in

Mitiga el calor con los vinos

Foto: Megamedia

José Carlos Palacios(*)

Hola a todos, junio es un mes caluroso en la Península de Yucatán. Al ser un clima húmedo, a veces es imposible calmar la sed y por ende el consumo de líquidos es vital para tener buena salud.

Lo primero que se viene a la mente para mitigar “la otra sed”, esa que coloquialmente le dicen “de la mala”, es una cerveza bien fría, bien helada; sin embargo, pocos nos arriesgamos a tener el placer de experimentar con una buena copa de vino rosado o blanco.

La pregunta es: ¿qué tanto aportan esos tipos de vinos al organismo? La respuesta es más simple de lo que nos imaginamos. Al ingerir vinos blancos y rosados recuperamos parte de los electrolitos que perdemos a través de la sudoración. Además, los minerales de grado alimenticio (como potasio, calcio y manganeso) que se encuentran en los vinos más mineralizados hace que podamos tener una satisfacción en el cuerpo, además de una acción refrescante.

Podríamos hablar de la cerveza, pero caemos en el riesgo de tener la sensación de saciedad o “empanzonarnos” —si es válido ese término— con la cantidad de malta lúpulo y cereal que trae aparejado este dorado líquido y que en resumidas cuentas no aporta ni beneficia al cuerpo.

En otras palabras, no hay nada mejor que beber una o dos copas de un vino blanco suave y refrescante como un Sauvignon blanc, con unas notas muy marcadas a hierbas como césped recién cortado, en esos aromas que nos recuerdan a una tarde de lluvia y a hojas. También encontramos cítricos suaves, algo de piña y melón verde, que es ideal para acompañar las ensaladas frescas que jamás deben de faltar en cada comida veraniega. El Sauvignon blanc aporta aromas de rosas blancas y azahares, dándole un toque más de distinción. En algunas de estas variedades blancas pueden aparecen algunos aromas más vegetales, como pimientos verdes, chiles jalapeños, aceitunas verdes o espárragos, ya que depende mucho el tipo de clima y la región de donde proviene.

Otro tipo de vino que es ideal para controlar el calor y las altas temperaturas reinantes es el vino rosado, aunque ha sido satanizado durante mucho tiempo, ya debemos darle el lugar que corresponde, ya que los vinos rosados o claretes aportan una frescura y suavidad al tomarlo y poder acompañarlos con muchas de las frescas comidas que debemos de comer, con algo de pescado al mojo de ajo, podría ser también con verduras al vapor, pechugas de pollo a la plancha o como un aperitivo al borde de la alberca disfrutando de algo de música, con algo de botana, podrían ser unos quesos, algo de carnes frías y aceitunas.

La recomendación es un vino fresco suave de la zona del sureste de Francia, un Rose d’anjou algo muy fresco y suave con notas a flores blancas y suaves, oloroso; es un vino color salmón con destellos naranja, agradable a la vista y al olfato. En la boca se siente sedoso y pulcro, es ideal para las personas que comienzan a beber y no quieren cosas ácidas o fuertes.

Un sabor abocado (que no llega a ser dulce) y a una temperatura adecuada serán los dos factores para que el tomar vino sea un real mitigador de sed.

Hasta la próxima semana queridos amigos.

Sommelier.

 

A la venta 2,500 casas

El PRI, el gran perdedor