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Reconoce esas virtudes ajenas

Foto: Megamedia

 

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz (*)

Hoy comenzaremos a hablar de cuatro habilidades necesarias para establecer lazos humanos profundos y perdurables. La primera es “reconocer las cualidades y las virtudes ajenas”.

En este sentido será bueno que evalúes tu habilidad para reconocer las cualidades y virtudes de tu pareja, hijos, hermanos, amigos, compañeros de trabajo, y si ellos se dan cuenta de tal reconocimiento. O si en tus relaciones con ellos prevalece la intolerancia, agresividad, crítica negativa y, sobre todo, el reproche, expresiones todas de tu incapacidad o de un posible desinterés de tu parte por reconocer cualidades y virtudes ajenas.

Importante es recalcar que toda habilidad para establecer vínculos profundos y perdurables con las personas está basada principalmente en dos elementos.

Por una parte, en la “claridad y veracidad del concepto” que tengas de ellas y, por la otra, en las “apropiadas consideraciones” que decidas aplicar en momentos críticos de la relación.

Por ejemplo, si al momento de tener un conflicto con tu hermano, echas mano del concepto “claro y veraz” que tienes de él, ver sus cualidades y virtudes, y aplicas las apropiadas consideraciones, es mi hermano, tendrás alta probabilidad de que el conflicto no avance y salvar el vínculo con él; en cambio, si lo tienes en mal concepto y no aplicas ninguna consideración, corres el riesgo de romper el vínculo con tu hermano. Analízalo.

Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en Envejecimiento y manejo de Emociones, MATIA Instituto Gerontológico. Antonio Alonzo aalonzo@crehas.org

 

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