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Premio Lavat 2020, aliciente para su sueño

La niña locutora Elena Chami Ramírez (a la derecha) posa junto a su madre Aída Elena Ramírez Victoria

Destaca Elena Chami Ramírez con “Peluchitos”

Elena Chami Ramírez es una niña como casi todas, tiene 11 años de edad y estudia sexto grado de primaria a distancia como dictan las disposiciones de las autoridades ante la pandemia por el nuevo coronavirus.

También le gustan los muñecos de peluche y divertirse, disfruta de la compañía de sus padres Aída Elena Ramírez Victoria y Mauricio Chami Lizarraga y tiene por mascota a “Mr. Michu”, un gran y esponjoso gato blanco que se pasea por toda la casa.

Pero hay algo que hace muy especial a Elena, y es que recién fue galardonada con el Premio Lavat 2020 en Locución al “Mejor Demo Infantil”, coronando con esto un año de grandes logros en un naciente pero a la vez meteórica carrera en el mundo de la voz a través del micrófono.

El Premio Lavat, instituido apenas hace dos años, reconoce lo mejor del campo de la locución a nivel América Latina, abarcando doblaje y comerciales a fin de darle mayor proyección a los exponentes de la disciplina.

Talento heredado

En entrevista con el Diario, Elena Chami habla de lo que ha sido su paso por el mundo de la locución y lo que ha significado para ella el haber sido distinguida con este premio, cuyo galardón está próximo a llegar a su casa, luego de que se hiciera acreedora del mismo en la ceremonia virtual realizada en la capital del país el pasado sábado 28 de noviembre.

Elena es heredera de una amplia trayectoria familiar en el campo de la locución: sus padres están estrechamente vinculados a la producción radiofónica, pero además su abuela Carmen, como ella, siempre ha destacado en la declamación, un arte que demanda a quien lo practica dicción, intensidad, matices y manejo de emotividad.

En casa

Elena tiene una pequeña cabina de radio en su propio hogar donde graba sus producciones y demos.

“Comencé a grabar pequeños demos a los cinco años de edad con el apoyo de mis papás”, explicó. “Un demo es, como su nombre indica, una demostración de mis cualidades de locutora”.

“Los locutores hacen uso de su voz para transmitir emociones, se requiere un talento para modular y matizar, darle sentimiento a la palabra o las frases. Los demos pueden ser una palabra o un mensaje ‘Buenos días’, ‘Feliz día del niño’, ‘Feliz día del padre’, hasta un ‘¡Wow!’ tiene su chiste”, comentó.

Su habilidad para usar la voz le permitió realizar algunos mensajes o spots para un canal televisivo de Cozumel, una tienda de Mérida y algunas producciones para el Colegio Teresiano, donde estudia.

El año pasado fue nominada a recibir el Premio Lavat en la categoría “Mejor Locución Comercial”, una de las más competidas.

En esta edición 2020 recibió dos nominaciones: una vez más por la que fue postulada el año anterior y en la de “Mejor Demo Infantil”, en la que a la postre saldría triunfadora.

Cerca de 500 proyectos de casi toda América Latina se postulan para obtener alguno de los galardones que se otorgan, por lo que ganar alguno de ellos es motivo de orgullo y satisfacción para quien lo recibe.

Elena ganó con el demo titulado “Peluchitos”, una producción de un minuto de duración en la que la pequeña locutora hace gala del manejo de las emociones y matices con su voz para narrar una historia en torno a los muñecos de peluche, todo para promover sus servicios como locutora e invitando a quien escucha a considerarla para su próxima campaña o proyecto publicitario.

La dirección del demo estuvo a cargo de Luis Matías con la asistencia de Aída Elena Ramírez Victoria. Las horas de trabajo en cabina y semanas de entrenamiento en cursos de doblaje en línea rindieron buenos frutos.

Ahora Elena es más conocida, le gustaría seguir haciendo producciones para radio e incursionar en el mundo del doblaje. Su talento, el apoyo de sus padres y la perseverancia que siempre ha mostrado son una excelente base para lograrlo.— Emanuel Rincón Becerra

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