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Ofician misa de cuerpo presente del padre Cuessy

Foto: Megamedia

Dicen adiós a “un alma libre”

Más de 150 personas, la mayoría afuera del templo, se dieron cita ayer por la mañana en la iglesia de San Pedro Cholul para darle el último adiós al presbítero José Antonio López Rivera Cuessy, fallecido el viernes pasado a la edad de 58 años.

La ceremonia eucarística de cuerpo presente comenzó a las 10 y fue presidida por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, quien celebró con los presbíteros Cristian Uicab Tzab, Antonio Escalante Pantoja, Óscar Cetina Vega, Gilberto Castellanos Garzón y Fernando Valdés Soberanis y el diácono permanente Emilio Torres Arcila.

En el interior de la iglesia siguieron la misa la madre del fallecido sacerdote, Luz María Cuessy Castillejos, y sus hermanos Luz Marcela, María Gabriela, Francisco José y María Alejandra, al igual que representantes de la comunidad parroquial anfitriona y de aquéllas a las que el “padre Cuessy” acompañó durante su ministerio sacerdotal como párroco: Sucilá, Telchac Puerto, Chicxulub Pueblo y Conkal.

Debido a las restricciones de aforo impuestas por la pandemia del coronavirus, solamente unas 70 personas pudieron ingresar al templo y lo hicieron con cubrebocas y cumpliendo las medidas de sana distancia e higiene.

Afuera, un centenar de fieles esperó el momento de la salida del féretro con los restos del padre Cuessy para darle el último adiós.

Al finalizar la ceremonia eucarística, el padre Cristian Uicab, secretario de Solidaridad Económica (SED) de la Arquidiócesis de Yucatán, dirigió unas palabras en honor de su compañero de generación en el Seminario, con el que compartió 32 años de vida de servicio a la Iglesia y formación sacerdotal.

En su mensaje, el padre Cristian exhortó a sus hermanos sacerdotes a unirse en fraternidad. “Los sacerdotes estamos llamados a caminar juntos; hay que sentirnos cercanos los unos a los otros”, expuso. “No hay por qué mirarnos con desconfianza y rivalidad, sino mirarnos unos a otros con confianza, como miembros de una sola familia que tiende a un mismo objetivo, velando por el bien común, en lo espiritual y material, de todos nosotros”.

Del padre Cuessy recordó que fue “muy humano ante el dolor y las necesidades de sus comunidades, sin olvidar desde luego su compromiso por el cuidado de la naturaleza”.

“Una persona culta, de buena plática, conocedor de la historia y de la cultura. Por algo tenía antes de entrar al Seminario la profesión de arqueólogo. Una persona austera y sencilla”.

“Sin duda era un alma libre, sin ataduras de ninguna clase, pero con una obediencia probada a sus superiores”.— Megamedia

De un vistazo

Última morada

El cuerpo del sacerdote será cremado y sus cenizas, trasladadas a su tierra natal, Chiapas, donde serán depositadas junto a las de su padre, José Antonio López Rivera, en Tuxtla Gutiérrez.

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