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Monseñor Juan Arjona Correa

Foto: Megamedia

Su nombre y vida están unidos a su principal obra física: el edificio del Seminario Conciliar en Itzimná.

Nació en Hoctún el 8 de febrero de 1894, hijo de los señores Anastasio Arjona y María Fernanda Correa. Fue el menor de cuatro hermanos.

Cursó los estudios primarios en su villa natal, donde bajo el cuidado del padre párroco Gerardo Méndez Run comenzó a germinar su vocación en sus años de acólito.

El padre Méndez Run lo envió al Seminario Diocesano, entonces llamado de San Pedro, en 1907.

La persecución religiosa de 1915 obligó al arzobispo Martín Tritschler y Córdova a cerrar el Seminario y enviar a sus alumnos a las diócesis estadounidenses de Castroville y Baltimore. En esta última ciudad, monseñor Arjona Correa concluyó sus estudios eclesiásticos y se ordenó sacerdote el 16 de mayo de 1918.

Posteriormente cursó dos años de especialización en la Universidad de Washington, donde obtuvo las licenciaturas en Filosofía y Sagrada Teología. En ese tiempo ejerció su ministerio pastoral como vicario cooperador de la Catedral de San Mateo.

En 1920 retornó a Mérida y fue nombrado secretario particular del Arzobispo y capellán del Colegio Teresiano y de Tercera Orden, cargos que desempeñó por seis años.

En 1926, una nueva persecución obligó a la Congregación de la Misión, que tenía bajo su cuidado la formación de los seminaristas yucatecos, a abandonar el país. Monseñor Arjona Correa propuso voluntariamente a monseñor Tritschler y Córdova hacerse cargo del Seminario, cuyos alumnos se habían desperdigado. El 12 de marzo de 1926 comenzó para monseñor Juan un apostolado que sería “por un corto tiempo” y se prolongó 54 años.

El Seminario se instaló en una casa que ofreció en préstamo el señor Alfredo de Regil. De allí pasó a una pequeña casa de la calle 57 y, más tarde, al Arzobispado, hasta que pudo establecerse en un predio propio: el número 78 de la calle 18 de Itzimná.

El vigor, entusiasmo y fe de monseñor Arjona levantaron el edificio, que se construyó de 1944 a 1969.

En ese lapso, el padre rector recibió varias dignidades eclesiásticas: en 1940, canónigo de Catedral; 1945, canónigo honorario de la misma iglesia; 1948, camarero secreto de Pío XII; 1959, prelado doméstico de Juan XXIII; 1968, protonotario apostólico de Pablo VI. Fue el primer vicario episcopal del clero en Yucatán.

Falleció el 14 de febrero de 1980, seis días después de cumplir 86 años, luego de larga lucha contra penosa enfermedad que lo agobió desde 1978.

Sus restos, velados en la capilla del Seminario, fueron revestidos de roquete de encaje y sotana roja, símbolos de su dignidad de monseñor, y casulla bordada de hilos de oro. Llevaba un rosario en las manos.

El 15 de febrero, en la capilla del Seminario fue concelebrada a las 10 a.m. una misa por 16 sacerdotes, encabezados por el vicerrector Luis Miguel Cantón Marín.

Fue inhumado en el Mausoleo del Clero del Cementerio General. Posteriormente sus restos se trasladaron al Seminario, donde reposan en la capilla principal.

En 54 años de rectorado florecieron 150 vocaciones y se ordenó un número similar de sacerdotes.

Material gráfico

Las imágenes de esta página, excepto aquéllas en las que se indica lo contrario, están bajo resguardo del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán.

Agradecimientos

Al presbítero Héctor Augusto Cárdenas Angulo, director del Archivo Histórico; licenciado Carlos Armando Mendoza Alonzo, coordinador general, y licenciado Daniel Estrada Arceo, coordinador del taller de conservación.

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