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Donación solidaria entre familiares

Maura Castillo Prisciliano con el doctor Jorge Martínez Ulloa

Ofrece un riñón para ayudar a su hermana política

Luego de vivir seis años con un diagnóstico de insuficiencia renal y un año y medio de necesitar un trasplante, Maura Castillo Prisciliano recibió un riñón de su hermano político Genaro Benítez Peñaloza, en un gesto de amistad y solidaridad que le permitirá aumentar su calidad de vida.

Genaro dijo sí a la donación sin pensarlo dos veces. Cuando supo que Maura, esposa de su hermano, necesitaba un riñón no dudó en ofrecerse como donante y viajó a Yucatán desde su natal Guerrero para someterse a los estudios que se requerían para hacer efectiva la entrega del órgano.

El proceso demoró poco más de un año, pues su cuñada vive en Holbox y para la atención clínica debían desplazarse a Cancún o Mérida. Tras los exámenes de compatibilidad, se efectuó el procedimiento quirúrgico el 29 de julio pasado, en la Unidad Médica de Alta Especialidad del IMSS, en Mérida.

Genaro cuenta que ambos ingresaron al hospital el 26 de julio. Tres días después se llevó al cabo la cirugía en la que se le extrajo el riñón, que ese mismo día trasplantaron a su hermana política.

Explica que accedió a realizar la donación porque Maura es una persona sincera y de buenos sentimientos, y sintió que, si podía ayudar, debía hacerlo.

Actualmente Genaro se recupera en un domicilio particular y evoluciona favorablemente, al igual que Maura, quien cada semana acude a revisión médica y se somete a estudios de laboratorio para analizar el funcionamiento del riñón trasplantado.

Comparte que su problema de salud se inició hace seis años, cuando comenzó a presentar fiebre sin que los médicos pudieran determinar qué la estaba causando.

Finalmente se dieron cuenta que se trataba de un mal funcionamiento de los riñones, le diagnosticaron riñones poliquísticos y le explicaron que éstos podrían seguir funcionando unos tres años más.

Hace año y medio empezó a presentar más problemas y se le indicó que debía someterse a un trasplante.

Mientras el proceso de donación se llevaba al cabo, su situación empeoró y desde marzo pasado fue necesario que se le aplicara hemodiálisis tres veces por semana, pues sus riñones no estaban eliminando toxinas.

El 29 de mayo se le extrajeron los dos riñones dañados, un momento crítico para la paciente, que perdió mucha sangre y tuvo que recibir una transfusión.

Maura admite que tenía mucho miedo de someterse a la cirugía, pero todo salió bien, como hasta ahora.— Iris Ceballos Alvarado

Temor

Maura Castillo señala que muchas veces las personas no quieren donar un órgano porque creen que luego de hacerlo no llevarán una vida normal, pero “no es así”.

Salvan vidas

Por esa razón exhorta a apoyar a familiares y amigos que necesitan un órgano, pues, como en su caso, este gesto altruista puede salvar una vida.

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