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Predican en Pella la llegada del Cielo

Foto: Megamedia

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz(*)

En Pella, al bautista y sus discípulos les llamó la atención las anchas y concurridas vías que tenía la ciudad al estilo de las grandes capitales grecorromanas.

Estatuas de deidades paganas provenientes de la religión cananea impregnaban la ciudad y la vida de sus habitantes. El bautista y sus discípulos se dieron a la tarea de predicar en Pella la llegada inminente del Reino del Cielo.

La predicación del precursor se centraba en el perdón y la misericordia que ofrecía esta nueva religión con un Dios del todo distinto y cercano, divino y humano a la vez, que podrán conocer muy de cerca —les prometió— en la persona de Yeshuá de Natzrat, un yehudí de la estirpe de David, nacido en Beth Lehem, al sur de Yurusalim.

Al oír esto, muchos paganos se alegraron y creyeron en las promesas del bautista y pidieron ser bautizados.

Después de las largas jornadas de predicación en Pella, el profeta y sus discípulos se retiraban a orar y descansar.

Escuchaban las noticias acerca del entusiasmo que estaba levantando la predicación del Reino del Cielo y sus discípulos le preguntaban por qué no cambiaban de rumbo para unirse al grupo que Yeshuá estaba formando.

En la mente del precursor, resonaban las últimas palabras que Yeshuá le dijo cuando caminaban juntos antes de despedirse a orillas de las aguas tibias del Yarden: “Abbá te marcará el camino a seguir para coronar tu misión y yo estaré contigo hasta el final”.

Psicólogo clínico, UVHM. Manejo de Emociones y Envejecimiento. WhatsApp: 9993-46-62-06. @delosabuelos Antonio Alonzo

 

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