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Positivismo para los abuelos

Roberto Rafael Pinto Ontiveros

Asociación ofrece cuidados y una estancia amena

“El adulto mayor necesita cariño y tiempo, necesita que entendamos que cada día tiene más desgaste físico y mental, pero si le transmitimos vida y amor estará feliz”, considera Roberto Rafael Pinto Ontiveros, director y fundador de La Felicidad Comienza, A.C.

La asociación, que procura brindar calidad de vida a los adultos mayores, abrió sus puertas el 24 de abril de 2014 por iniciativa tanto de él como de su padre, el pintor Rafael Pinto Aranda.

“Mi padre siempre tuvo el deseo de servir. Él murió a los 98 años, pero antes me pidió que ayudara a los adultos mayores y así fue como inauguramos La Felicidad Comienza en una pequeña casa”, recuerda.

La asociación tiene su sede en el número 433 de la calle 68 entre 49 y 51 del Centro, donde todos los días acuden cerca de 30 personas entre las 9 de la mañana y las 2 de la tarde, aunque su lista incluye a más 100 que coinciden en los festivales.

En el lugar, los adultos reciben atención médica, terapia física y psicológica, asesoría en nutrición y pláticas de gerontólogos.

Además, resalta Pinto Ontiveros, también pasan un rato agradable haciendo manualidades o conviviendo al participar en juegos de mesa. “Tenemos muchas cosas y todo es gratuito, pues nuestro mayor gusto es que estén felices y por eso constantemente tenemos festejos”.

Pinto Ontiveros recuerda que a la asociación han llegado adultos mayores que están saliendo de un infarto cerebral o no pueden caminar o hablar. “Pero aquí se sienten bien, están felices y olvidan un rato sus enfermedades”.

En la fundación no hay espacio para la depresión. “La depresión los afecta cuando piensan que no tienen fuerzas o que sufren alguna enfermedad; todo es cuestión de actitud, aquí les mostramos el lado positivo de las cosas”, asegura.

“Tenemos todo para que sean felices, hay películas y, si gustan, pueden hacer ejercicio en la bicicleta estacionaria y la caminadora, siempre supervisados por una gerontóloga. Ellos mismos no quieren dejar de venir porque aquí se sienten bien porque se les respeta, porque encuentran a personas como ellos”, continúa.

La asociación se mantiene gracias a las personas que donan desde insumos hasta tiempo; por ejemplo, hay médicos que se ofrecen a brindar consulta sin ningún costo y estudiantes de varias universidades realizan sus prácticas profesionales. Un joven donó una silla de ruedas y otra persona, un refrigerador “Hemos tenido la gracia de Dios que nos provee a través de estas personas”.

Para más informes de la asociación, consultar el perfil de Facebook: La Felicidad Comienza, A.C., o llamar al 924-60-36.— Iván Canul Ek

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