in

Por primera ocasión una galería local llega al Macay

Cinco + Uno ha sobrevivido a sus diferentes estilos

Ellos son cinco… más uno: Alberto Urzaiz, Sandra Nikolai, Celina Fernández, Gabriel Peón, Otto Bauerle y Jorge Patrón. En marzo de 2010, la galería Cinco + Uno abrió sus puertas en la colonia México y en ella seis creadores comenzaron a recorrer este camino, como una aventura de coincidencia artística y suma de esfuerzos en el entorno local.

Hoy, nueve años después, el colectivo sigue en actividad, vigente y dedicado, y ahora es invitado por el Museo de Arte Contemporáneo Fernando García Ponce Macay en la primera ocasión que una galería local ocupa este notable espacio.

Y ellos ¿son iguales o son distintos? Quizá podríamos decir que los mismos —como siempre decimos de nosotros cuando se nos pregunta—, pero con nuevas miradas hacia su propio discurso interior. En suma, los integrantes de Cinco + Uno, artistas yucatecos de la gráfica, la plástica y la fotografía, han sabido coincidir desde sus diferencias estilísticas y conceptuales gracias a un espíritu de concordia y colaboración.

A través de sus acrílicos y fiel a la abstracción, Alberto Urzaiz persiste en su mirada crítica ante la indiferencia común frente al destino irreversible de la naturaleza, allí en las superficies de sus trabajos donde algunas áreas de fuertes y vibrantes trazos se encuentran con otros espacios plenos de oscuridad y angustia.

Celina Fernández ha descubierto que el camino que ha emprendido es una ruta individual, personal, a partir de una íntima noción de su existencia tangible: su obra gráfica y acrílicos con zonas mate de colores pardos y plomizos, contundentes, visibilizan en sus lienzos un discurso de identidad hacia sí misma y las otras mujeres.

Sandra Nikolai subraya de nuevo los grandes contrastes sociales: su mirada observa que detrás del colorido, del folclor, de lo “típico”, hay una realidad más sombría que visibiliza a través de recursos estéticos y compositivos expresionistas de trazos negros y fuertes contornos.

Gabriel Peón, emisario del poder indómito de la línea, deja libre al trazo en gouache sobre papel y reencuentra al ojo con el poder del dibujo que reinterpreta la naturaleza: animales y humanos, rostros expresivos, insectos o moluscos…

Otto Bauerle mira detrás de la lente y descubre mundos solo visibles para una búsqueda como la suya: rincones y perspectivas que normalmente no vemos, monstruos ocultos en las nubes o en las máquinas ruinosas, mundos que también forman parte del nuestro y que no siempre permitimos que nos sean revelados.

Jorge Patrón continúa con la técnica de strappo: pintura aplicada a la pared y arrancada de la misma, trasladada nuevamente a sus lienzos, en una obra que remite a la cultura urbana contemporánea, imagen fragmentaria e inquietante de nuestra realidad.

Con todo lo anterior Cinco + Uno llega al Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán, en una fórmula que no es igual a seis, porque aun sumados son diferentes: cinco personalidades más una, cinco miradas más una, cinco trayectorias más una, cinco maneras distintas de ver el mundo… más una.— María Teresa Mézquita Méndez para “El Macay en la cultura”

 

Ismael gana la final de MasterChef México

Tania Ruiz pide que no la juzguen