el gusto de reunirse con libros de por medio y surja otro espacio digno de la inolvidable primera Gandhi”.

Elena Poniatowska, quien conoció a Mauricio Achar y es vecina de la librería, lamenta la pérdida: “Es una noticia muy triste, yo iba con frecuencia, a presentaciones de libros y a dar conferencias, para mí es una pérdida enorme, también iba a tomar café. Es una pérdida enorme porque todos recurríamos a la Gandhi, todos amamos a la Gandhi, era el lugar que todo mundo decía: ‘Nos vemos en la Gandhi’, qué pérdida”.

El dramaturgo y actor Boris Shoeman dice que es absolutamente lamentable el cierre de una librería tan importante e icónica, “las librerías han mostrado que más allá del acervo que proponen al público son lugares de encuentro, de convivio, muy importantes para la ciudad, y si ahora serán puros centros comerciales que reúnan este tipo de oferta y no lugares especializados tan buenos como la librería Gandhi....”

Uno de los escritores, editores y promotores del libro y de la bibliodiversidad es Tomás Granados Salinas, quien en su libro Libros dedicó unas páginas a recordar la historia de la Gandhi de Mauricio Achar, y quien asegura que “esa librería se volvió importante por la selección que tenía, el tipo de libros, la combinación de libros mexicanos, libros importados y su mezcla de espacio de conversación, un foro que era un pequeño teatro y después esta idea que ahora nos parece muy normal de tener el libro en la calle”.

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