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Medios ordinarios y extraordinarios para preservar la vida humana

Foto: Megamedia

Hablemos de Bioética

El enfermo, el médico y los parientes del enfermo están implicados en los medios para recuperar la salud y, a fin de cuentas, salvar la vida.

Al respecto se habla de medios ordinarios y extraordinarios para el restablecimiento físico; otros prefieren emplear la expresión de medios proporcionados y desproporcionados.

Medios ordinarios

1.— Accesibles económicamente por la generalidad de los individuos, o por las prestaciones que la asistencia sanitaria pública pueda garantizar.

2.— No implican grandes daños físicos ni sufrimientos tan intensos.

3.— Tienen posibilidades fundadas de curación.

4.— El riesgo de la intervención es leve, tanto por el tipo de curación como por la condición del enfermo.

Estos medios ordinarios incluyen las medidas higiénicas —como el aseo diario y el uso de agua limpia—, la alimentación y reposo necesarios para recuperar la salud y la medicación y tratamiento que hay que aplicar.

Ante estos medios ordinarios o proporcionados que, como su nombre lo indica son comúnmente accesibles y necesarios, existe una obligación grave de recurrir a ellos.

Quien se opusiera conscientemente a utilizarlos, actuaría de manera irresponsable en la administración de dones tan nobles e importantes como son la vida y la salud.

Medios extraordinarios

1.— Son altamente costosos o hay gran dificultad por adquirirlos.

2.— Implican graves disminuciones de las facultades o algún otro daño físico notable —como amputaciones o intervenciones en órganos vitales—; a veces también dan lugar a disturbios psíquicos.

3.— Tienen casi siempre poca garantía de curación.

4.— Por lo tanto, el riesgo siempre es mayor, y es considerado como peligro o riesgo grave de muerte.

Ante estos medios extraordinarios o desproporcionados, precisamente por sus características, el enfermo y quienes lo acompañan no tienen la obligación de utilizarlos, aunque si tienen el derecho a recurrir a ellos, cuantas veces sea posible o necesario.— Presbítero Alejandro de J. Álvarez Gallegos, profesor de Bioética en el Seminario Conciliar de Yucatán

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