in

Mala para agricultores, buena para viajeros

Una pareja deja un testimonio de su presencia en La Palma

En La Palma no todos lamentanel paso de la lava

LA LAGUNA (AP).— Los caminos de la isla española de La Palma se colman de vehículos al atardecer, cuando residentes y turistas acuden a tomar fotografías de la erupción volcánica que arrasa casas, cosechas y almacenes.

Entre el rugido del volcán y el estruendo del magma impactando la superficie la escena es casi hipnótica. Aun así los rescatistas y campesinos bananeros y vinícolas de la isla no están para nada encantados con el fenómeno natural.

“Esto no es broma”, declara Pedro José Alegría, agricultor de 70 años, vecino de La Laguna, barrio adyacente a una zona evacuada.

Desde su camioneta cubierta de cenizas, Alegría expresa temor por los invernaderos de plátanos que tiene allí cerca, frente a la costa del Océano Atlántico.

El área, ubicada al lado de la Cumbre Vieja, se llama Los Llanos y tiene una de las tierras más fértiles de La Palma, donde se cultivan aguacate, papaya y las uvas usadas en los populares vinos de las Islas Canarias.

El mayor temor de Alegría es que la lava dañe las tuberías que irrigan las cosechas, aunque también le preocupa que la actividad volcánica deje el agua potable inservible. “Puede que el volcán no nos mate, pero a más de uno lo va a arruinar”, indica.

Pese a la escasez de tierra arable en La Palma, la agricultura es la primera fuente de ingresos en la isla. Los plátanos son el principal producto: casi 3,000 hectáreas sembradas y empleos para 10,000 personas en un territorio de 85,000 habitantes.

Furioso

La importancia de la fruta para la comunidad es la razón por la que Alegría está furioso con la declaración de la ministra de Turismo española, Reyes Maroto, de que el gobierno incentivará el turismo volcánico para animar la economía.

“A la ministra le digo yo que me diga para quién es esto bueno. Será bueno para los que vienen de fuera, para los dueños de los hoteles”, expresa. “Yo voy a cumplir 70 años y a lo mejor tengo algo en la caja para comer tres o cuatro años. Igual me muero antes, pero hay gente que está empezando, esa gente que está empezando y (el volcán) se les lleva todo”.

El volcán entró en erupción el domingo por la tarde. Ayer se había formado un cono de seis metros de alto sobre la apertura mayor, de donde salen entre 8,000 y 10,500 toneladas de dióxido de sulfuro al día.

La lava, que inicialmente caía a unos 700 metros por hora, ahora está más lenta, pero a su paso hacia el mar ha destruido más de 160 estructuras, incluyendo una escuela. Las rutas han quedado intransitables y hay postes de electricidad caídos, entre otros numerosos daños. Unos 5,500 habitantes han sido evacuados.

La ubicación de La Palma, en el extremo noroccidental de Islas Canarias, la distingue del resto del archipiélago. No tiene los hermosos atardeceres ni la vida nocturna de los balnearios más famosos como Tenerife y Lanzarote, pero su agreste terreno es opción para visitantes más atléticos como montañistas y ciclistas.

Muchos habitantes del norte de Europa, en busca de un clima más templado, viajan a La Palma con frecuencia. Así es como Matthias y Anette Fuchs decidieron invertir su dinero: comprando una propiedad allí. La casa tiene un mosaico a la entrada, una piscina y una terraza donde la pareja, dueña de una empresa vinícola en Alemania, solía ofrecer fiestas y cenas. Ahora todo ha quedado bajo la lava.

“Era un lugar especial, un paraíso”, declara Anette con ojos llorosos y tomando la mano de su esposo.

Mattias explica que reconstruir la casa no era una opción para él y su esposa, que tienen casi 70 años. Nadie sabe cuánto tiempo va a durar la erupción, ni cuánto tardará la lava en nivelarse incluso cuando deje de fluir. Además, las normas locales prohíben la construcción en áreas peligrosas.

“Regresaré solamente para cerrar este capítulo”, expresa Mattias.

José Antonio Villegas, dueño de cuatro departamentos que renta, dice que el volcán no le inhibe. Según explica, dos grupos cancelaron sus reservaciones por el volcán, pero otros los han reemplazado, atraídos por la posibilidad de una parrillada en la azotea con el trasfondo de la actividad volcánica.

Villegas dice que el turismo en España se ha visto reducido más por la pandemia y los incendios forestales que estallaron en agosto. “¿Qué más puede ir mal? No puede pasar nada que supere a una pandemia, un incendio y una erupción volcánica”, asegura.

Pronostican lluvias vespertinas

Pronostican lluvias vespertinas para mañana

Otra imagen de la buena afluencia en el hospital militar de Mérida por la aplicación de segunda dosis de vacuna contra Covid (Foto de José Valerio Caamal Balam)

Reportan 16 nuevas muertes por Covid en Yucatán