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Proyectan cómo vivir en Marte

Foto: Megamedia

Alimento, agua y material saldrían del Planeta Rojo

BARCELONA (EFE).— Un total de 250 días de viaje espacial en microgravedad serían necesarios para establecerse en una de las cinco ciudades autosostenibles de Marte que diseñaron científicos de la red internacional SONet, que proyecta hábitats fuera de la Tierra.

Nüwa es el nombre de la capital del proyecto que la Mars Society eligió como uno de los diez modelos más factibles, según criterios técnicos, económicos, arquitectónicos y sociales, en un concurso convocado en 2020 que recibió 175 diseños.

“Cada ciudad acogería unas 200,000 personas y cada una de ellas estaría cerca de los recursos específicos que se pueden explotar”, explica la ingeniera Gisela Detrell, del equipo que creó la urbe marciana. “Se especula que en el polo norte puede haber más agua y en el ecuador, materiales interesantes”.

La ciudad estaría construida en vertical, en la ladera de un acantilado, para proteger a los habitantes de un planeta con nivel de radiación más elevado que el de la Tierra. “Hay que tener en cuenta que la diferencia de presión entre interior y exterior es enorme, por lo que los materiales de construcción tienen que ser robustos”.

La gravedad del Planeta Rojo es un tercio de aquélla de la Tierra, circunstancia que haría necesarios edificios con techos más altos, “porque podremos saltar más y nuestra forma de andar será distinta”.

La idea es que la ciudad sea completamente autosuficiente y que los materiales para construir infraestructuras, el agua y los alimentos (insectos, algas y carne producida in vitro) se obtengan del propio planeta.

“No tenemos que hacer magia”, resalta Detrell, quien destaca que no hay nada de lo propuesto que no se pueda hacer con tecnologías ya existentes o que están en desarrollo.

El Planeta Rojo tendría un límite en sus habitantes

BARCELONA.— Para los habitantes de la ciudad marciana planeada por científicos de la red SONet se han pensado nuevas formas de alimentación e introducción de agua para que circule como ocurre en la Tierra y se le extraiga de la atmósfera.

En un primer momento habría que enviar grandes cantidades de líquido al Planeta Rojo, porque cada persona requeriría ocho toneladas de él.

Además, para producir oxígeno se necesitarían 100 metros cuadrados de plantas por persona, cifra muy elevada pero que se aleja de los 7,000 metros cuadrados por humano que hay actualmente en la Tierra.

“Hemos pensado en algas que no solo sirvan para producir oxígeno, sino también para reciclar el agua y que nos las podamos comer”, dice la ingeniera Gisela Detrell, integrante del equipo que creó la urbe marciana.

Se tardarían unos 50 años en construir la ciudad, que en principio sería muy dependiente de la Tierra pero con el paso del tiempo lograría convertirse en una sociedad autosuficiente y con un gobierno propio.

Todo incluido

La científica apuesta por una ciudad adonde la gente quiera ir a vivir y por la que al comprar el boleto “te desprendes de todo lo que tienes y a cambio no solo se te garantiza el transporte a otro planeta, sino que también todo lo que vas a necesitar, incluso oxígeno y agua”.

“Llegará un momento en el que también en Marte habrá que frenar el crecimiento”, advierte. Y es que el Planeta Rojo podría albergar un máximo de 100 millones de personas, un 1.3% de la población actual de la Tierra.

“Toda investigación que hacemos en el espacio nos ayuda en el día a día en la Tierra”, afirma, y aplaude que “millonarios arriesguen mucho dinero para hacer avanzar la tecnología, aunque para ellos parezca que es un juego”.

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