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Mensaje Episcopal con motivo del Año Nuevo 2021

“La Historia es Maestra de la Vida”.

         Muy queridos hermanos y hermanas, amigos y amigas, la historia es “magistra vitae” (maestra de la vida), pero una maestra y unas lecciones frecuentemente olvidadas. No todos tienen gusto y habilidad para las fechas, nombres y acontecimientos históricos, pero hay situaciones terribles que todos debiéramos tener presentes, para evitar caer de nuevo en la misma trampa. Hay algunas pesadillas que no queremos volver a soñar, pero tratándose de hechos de la vida que nos han provocado un grave daño, es vital aprender de ellos, para evitar repetirlos en el futuro.

         Por ejemplo, las dos guerras mundiales del pasado siglo XX dejaron tantas muertes y tanta destrucción que hemos de tener presente las causas que llevaron a éstas y a otras confrontaciones, para superarlas a tiempo. He escuchado a varias personas que, en broma o en serio, hablan de borrar el año 2020 de nuestra historia como si no hubiera existido, pero eso a nadie le conviene, pues en primer lugar, en un mundo globalizado como el nuestro, las pandemias como la actual pueden repetirse; y lo que los gobernantes, los científicos, los médicos, el personal de enfermería, los religiosos y todos hemos aprendido, es que para enfrentar algo así no lo debemos olvidar, pues, Dios no lo quiera, una pandemia puede volver a repetirse, aunque todavía ésta de hecho no ha terminado.

         También, hemos aprendido muchas cosas que quizá teníamos un tanto cuanto olvidadas, como el valor de la profesión médica y de la enfermería. Los doctores, enfermeros y enfermeras, han sido verdaderos héroes a quienes debemos enaltecer. Además, bien o mal, hemos debido reaprender a convivir en familia, descubriendo que podemos subsistir sin tantas diversiones que quizá creíamos indispensables.

         No olvidemos las muestras de generosidad que se han visto por todas partes para no ignorar a los más afectados en lo económico, junto con la gente que ha dado de su pobreza para que otros coman, o considerando a los empresarios que se han sacrificado para no despedir a sus trabajadores. Hemos también reaprendido el valor de la salud, nos hemos hecho expertos en la comunicación virtual, y tantas otras cosas buenas que este año que termina nos va dejando.

         Hay unas palabras que constituyen una lección que no debe olvidarse, y que pronunció el Papa Francisco aquel viernes 27 de marzo, ante una Plaza de San Pedro totalmente vacía, cuando impartió la bendición “Urbi et Orbi” (para la ciudad y para el mundo), entonces en su mensaje nos dijo: “Estamos todos en la misma barca”. No es una frase bonita solamente, sino una realidad ineludible que nos llama a todos a la fraternidad.

         Ante la tumba del gran san Francisco, el “Poberello” de Asís, el pasado 3 de octubre el Papa Francisco firmó una nueva Encíclica llamada “Fratelli Tutti” (Hermanos Todos), pues esas eran las palabras con las que san Francisco iniciaba siempre sus mensajes. Esta Encíclica la dirige el Sucesor de Pedro a la Iglesia, a todos los hombres y mujeres del mundo entero, haciendo un vehemente llamado a la fraternidad universal, que supone las mejores intenciones, el mejor diálogo y las mejores políticas.

         Termino este mensaje de saludo fraterno y amistoso a todos ustedes con la oración final que aparece en “Fratelli Tutti” dirigida al Creador de todo y de todos:

ORACIÓN AL CREADOR

Señor y Padre de la humanidad, que creaste a todos los seres humanos con la misma dignidad, infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal. Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo, de justicia y de paz. Impúlsanos a crear sociedades más sanas y un mundo más digno, sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras.

Que nuestro corazón se abra a todos los pueblos y naciones de la tierra, para reconocer el bien y la belleza que sembraste en cada uno, para estrechar lazos de unidad, de proyectos comunes, de esperanzas compartidas. Amén.

         Al finalizar este año 2020 les envío a todos un abrazo virtual, fuerte y cariñoso, deseándoles un año 2021 lleno de las bendiciones que Dios quiere derramar sobre todos sus hijos. Así sea.

              + Gustavo Rodríguez Vega, Arzobispo de Yucatán

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Imagen ilustrativa tomada de ororadio.com.mx

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