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Padres involucrados con la crianza de sus hijos

A diferencia de países como España

Cada día son más los hombres que se involucran en la crianza de los hijos, e incluso, a raíz de la pandemia, exigen que se les considere con mayor importancia

No hay una edad recomendable para ser padre, aunque en los extremos de la vida se sabe que no es lo mejor, pero sí hay algunas actitudes y acciones que deben caracterizar a quienes quieren ser buenos padres para sus hijos, como compartir sus emociones con ellos y ser empáticos.

La forma de ser de los padres de hoy difiere de cómo eran en los años 80, por ejemplo, cuando representaban la figura de proveedores, y donde el estilo de crianza era autoritario, rígido, frío, ausente y poco emocional.

Actualmente hay dos estilos de padres: los permisivos, muy relajados, con las consecuencias que esto conlleva, y con el argumento de no querer que sus hijos pasen por lo que ellos pasaron, son muy flexibles, no llevan rutinas ni orden.

El otro estilo es de padres, que no han dejado de ser proveedores, pero están más involucrados en la vida de los hijos, afectiva y emocionalmente, están más cerca de ellos y colaboran con las tareas como bañarlos o cambiarlos cuando son pequeños, por ejemplo.

Así lo indica la psicóloga Rocío Valentina Cabrera Quijano, quien señala que la pandemia ha cambiado la dinámica en los hogares, y los padres que quizá no estaban mucho en casa ahora están mucho más o todo el día, y se enteran de todas las cosas que pasan con los hijos.

Que los padres se involucren en la crianza, asegura Rocío Cabrera, también depende de la pareja, y de qué tanto le dejan a hacer al padre, pues hay mamás que acaparan la función de la crianza y asumen todas las responsabilidades que deben ser compartidas.

La psicóloga manifiesta que la figura paterna como solo proveedor ha cambiado, no solo porque se involucran más en las necesidades de los hijos (cuidado, intereses, protección), sino también porque la madre se ha convertido en muchos casos también en proveedora, al trabajar ambos padres.

Respecto a cómo deben ser los padres en las distintas etapas de la vida, destaca que una palabra define cómo deben ser: confiables, para que sin importar la edad que tengan los hijos, sean niños, jóvenes o adultos, tengan la confianza de acercarse a ellos sabiendo que serán escuchados, que pueden pedir ayuda, apoyo y protección.

Cuando hay confianza se abre la puerta para que un niño que sufre una situación de acoso en la escuela pueda acercarse a los padres a contar lo que le está pasando, lo mismo cuando es adolescente, y si se trata de un hijo adulto, compartir alguna situación en casa con la certeza de que será escuchado, de que papá es confiable.

Respecto a la edad ideal para ser padre, apunta que no hay una en concreto que se considere ideal, pero se sabe que en el caso particular de los varones el cerebro se termina de formar a los 24 o 25 años, por lo que antes de esa edad, aunque tengan la capacidad biológica para ser padres, es posible que aún no tengan la madurez que se requiere para asumir una responsabilidad como la de ser papá.

Así como no se recomienda ser padre en la juventud temprana, tampoco en la tercera edad, pues se tiene menos energía y paciencia para criar a los hijos.

Un momento que puede considerarse correcto para ser padre es cuando ya se tiene la madurez emocional y la estabilidad económica para serlo.

“La decisión de tener determinado número de hijos debe ser tomada en pareja, no solo por la mujer o el hombre, sino los dos en su conjunto”, afirma.

Rocío Cabrera recuerda que décadas atrás las parejas tenían 10 o 12 hijos, pero no tenían tiempo para atenderlos a todos, por lo que los hermanos mayores acababan haciéndose cargo de los hermanos menores, en tanto que en la actualidad el estándar es tener dos o tres hijos.

Consejos

A continuación, cinco cosas que deben hacer los padres:

1. Jugar con los hijos. Los padres suelen ser más activos y juguetones, la diferencia entre la forma que mamá y papá juega con ellos o los cuida se nutre de esos estilos.

2. Involucrarse en la vida del hijo, estar al tanto de qué hace y qué le interesa. Estar pendiente de los hijos si se enferman, cuidarlos y llevarlos al entrenamiento de fútbol.

3. Compartir sus emociones con los hijos, lo que significa mostrar cuando están tristes, enojados, alegres, algo que no se acostumbraba en décadas anteriores, pero en años más recientes sí.

4. Ser empático, ponerse en el lugar de los hijos, entender las situaciones por las que están pasando, no referirse a los sucesos como tonterías o exageraciones, sino tener la capacidad de decir “¿Qué necesitas?” y brindarles ayuda.

5. Buscar o pedir ayuda cuando hay dudas acerca de cómo lo están haciendo. Por lo general son las mamás las que buscan ayuda, pero cada día hay más padres que lo hacen.

Ahora presentamos cinco cosas que los padres no deben hacer con sus hijos:

1. Hablar mal de la pareja, sobre todo cuando están atravesando por una separación o divorcio. Hablar mal del otro no ayuda, y queda mal el que lo hace.

2. Ausentarse de la vida de los niños por una separación o por sobrecarga de trabajo. Otro tipo de ausencia se da aun estando el padre en casa, cuando están absortos en la pantalla del televisor o el celular.

3. Dejar que la crítica predomine en la relación con los hijos.

4. Repetir los patrones negativos de cómo fueron educados, solo porque así los educaron a ellos, sin cuestionarse si hay otras formas de hacerlo.

5. Ser poco claros, como cuando quieren poner reglas en casa, pero no dicen cuándo ni cómo, lo que causa confusión en los niños y jóvenes; también cuando los padres se separan y se tienen actitudes contradictorias, porque no quieren decir a los hijos que ya salen con alguien más. Caso en el que no tienen que dar detalles, pero es recomendable hacerlo saber a los hijos.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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