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Misa en honor del fundador del Diario de Yucatán

Debajo de estas líneas

Por su eterno descanso

En qué lugar más hermoso pueden estar las cenizas de una persona que cerca de donde se celebra diariamente la Sagrada Eucaristía, afirmó anteanoche el presbítero doctor Jorge Carlos Menéndez Moguel, citando palabras del papa Francisco, en la misa que ofició con motivo del traslado de las cenizas de su bisabuelo don Carlos R. Menéndez González, su esposa y otros familiares del Panteón Florido a la iglesia de Cristo Resucitado, en el fraccionamiento Montecristo.

La ceremonia eucarística se efectuó en la iglesia de la Sagrada Familia, de la cual el padre Menéndez Moguel es rector. Posteriormente, las cenizas se trasladaron y depositaron en la sede parroquial de Montecristo.

En una discreta mesa a un costado del altar se colocaron las urnas con las cenizas de seis integrantes de la familia Menéndez Romero, por quienes el sacerdote ofició la misa, “con un cariño especial”, por su eterno descanso.

En días pasados se exhumaron del Panteón Florido los restos de don Carlos R. Menéndez, fundador de Diario de Yucatán, y esposa, doña María Florencia Romero Rodríguez, así como de sus hijos mayores, Rubén y Abel Menéndez Romero, segundo director del Diario, y sus respectivas esposas, Mercedes Castro Cámara y María Navarrete Ruz.

El presbítero Menéndez Moguel recordó que hace alrededor de un año el papa Francisco habló de las personas que fallecen y “pidió encarecidamente, de una manera muy seria, que se dispusiera ante la muerte de una persona, si se decidía enterrarlos, se hiciera en el camposanto, y en el caso de las urbes donde hay la costumbre de cremar los cuerpos de los difuntos, pedía insistentemente que cuando esto sucediera se pusieran las cenizas en una urna conveniente y se depositaran en una iglesia, en un lugar adecuado para eso, desaconsejando y desautorizando una costumbre, tal vez un poco rara, de tirarlas al mar o en el bosque, en el patio de la casa o conservarlas en un altar en la sala de la casa”.

El Papa decía: “en qué lugar más hermoso pueden estar las cenizas de una persona que cerca de donde se celebra diariamente la Sagrada Eucaristía, para orar por su descanso eterno”, indicó el sacerdote.

Por eso le daba mucho gusto, comentó, que devota, respetuosa y litúrgicamente las cenizas de sus familiares se depositaran en una cripta de la parroquia de Cristo Resucitado, una iglesia a la que le tiene mucho cariño, de la cual fue promotor y párroco, y dijo a sus familiares que cuando él muera desea que sus cenizas se depositen junto a las de sus papás y hermana, que descansan en una cripta en ese templo.

A la misa asistieron descendientes y amigos de la familia Menéndez Romero, encabezados por doña Gilda de las Mercedes Menéndez Castro, hija de don Rubén y doña Mercedes, acompañada de su hijo Fernando Solís Menéndez y sus sobrinas María Elena de López y María Cristina Muñoz Menéndez, hijas de doña Iselda Beatriz Menéndez Castro de Muñoz, nieta mayor de los esposos Menéndez Romero; doña Berta Noemí Menéndez Navarrete de Cámara, hija de don Abel y doña María, en compañía de varios de sus hijos y sobrinos, y don Carlos R. Menéndez Navarrete, nieto mayor y tercer director del Diario, y esposa, doña Berta Eugenia Losa Ponce, quienes se trasladaron posteriormente a la iglesia de Cristo Resucitado, en compañía de su hija Marta Eugenia, para depositar las urnas con las cenizas en la cripta número 426 de la sección San Lucas.— Iris Margarita Ceballos

 

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