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Luqa perfila el destino del Bautista

Foto: Megamedia

Uno, dos, tres... por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz(*)

Son seis las fortalezas levantadas por el padre de Hordos Antipas, comenzó a narrar Luqa. Una de ellas, continuó, es la Cypros —al sur de Yériho— llamada así en honor de la abuela de Antipas.

Otra es la Herodis —al suroeste del mar de sal— preferida por Hordos el Grande como lugar de descanso, donde —después de horrible enfermedad— reveló Luqa, en imponente mausoleo yace su cuerpo.

Al suroeste del mar salado, en la frontera con Edom, está la tercera fortaleza —Metzadá— encumbrada en alta meseta; célebre por sus lujosos aposentos rodeados de extensas terrazas con majestuosas fuentes y canales donde corre abundante el agua llenando el ambiente de relajantes melodías.

La cuarta, precisa Luqa, es la Hirkanya, arrebatada por los Hordos a los Hasmonaím, situada al este de Yurusalim, famosa por sus grandes y bellos pórticos y jardines.

La quinta es Sartaba, indicó Luqa, al norte de Yériho. En esta fortaleza aniquilan a sus enemigos políticos.

Ahí, Hordos el grande enterró a dos de sus hijos que él mismo mandó ejecutar por haberse dejado llevar, según decía, por el espíritu de odio y venganza en su contra.

Mishnaqa (Maqueronte) —a donde nos dirigimos— comentó Luqa, es la preferida de Antipas y por sus romanas supersticiones, alimentadas por la adivinaciones de Cicerón, quitó calabozos y prohibió ejecuciones para mantener lejos de la fortaleza a los malos espíritus.

Ignoro, dice preocupado Luqa al Bautista, lo que pulula es su perversa mente, concluyó.

Psicólogo clínico, UVHM. Manejo de Emociones y Envejecimiento. WhatsApp: 9993-46-62-06. @delosabuelos Antonio Alonzo

 

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