in

Primeras misas dominicales con presencia de fieles

El padre Rodrigo Santos Sánchez imparte la Comunión en El Señor de la Divina Misericordia

Almas ''vitaminadas''

Con sus reservaciones confirmadas, Juan Manuel Martín Flores y su padre Miguel Ángel Martín Rivero llegaron ayer a las 11:15 horas a Cristo Resucitado para participar en la primera misa dominical presencial de la iglesia, en la nueva normalidad de cuidados sanitarios para evitar la transmisión del coronavirus.

Pasaron seis meses para que padre e hijo y otros 100 feligreses asistentes a la celebración del mediodía entraran otra vez a la iglesia del fraccionamiento Montecristo, donde tomaron parte en el servicio religioso de forma diferente a como estaban acostumbrados.

Ayer todos usaron cubrebocas, se ubicaron en las marcas pintadas en el piso para garantizar la sana distancia, ingresaron conforme sus nombres aparecían en una lista, recibieron gel antibacterial en las manos, se les tomó la temperatura, pasaron por dos tapetes desinfectantes y siguieron a colaboradoras de la parroquia que los llevaron a sus lugares, en los que debieron permanecer durante toda la ceremonia eucarística.

“Mi padre tenía necesidad de recibir la hostia sagrada. Eso le hace sentir mejor, la Eucaristía es como una vitamina para el alma”, señaló Juan Manuel Martín. “Venir a misa nos da tranquilidad y fortalece nuestra fe. Nos recuerda que hay cosas buenas que debemos hacer”.

Para asegurar un lugar en la celebración de las 12 del día, el sábado llamaron por teléfono a la oficina parroquial, proporcionaron los nombres de quienes asistirían y recibieron un folio de ingreso. Así lo hicieron todos los demás feligreses que acudieron a la ceremonia.

De 200 lugares disponibles, correspondientes al 30% del aforo de la iglesia, se ocuparon poco más de 100.

José Luis Herrera Palma llegó con su esposa y admitió al reportero que ya ansiaba asistir a una misa presencial. Sentía un deseo muy grande de retomar esta costumbre.

Según indicó, él respeta las normas sanitarias dispuestas por las autoridades civiles y religiosas y desde que cerraron los sitios de culto público optó por seguir la misa por las plataformas de la Arquidiócesis. Aseguró que ya le hacía falta entrar a la iglesia, cantar las alabanzas y recibir la Eucaristía.

“Con las nuevas tecnologías pude llenar la parte espiritual durante el confinamiento y nos mantuvimos cercanos a los sacerdotes, se logró ese objetivo con las transmisiones por internet; pero volver a entrar a la casa del Señor para nosotros es como regresar a la casa de mi padre como hijo pródigo y siento una inmensa alegría”, manifestó.

La primera misa presencial la ofició el padre Aarón Sánchez Bobadilla con el auxilio del titular de la parroquia, padre Antonio Escalante Pantoja. Éste celebró la segunda misa dominical, programada para las 7 p.m.— Joaquín Chan Caamal

Acceso

La entrada a Cristo Resucitado fue por el acceso frontal de la iglesia y la salida, por los costados. Una vez iniciada la misa se cerró la puerta y nadie más pudo ingresar.

Sin contacto

Durante la misa no hubo contacto personal. Los fieles recibieron la hostia en las manos, el saludo de la paz se cumplió con una reverencia y las limosnas se depositaron en dos alcancías colocadas en cada puerta de salida.

Restaurantes aún no tienen ventas como esperaban

Ilusión de niños hecha realidad