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Octavio Salazar está en busca del Hombre Nuevo

Octavio Salazar presenta el libro “El hombre que NO deberíamos ser” sobre las nuevas masculinidades

De cara al “espejo”

Sorprende que a pocos días de iniciar el Año Nuevo, las noticias sobre violaciones grupales sigan ocupando los titulares de los medios de comunicación en países donde los feminicidios alcanzaron altos niveles en 2018: España, Argentina, México… entre otros.

Y a riesgo de ser políticamente incorrecta, quizá uno de los problemas sea que el feminismo (al menos en sus manifestaciones más radicales) han tomado un rumbo unilateral en el que, al hablar de éste las problemáticas se reducen a aquellas que competen a las mujeres, sin tomar en cuenta que, como todo problema, éste tiene dos caras.

Es decir, que para hablar de feminismo es necesario —y justo— hablar de masculinidades.

Y es en este sentido, que también sería injusto no reconocer las nuevas masculinidades que se han formado en el siglo XXI, pues está claro que no todos los hombres son monstruos perversos incapaces de controlar sus bajos instintos o el macho opresor incapaz de lavar un plato sucio.

Los hombres también están viviendo una revolución masculina que, de permear en más conciencias, lograrían esa equidad tan esperada (y peleada) por las mujeres, como bien señala Octavio Salazar en su libro “El hombre que NO deberíamos ser” (Planeta, 2018).

Bajo el mismo yugo

En este libro, Salazar realiza un análisis en el que plantea la existencia de diversos tipos de hombres: El Hombre Nuevo, el Poderoso, el Ausente, el Violento, el Dominante, el Depredador, el Precario, el Esclavo y el Invulnerable, para finalmente llegar a una conclusión sobre “El hombre por llegar: Diez claves para la revolución masculina”.

Este escrito también reta a su lector masculino a mirarse en un espejo y analizar qué clase de patrones ha repetido y en qué tipo de masculinidad se encuentra, a la par que analiza los factores que involucran esos modelos negativos.

Y es que así como el feminismo “reclama” que a las mujeres nos educan “en cierta forma” para mantenernos en un molde, cabe recordar que los hombres también tienen ese peso social en el que deben ser el sustento y fortaleza, reprimiendo toda oportunidad de permitirse ser vulnerables.

En este sentido, Salazar da su propio testimonio sobre cómo “romper” el molde, algo que encontró en la paternidad, reconociendo así también los propios cambios en la crianza, donde hoy el padre tiene un papel fundamental en el desarrollo infantil, etapa en la que se forjan los patrones y modelos de los adultos futuros.

“El hombre que NO deberíamos ser” es un libro pequeño, pero concreto, que pondrá frente al espejo no sólo a los hombres, sino también a las mujeres, que podrán ver —en palabras de un hombre feminista— el peso de la construcción de la masculinidad, así como sus diferentes formas.Como lectoraPersonalmente, en este escrito encontré un refugio y cierta esperanza al recordar que precisamente existen diferentes tipos de hombres y que sólo hace falta reconocer frente a cuales convivimos en nuestro día a día. Ante un mundo en el que abundan las noticias sobre la violencia contra las mujeres, una lectura como la de Octavio Salazar motiva a repensar nuestra educación y la propia carga social que tenemos en la espalda; pero más que nada a mirar a nuestros pares, esos hombres que han sabido “romper el molde” y no temen mostrar sus sentimientos, cocinar, criar a los hijos o hacer esas que tanto tiempo llevaron la etiqueta de “cosas propias de mujeres”. Habría que incluir, considero, este libro de escasas 116 páginas en las bibliotecas de secundarias, preparatorias y universidades. Tal vez así, en unos años haya menos hombres Violentos, Ausentes, Dominantes o Depredadores, y más hombres Nuevos.— Cecilia Noemí Domínguez Montañez

 

“Si deseamos que nuestras democracias funcionen de otra manera y consigan la igualdad real entre hombres y mujeres, necesitamos un modelo diverso de hombría”, Octavio Salazar en “El hombre que NO deberíamos ser”

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